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Tablas y pocas ideas nuevas en el primer debate presidencial de Argentina

Global Argentina |

Nuevatribuna | 15 de octubre de 2019

A quince días de los comicios presidenciales del 27 de octubre los seis candidatos que compiten por la presidencia de Argentina debatieron ante la televisión sin que surgiera un claro vencedor o aparecieran propuestas nuevas para un país que necesita salir de una fuerte crisis recesiva y superar un agudo endeudamiento externo.

Adalberto C. Agozino | El domingo 13 de octubre, en el ciudad de Santa Fe, capital de la provincia argentina del mismo nombre, se llevó a cabo el primero de los dos debates entre los candidatos que competirán por la presidencia de la Nación el próximo 27 de este mes. Se trató del segundo debate presidencial que se realizó en Argentina (el primero fue en 2015), pero es el primero obligatorio por ley y el primero en que participa un presidente en ejercicio.

La ley 27.337, sancionada en 2016, dispuso la obligatoriedad de los debates entre los candidatos a presidente de “dar a conocer y debatir ante el electorado” sus plataformas electorales.

El evento tuvo lugar en el Paraninfo de la Universidad Nacional del Litoral entre las 21.00 y 22.30 horas y participaron los candidatos presidenciales que resultaron habilitados al superar el 1,5% de los votos en las elecciones Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias efectuadas el pasado 11 de agosto.

Ellos son: el populista Alberto Fernández del kirchnerista Frente de Todos, el actual presidente Mauricio Macri, de centro derecha, por Juntos por el Cambio, el economista de centro Roberto Lavagna de Consenso Federal, el trotskista Nicolás del Caño del Frente de Izquierda–Unidad, el exmilitar combatiente de Malvinas Juan José Gómez Centurión y el economista liberal ortodoxo José Luis Espert del Frente Amplio por la Libertad y la Dignidad.

Los moderadores fueron los periodistas televisivos María Laura Santillán, Rodolfo Barili, Gisela Vallone y Guillermo Andino.

El debate controlado por la Cámara Nacional Electoral se organizó por consenso entre los equipos de campaña de los diversos candidatos. Se concretó en un formato muy estricto: una ronda de dos minutos por candidato para desarrollar sus argumentos y luego dos intervenciones de treinta segundos cada una para redondear conceptos o replicar a otro candidato. En esta forma cada candidato dispuso de un total de 13 minutos y 45 segundos para el uso de la palabra aunque algunos candidatos desperdiciaron parte de tiempo, en especial, Nicolás del Caño que realizó un “minuto de silencio” por las víctimas de la represión policial en Ecuador.

Las cámaras no filmaron a los candidatos mientras no hablaban por lo cual no se pudo apreciar sus gestos o reacciones ante los dichos de sus adversarios. Los candidatos no podían tener textos escritos o “ayuda memoria” en los atriles solo hojas en blanco y lapiceras.

Este debate sólo tuvo algún sentido para el presidente Mauricio Macri que enfrenta el gran desafío de acotar los 17 puntos que obtuvo Alberto Fernández en las PASO para poder llegar a una segunda vuelta. No tuvo mayor importancia para el candidato del Frente de Todos que tiene una sólida ventaja sobre sus competidores, ni para los otros cuatro candidatos que están marcadamente lejos de los dos postulantes más votados.

Por eso el presidente se preparó cuidadosamente con un equipo liderado por el jefe de Gabinete Marcos Peña, con Hernán Iglesias Illia, Julieta Herrero, Iván Petrella y el filósofo Alejandro Rozitchner y por supuesto con sus asesores de campaña preferidos: el consultor ecuatoriano Jaime Durán Barba y su socio Santiago Nieto.

Esto llevó a que el presidente se centrara en hacer una cerrada defensa de su gestión hablando de medidas aplicadas y logros alcanzados. Sin atacar a Alberto Fernández no respondió a ninguno de los ataques de los otros candidatos. También aprovechó la ocasión para reconocer los esfuerzos de la gente y realizó un leve reconocimiento de errores. Sólo en el minuto final, el presidente se atrevió a replicar a Fernández: “Volvió el dedito acusador, volvió el atril, volvió la canchereada” dijo, haciendo referencia a la arrogancia de su rival.

Si el presidente no ganó votos es muy posible que tampoco haya perdido ningún voto. Se mostró siempre sólido y solvente para responder sobre todos los temas que se trataron.

Los asesores de Alberto Fernández afirman que el candidato del Frente de Todos no asignó mayor importancia al debate. Se dice que afirmó “Tengo cuarenta años en política, si a esta altura no sé debatir…”. No obstante, fue evidente que había preparado cuidadosamente su intervención. Aunque está seguro de que, la distancia que lo separa de Macri es lo suficientemente amplia como para no tener nada que temer sobre el resultado del debate.

