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El acuerdo PSOE-Podemos

El acuerdo PSOE-Podemos tiene una gran importancia política porque prefigura un acercamiento de la izquierda en el inicio de un ciclo electoral de gran trascendencia

El acuerdo PSOE-Podemos va más allá de los presupuestos para el año próximo. Algunos puntos del acuerdo nada tienen que ver con el presupuesto y requerirán tramitación aparte de la ley presupuestaria. Como se sabe, para aprobar los presupuestos no bastan los votos de PSOE y Podemos, por lo que este acuerdo no garantiza, por sí mismo, la aprobación del presupuesto. Es condición necesaria pero no suficiente. Pero, se materialice o no en la aprobación de una Ley de Presupuestos, el acuerdo tiene una gran importancia política porque prefigura un acercamiento de la izquierda en el inicio de un ciclo electoral de gran trascendencia.

Las elecciones andaluzas marcan el inicio de ese ciclo que incluye  las municipales y autonómicas de Mayo, además de las europeas. En 2020, o antes, habrá generales. Y en algún momento también catalanas.  Ante este largo ciclo electoral la derecha aparece dividida. En los años 90 Aznar unificó las derechas (excepto los nacionalistas) y eso fue el prólogo de la victoria electoral del PP en el 95.  Ahora el espacio de centro-derecha está dividido. La puesta de largo de Vox hace unos días no hace más que abundar en la fragmentación de las derechas. PP y Ciudadanos compiten por el liderazgo y Vox pugna por abrirse un hueco. Eso es lo que se ventila en las elecciones próximas, en las que asistiremos a una feroz batalla entre los tres partidos de la derecha. Dicho sea de paso, creo que Ciudadanos ha cometido un grave error rompiendo el pacto con el PSOE en Andalucía. Hasta aquí, Ciudadanos había transmitido la idea de ser un partido capaz de entenderse tanto con PP como con PSOE y creo que eso le daba una imagen positiva. Esa imagen se ha roto en Andalucía y no creo que eso les beneficie. Seguramente creen que la competencia con el PP exigía esa ruptura para no ser acusados de  cripto-socialistas pero pierden el perfil de un partido de centro, moderado y pragmático.

El Acuerdo PSOE-Podemos apunta a que, donde los números den, son muy probables gobiernos de izquierda. Así que en  Mayo del año próximo podemos ver una buena cantidad de gobierno locales y regionales de este color. Una buena preparación para las elecciones generales, cosa que interesa tanto al PSOE como a Podemos. Lo cual no borra la competencia entre los dos partidos pero la coloca en un marco más tratable. Como hemos visto a lo largo de esta Legislatura, la ruptura del bipartidismo pone sobre el tapete las necesidad de hacer alianzas para alcanzar el gobierno. Y aquí todo indica que o habrá un gobierno de PP y Ciudadanos o un gobierno del PSOE y Podemos, con la fórmula que sea. Es decir hemos salido del bipartidismo y estamos a punto de llegar a otra forma de bipartidismo. ¡Vaya por Dios!

Por todo ello, no es de extrañar que la derecha haya lanzado toda su artillería contra el Acuerdo. La principal argumento es que el Acuerdo es la imposición del programa de Podemos al PSOE. La verdad es que si uno compara el Acuerdo con el Programa Electoral del PSOE no encontrará ninguna medida que no estuviese ya entre las propuestas del PSOE. Antes al contrario, el Programa del PSOE contiene todas las medidas del Acuerdo y bastantes más. Pero esto no disuadirá a la derecha de seguir con el raca raca de que es un programa radical. El Acuerdo contiene medidas que seguramente tienen un gran apoyo social (estoy pensando en la revalorización de las pensiones, por ejemplo)  por lo que rechazar el Acuerdo es ponerse en frente de mucha gente. Creo que tanto el PSOE como Podemos exhibirán los principales puntos sociales para, si la derecha logra tumbar el presupuesto, hacer campaña en torno a ellos. Y esto vale también para los nacionalistas catalanes.

Iglesias también habla de haber arrancado tal o cual cosa al PSOE. Se entiende que Podemos, que también está en campaña,  se apunte el Acuerdo. Por cierto, si no me equivoco ni Podemos ni el PSOE han hecho una consulta con sus bases antes de firmar el acuerdo, lo cual me parece bien. Pero de paso podrían ir acabando con la demagogia de “las bases primero”. Lo cierto es que el Acuerdo marca una evolución de Podemos hacia el realismo. Un camino que ya recorrió Syriza en Grecia. Tsipras es hoy un valorado estadista europeo, bien visto por la troika y los mercados. Opino que esa es una muy buena noticia. Y creo que Podemos debería seguir evolucionando, abandonando el discurso del soberanismo de las regiones y nacionalidades, entre otras cosas.

El acuerdo supone un moderado aumento del gasto y el cumplimiento de los objetivos de déficit que marca la UE. En concreto, España debe reducir su déficit estructural, mucho o poco, pero algo. Para que el aumento del gasto (que implica más para pensiones, para dependencia etc.) y la reducción del déficit sean posibles es necesario una mejora de los ingresos y aquí es donde está la parte más débil del acuerdo. Creo que España debe ir a una fuerte subida de impuestos, especialmente sobre la riqueza, los beneficios empresariales y sobre las capas de mayores ingresos, amén de una nueva fiscalidad medioambiental. En definitiva, creo que es necesaria una gran reforma fiscal. Las medidas que contiene el acuerdo van en esa dirección y por eso son criticadas por las derechas, partidarias de que los ricos paguen menos impuestos, no más. Pero son claramente insuficientes, lo cual se explica por la heterogeneidad de la hipotética mayoría que está llamada a votar el presupuesto.

La medida que más rechazo ha provocado en las derechas, en la patronal y en las instancias internacionales es la subida del salario mínimo. Me parece que no es tanto por el efecto directo sobre el colectivo de trabajadores que cobran el SMI sino por ser un claro indicio de querer superar la devaluación salarial que ha sido la piedra angular de la política económica del PP. En este aspecto sí que hay una cambio de política económica, aunque, para ser justos, ese cambio se inició con el propio Rajoy, que subió el SMI en el marco de un acuerdo con el PSOE. Pero no estamos ante una nueva política económica, que es la gran apuestas de las izquierdas para el próximo período.