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La situación política en el trienio liberal

nuevatribuna.es | 14 de enero de 2019

Jura de la Constitución de 1812 en las Cortes por Fernando VII, el 9 de julio de 1820. Palacio de las Cortes, actualmente Senado. (Congreso de los Diputados)
Jura de la Constitución de 1812 en las Cortes por Fernando VII, el 9 de julio de 1820. Palacio de las Cortes, actualmente Senado. (Congreso de los Diputados)

El periodo comprendido desde el cuatro de mayo de 1814, con la restauración de Fernando VII, hasta el 9 de marzo de 1820, conocido como el sexenio absolutista, supone un constante fracaso y desilusión ante la falta de soluciones a los graves problemas que presenta el país.

Se produce un fuerte descontento por el mal gobierno, lo que provoca:

- Una deuda pública en constante aumento.
- Un exceso de empleados públicos y militares.
- Una gran recesión económica que abarca a toda Europa pero que España alcanza más fuerza.
- Un país deshecho por la guerra, que se rehacía lentamente, con medios de comunicación destrozados, desestructuración social etc.
- La falta de recursos económicos americanos y los ingresos procedentes solo de fuentes tributarias, mantenían la Hacienda pública en constante escasez.
- La presión fiscal era cada vez mayor, pero su recaudación nunca llegaba para atender las necesidades del gasto público.
- La crisis del comercio exterior, por la progresiva pérdida de las colonias americanas, acentúa el déficit comercial, que ya no podía pagar con el dinero americano y drenaba la comercialización monetaria.
- La Iglesia era incapaz de adaptar la explotación de sus enormes riquezas, disponían del 30% de las mejores tierras cultivables del país a los nuevos tiempos y de hacer frente a la presión fiscal.
- El campesinado se veía forzado en su progreso, por el mantenimiento del régimen señorial, que no permitía avanzar al país.
- La burguesía unía a la pérdida de los mercados coloniales la imposibilidad de expansión dentro del mercado nacional.
- El ejército tenía motivos de queja. Muchos militares se hicieron masones y pasaron a formar parte de la facción que aspiraba al cambio de sistema.

Fernando_VIIEL PROYECTO LIBERAL ESPAÑOL

Ante tal situación, la sociedad española demanda cambios, de ahí el triunfo del liberalismo al cual, se le ve como una nueva posibilidad para solucionar los graves problemas del país. Se verán varios intentos militares de corte liberal a lo largo del sexenio absolutista, ante la incapacidad política de Fernando VII y su apoyo a los principios absolutistas más reaccionarios.

El proyecto del liberalismo español se basaba en la aplicación a la sociedad española de un modelo de desarrollo capitalista parecido al modelo inglés, que respetando los derechos de las viejas clases dominantes, convirtieran a los latifundistas feudales en grandes empresarios agrarios capitalistas, para aumentar la producción con el excedente proceder al desarrollo industrial. Siguiendo el modelo inglés.

Los pequeños y medianos propietarios se beneficiarían de la prosperidad general que ocasionarían estas transformaciones y comenzaría la integración dentro de las filas de una burguesía agraria. En todo este proceso. El campesinado no contaba, pues era un proyecto modernizador de las élites.

Todos los que tuviesen una propiedad demasiado pequeña, para convertirla en una explotación viable dentro de una agricultura comercializada y los campesinos sin tierra constituirían la masa de trabajadores asalariados, que necesitarían las grandes explotaciones capitalistas. El resto de campesinos que sobran en el campo, tendrán que emigrar a las ciudades para trabajar en actividades industriales, que habrían de beneficiarse de la nueva prosperidad creada por la agricultura.

Se buscaba cómo estimular el crecimiento económico y aumentar la producción. Para resolver las carencias de la Hacienda pública se desarrollo una política económica basada:

- Reforma de la Administración de la Hacienda.
- Tendencia al ahorro del gasto público.
- Aumentar los ingresos de la Hacienda pública sin recargar los impuestos.
- Equilibrar el presupuesto.
- Conocer la verdadera situación del país, para lo que era necesario la recopilación de datos, mediante catastros y estadísticas. Estas también se intentaran hacer en Navarra, con muchas dificultades, pero contaron con grandes resistencia, por la desconfianza fiscal que generan.
- Reparación de las pérdidas ocasionadas por la guerra de la Independencia, fundamentalmente en medios de comunicación e infraestructuras.
- Vertebración de un mercado nacional (este aspecto tendrá gran repercusión en Navarra), del que estaban muy interesados las élites navarras.
- Se pensaba en una política de empréstitos, utilizando los bienes eclesiásticos desamortizados, como hipoteca, primero, y como fondo de amortización después, de la nueva deuda contraída.

Se desarrolló la supresión de las vinculaciones, la prohibición de la Iglesia de adquirir bienes inmuebles, la reducción del diezmo, la supresión de la Compañía de Jesús y la reforma de las comunidades religiosas. De esta forma se podrían aumentar los ingresos públicos sin gravar la actividad económica.

