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Trump, el idiota con poder

Walter C. Medina |

Nuevatribuna | 15 de noviembre de 2017

El magnate que preside el país más poderoso del mundo es un claro ejemplo de la potencial peligrosidad de los idiotas con poder, en cuyas manos cualquier arma siempre es letal

El presidente de Estados Unidos está convencido de que su país no padece un problema de violencia. La última masacre producida en una iglesia del sur de Texas, que se cobró la vida de 26 personas, fue, según Donald Trump, “un acto de pura maldad cometido por un enfermo mental”.  Trump, que en el momento de la matanza se encontraba en Tokio, sostuvo que “En Estados Unidos no hay ningún problema con las armas. Creo que aquí hay un asunto de enfermedad mental”, agregó, luego de que se le preguntara acerca de la laxa ley de armas que el Congreso de momento no pretende modificar.

Trump niega aún con las evidencias ante sus ojos. Trump niega e insta a negar a esa parva de fieles seguidores que desde que el magnate asumiera la presidencia, se ha visto representada y ha desempolvado y enarbolado las viejas banderas confederadas cuyo espíritu bien conocen quienes padecieron la barbarie y la estupidez suprema.

Pero paralelamente a la negación de Trump, las cifras del informe que el FBI reveló esta semana, señalan que por primera vez en una década los crímenes de odio crecieron por segundo año consecutivo. La accesibilidad a las armas no sería un problema, según Donald Trump; sin embargo en el escenario interno actual, en el que los afroamericanos sienten un enorme retroceso respecto a sus garantías ciudadanas, sí que son la herramienta con la que se los asesina a diario: Casi el 60 por ciento de los crímenes cometidos durante 2016 estuvieron motivados por la raza de la víctima. Y en el 80 por ciento de estos casos, las víctimas fueron afroamericanos.

La cifra es de 6.121 crímenes cuya causa fue el odio. Esto representa más que los 5.850 incidentes reportados como crímenes de odio en 2015. Las cifras se basan en más de 1.500 informes de incidentes de las agencias policiales de todo el país. Salvo el aumento en 2016, la cantidad de crímenes de odio que el FBI había registrado cada año había disminuido desde que la agencia comenzó a recopilar datos en 1992. Hubo 8.759 crímenes de odio denunciados por el FBI en 1996, por ejemplo, aunque participaron más departamentos de policía en esa encuesta. El informe del FBI sostiene, además, que los crímenes de odio contra latinos crecieron un 15 por ciento frente a los del año anterior. Y los que se cometieron contra árabes aumentaron un 38 por ciento.

En los días posteriores a las elecciones de noviembre de 2016, se informó acerca de un aumento de lemas racistas y mensajes de odio, especialmente en las escuelas. El Southern Poverty Law Center (Centro de Derecho de la Pobreza del Sur) encontró 867 casos de hostigamiento o intimidación de odio en los 10 días posteriores a las elecciones del 8 de noviembre.

Trump niega lo que su arrogancia no le permite ver. Es evidente que no se trata de un problema de armas, sino de la ignorancia de quienes las cargan. Y el magnate que preside el país más poderoso del mundo es un claro ejemplo de la potencial peligrosidad de los idiotas con poder, en cuyas manos cualquier arma siempre es letal. 

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