Fernández parece haber estimado que la brevedad del tiempo otorgado para desarrollar cada tema era demasiado breve como para decir algo importante o incluso para cometer errores. Por lo cual, fue muy claro que el candidato del Frente de Todos se centró en encontrar una síntesis o idea fuerza para cada tema y en atacar a su rival.

Lo más destacado de la intervención de Alberto Fernández fue el tono agresivo, ofuscado, despectivo y por momentos incluso amenazante con que hablaba.

Daba la impresión de ser un candidato buscando erosionar a sus rivales -especialmente a Macri- para captar nuevos votantes más que un candidato ampliamente ganador que debería estar más seguro de sí mismo y por tanto más distendido. Trataba a Macri continuamente en forma despectiva de “presidente” y señalaba con el dedo índice imitando la gesticulación de Raúl Alfonsín. “Usted no sabe, Presidente”, fue una de las frases que más repitió el candidato kirchnerista.

En un momento, derrapó brevemente cuando dijo que los jubilados no tenían ni sabían manejar un celular. Inmediatamente las redes sociales reflejaron la indignación de los jubilados que se sintieron menospreciados.

La estrategia de Nicolás del Caño fue la de un candidato testimonial y por tanto habló para su electorado renunciando a presentarse moderado o conciliador para captar a otros votantes. Hizo un discurso militante y confrontativo sin prestar atención de que se trataba de un debate presidencial. Por supuesto, esto hizo que no dijera nada nuevo, como no sea mostrar un pañuelo verde y solidarizarse con los indígenas ecuatorianos en lucha con su gobierno.

José Luis Espert fue sin lugar a duda el candidato más sólido, mejor preparado y más valiente. Sus intervenciones fueron muy precisas, contundentes y ajustadas en tiempo. Fue muy osado rompiendo con lo políticamente correcto en Argentina al atacar directamente al sindicalismo, al sistema de obras sociales en manos de los sindicatos o incluso proponiendo el arancelamiento de la universidad pública. Si hubo algún ganador en este debate fue Espert que obtuvo su graduación como político.

Los más claros derrotados fueron sin lugar a duda el economista Roberto Lavagna y el ex militar Juan José Gómez Centurión. Lavagna dio la impresión de lo que en realidad es. Un hombre mayor que piensa lento, por momentos parece cansado y algo desorientado. Su tono de suficiencia no lo ayuda a parecer más humano o simpático.

Gómez Centurión fue sin duda el candidato que hizo el peor papel. Por momentos pareció desorientado, con algo de pánico escénico. Parecía desarticulado, olvidaba su libreto y, al menos en una ocasión, repitió un párrafo completo de su alocución. Ajustó muy mal los tiempos o no le alcanzaba para completar sus alocuciones o le sobraba. Si hubo un perdedor en este primer debate ese fue Juan José Gómez Centurión.

¿Quién ganó el debate?

Aún no existen encuestas sobre el resultado del debate y quizás cuando se den a conoce estará muy cercano el segundo debate o las elecciones presidenciales. Sin embargo diversos diarios argentinos realizaron consultas con sus lectores.

El diario Perfil, por ejemplo, pidió a sus lectores que opinaran sobre cual de los candidatos tuvo un mejor desempeño, con una calificación de 0 al 10. Este fue el resultado:

Mauricio Macri (7,13)
Alberto Fernández (5,59)
José Luis Espert (5,35)
Roberto Lavagna (4,78)
Nicolás del Caño (3,58)
Juan José Gómez Centurión (3,4)

Otros cuatro diarios argentinos publicaron sus propias estadísticas sobre qué candidato estuvo mejor en el debate, ellos fueron: la agencia Todo Noticias, El Cronista, Medoza.OnLine y el diario El Litoral. En algunos casos la consulta se hizo sobre más de 16.000 casos. Hemos promediado sus datos y obtuvimos la siguiente estadística.

Mauricio Macri (54,41%)
Alberto Fernández (27,51%)
José Luis Espert (6,15%)
Roberto Lavagna (4,40%)
Nicolás del Caño (1,99%)
Juan José Gómez Centurión (1, 65%)

Es decir, que todos las consultas aparece claramente vencedor el presidente Mauricio Macri. Pero lo más interesante es que Medoza.OnLine también preguntó a sus lectores si el debate modificaría su voto y solo el 15% contestó en forma afirmativa.

Habrá que esperar hasta el próximo domingo 20, en que se celebrará el segundo debate presidencial o incluso hasta que se cuenten los votos del domingo 27 para saber cuál es el saldo probable de estos debates y quién será el próximo presidente de Argentina.


Adalberto C. Agozino | Doctor en Ciencia Política y Profesor de la Universidad de la Defensa Nacional y del Instituto Universitario de la Gendarmería Nacional de Argentina

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