Cuando se hubiese experimentado los efectos beneficiosos de tal política y la producción hubiese aumentado, se obtendrá un aumento correlativo de los ingresos fiscales que solucionaría los problemas de la Hacienda pública española.

- Se aplica una política de tipo proteccionista cara a la agricultura y a sectores industriales.
- Ley de señoríos, supresión de mayorazgos y vinculaciones y modificación del diezmo.

trienio-liberal-10LA SITUACIÓN EN NAVARRA

La situación económica navarra en los inicios de 1820 no era muy diferente a la del resto de España. Así nos encontramos:

- Una caída de los precios agrícolas, fundamentalmente el cereal, a partir de 1817 que empeoraron las condiciones de vida, en que se desarrollaba la actividad de los distintos sectores campesinos. Esta caída de precios es un fenómeno mundial, cuyo factor desencadenante es el fin de las guerras napoleónicas con la depresión postbélica consiguiente.

- Este empobrecimiento de las economías campesinas generó una serie de transformaciones a escala local, que alteró su status económico y cuyas repercusiones explicarían, al menos en parte, las tensiones sociales en Navarra a finales de la crisis del Antiguo Régimen.

- Un endeudamiento generalizado de los municipios navarros, tras ser estos los que mantuvieran los gastos de la guerra y no fueran compensados de ninguna manera una vez restablecida la paz.

Para hacer frente a los gastos, las autoridades navarras municipales procedieron a vender bienes concejiles, bienes de propios y comunales, con la autorización del Real Consejo. Estas ventas de bienes concejiles sirvieron para acrecentar las diferencias sociales, pues los únicos que las compran son los sectores de la burguesía.

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- El sistema fiscal navarro era absolutamente injusto con las clases pobres. La fiscalidad navarra de antes de 1820 procede de las Cortes de 1684-1685, donde se estableció el reparto de fuegos o vecinos, que junto con el ya tradicional de cuarteles y alcabalas (fijado en el S.XIV) fueron los primeros impuestos directos establecidos en Navarra.

La cantidad que cada municipio tenía que aportar a la Hacienda foral era fija y proporcional a la riqueza comercial (cuarteles) y territorial (alcabalas) y era la vía para la recaudación del Donativo foral. Se puede decir que el sistema fiscal de los navarros en el Antiguo Régimen era duro y no muy diferente al de otras regiones españolas.

trienio-liberal-8- Se puede establecer la existencia de grupos en la sociedad campesina navarra:

a) Los grandes propietarios en los que se incluye a la vieja aristocracia, dueños de señoríos riberos y cotos redondos montañeses y una amplia burguesía con tierras de diversas clases, sobre todo en el área de Pamplona y finalmente los propietarios acomodados. Estos disponían de rentas entre 10.000 y 8.000 pesos anuales.

b) La inmensa mayoría estaba integrada por pequeños propietarios, arrendatarios y jornaleros, con recursos escasos. Sobre estos grupos recaen de forma grave las dificultades que experimenta la agricultura navarra, la escasez de las malas cosechas y la bajada de precios. Sobre ellos recae el diezmo que supone el 25% de sus rentas tras los descuentos de los gastos, o el 60% en el caso de ser arrendatarios.

c) La cúspide de la sociedad rural estaba constituida por hacendados, administradores de diezmos, señoríos civiles y comerciantes de trigo.

LA SITUACIÓN ECONÓMICA EN EL TRIENIO LIBERAL

Con la llegada al poder del liberalismo en marzo de 1820 se produce la caída de la Diputación del Reino y la puesta en funcionamiento de la Diputación provincial.

Con la restauración nuevamente de la Constitución de 1812, por los liberales en 1820, significa el fin del régimen foral navarro, como ya había ocurrido tras las Cortes de Cádiz de 1812, donde se ignora la existencia de las Cortes navarras. Por los datos conocidos actualmente, tanto al Diputación como el Ayuntamiento de Pamplona no opusieron resistencia a la nueva situación política.

Esto provoca que se unan los defensores de los fueros navarros y los que apoyaban la continuidad del régimen absolutista, estando encabezados por los estamentos privilegiados, nobleza y clero. Esto dará a una encarnizada oposición en Navarra contra los liberales, que veremos continuamente a lo largo del siglo XIX e incluso en los inicios del siglo XX, mostrándose siempre Navarra dentro de los principios más conservadores del país.

El gran liberal navarro es el general Espoz y Mina, que vuelve a Navarra desde su exilio en Francia. Se encargó de organizar la Milicia Nacional, formando un batallón de seiscientos hombres organizados en cinco compañías de 120 hombres cada una.

La llegada del liberalismo supone un nuevo sistema fiscal para Navarra, que no resultaba beneficioso para la provincia. La Diputación trató de bajar el cupo que pagaba al Estado y lo hizo haciendo disminuir la riqueza territorial. Sin embargo,, dicha argucia fue rechaza por el gobierno liberal y las Cortes generales. De esta forma, Navarra quedaba homologada fiscalmente al resto del país.

Con la llegada del régimen liberal a Navarra se inicia un proceso de desamortización cuyo primer destinatario es la poderosa y rica iglesia navarra. Sin embargo, su efecto es muy pequeño debido al escaso tiempo que duró el trienio liberal. Fueron enajenados unos cincuenta campos, que suponía una extensión de unas 8.910 robadas.

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Estas tierras desamortizadas continuaron siendo trabajadas por los mismos agricultores renteros. El pago de las rentas de estas tierras, ya no se hacía a la iglesia navarra sino que se entregaba el dinero directamente en la Hacienda Real

Además, fueron enajenadas unas 69 fincas urbanas, cuyo valor era de 8.482.156 reales de vellón. El destino de estas fincas urbanas desamortizadas fueron diversas, algunas se convirtieron en cuarteles y hospitales, en algunas ocasiones en escuelas, pero también otros edificios fueron destruidos o abandonados.

¿Cómo reaccionó la iglesia navarra ante el liberalismo? ¿Cuál fue su posición a estas desamortizaciones?

El clero navarro adoptó mayoritariamente una postura contraria al liberalismo. Sin embargo, hay que diferenciar la actitud entre el clero regular y el secular.

El clero regular es el que se vio más afectado por las desamortizaciones. Mientras que en el clero secular hay que distinguir entre los dirigentes eclesiásticos y el clero secular de base. Mayoritariamente apoyan la ideología absolutista y serán sólo unos pocos clérigos navarros los que apoyaran al liberalismo. El obispo de Pamplona tuvo que suspender a quince curas de sus funciones religiosas, porque se habían alistado en la guerrilla realista.

trienio-liberal-5Las autoridades eclesiásticas hicieron como si no se enterasen de lo que pasaba. Pensaban que se podía jurar la Constitución de 1812, presuponiendo que aunque la jurase no significaría su identificación con el liberalismo. Su finalidad era conseguir la convivencia.

Sin embargo, los liberales navarros mostraron una gran desconfianza con la iglesia navarra. El jefe político de Navarra manda una circular al Ministerio de Gobernación, en la que se solicita, que se establezca una vigilancia sobre la conducta de los cabildos de las catedrales y colegiatas.

Este malestar de la iglesia navarra se debe a la supresión de la Compañía de Jesús, abolición de la Inquisición, se provoca una reducción del número de conventos, exclaustraciones de religiosos y otras medidas desamortizadoras como ya hemos visto.

El campesinado navarro se mostró favorable a la causa realista frente a la postura liberal. Esto es debido al descontento que produjo al nuevo sistema fiscal basado en la contribución única, lo que suponía una durísima exacción cuando España estaba en ruina debido a las guerras con Francia.

A todo ello, debemos añadir que el liberalismo propuso la libertad de mercado, que significaba una gran dificultad a la agricultura tradicional navarra de subsistencia.

A esto, se une el establecimiento de quintas militares obligatorias que significaba quitar del campo a miles de jóvenes pobres. Además, tanto en Navarra como en las Vascongadas, debido a sus fueros, era tradicional la redención de estas quintas por medio de redenciones económicas. Por eso, que las quintas militares sean obligatorias, crean un gran malestar en estas zonas.

trienio-liberal-4El campesinado navarro muestra su oposición al liberalismo, pero no ocurre lo mismo con los grupos sociales más privilegiados, fundamentalmente los grandes propietarios. Estos propietarios estaban muy interesados en participar en el comercio a nivel estatal.

Además, tenían claro que las medidas agrarias liberales les iban a favorecer en la transformación de la propiedad agraria. Se refuerza la propiedad privada a costa de los comunales, al verse obligados los ayuntamientos navarros a vender los comunales para así poder hacer frente a las deudas provocadas por las guerras.

Como consecuencia de esta política privatizadora de los comunales navarros se inicia un movimiento corralicero para intentar revertir la privatización de estos bienes comunales. La historia navarra del siglo XIX e inicios del siglo XX el movimiento corralicero fue muy potente.

Estos comunales permitían a amplias capas de la población pobre poder disfrutar de cortar leña o pastos para el ganado, que les eran arrendados a poco precio.

Podemos afirmar, que estas políticas liberales como la privatización de los comunales, la desamortización eclesiástica y el aumento de la presión fiscal provocaron el rechazo al liberalismo y una fuerte conflictividad social.

Esto ocasionó la primera sublevación realista en Navarra en el año 1821 y después con los mismos problemas sociales y forales llegaron los carlistas con la defensa del régimen privativo de Navarra frente al centralismo liberal.

Como vemos, el liberalismo tuvo muchos problemas de desarrollo en Navarra, una comunidad muy conservadora por sus élites e iglesia, pero que además, contó con el apoyo de amplias capas campesinas, que se oponían a la libertad de mercado y a la privatización de los comunales propugnados por el liberalismo.

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