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Salud, dinero y amor

Nuevatribuna | 14 de noviembre de 2010

NUEVATRIBUNA.ES - 9.6.2010...ni el comercio mundial, ni la actividad financiera, ni la deslocalización nacen con la globalización. También, que conviven con la fase actual modos y relaciones de producción de las fases anteriores, cuantitativamente más importantes que la última.
NUEVATRIBUNA.ES - 9.6.2010

...ni el comercio mundial, ni la actividad financiera, ni la deslocalización nacen con la globalización. También, que conviven con la fase actual modos y relaciones de producción de las fases anteriores, cuantitativamente más importantes que la última.

Otra cosa es que los publicistas interesados de la globalización pretendan persuadirnos de sus bondades y de su imparable e inevitable instalación en todos los rincones del planeta.

En todo caso no cambia el marco básico del sistema capitalista: propiedad privada de los medios de producción, existencia de clases y explotación de una clase por otra con obtención de plusvalía. La superestructura institucional, con formas más duras o suaves, representa y respalda los elementos esenciales del sistema.

¿Cuáles son las características peculiares de la actual fase? Podemos decir con el barón de Coubertin “Citius, altius, fortius”, más rápido, más alto, más fuerte; especialmente en la actividad financiera internacional (1).

El capitalismo, siguiendo por analogía pautas biológicas no cooperativas, más allá del cuento del Dr. B. de Mandeville, mantiene finos instintos de supervivencia depredadora, reproducción, crecimiento, adaptación, pragmatismo, sin que nos consten las virtudes públicas. La presión de la lucha de clases llevó a un militar prusiano, Bismarck, aristócrata, terrateniente y conservador, a establecer los seguros sociales. El liberal Beveridge promovió el Welfare State, ante la nueva relación de fuerzas surgida de la II Guerra Mundial. Por tanto, no hay abandono a la mano invisible sino intervención para corregir desviaciones. Es decir, se inventó la apicultura para canalizar la espontaneidad natural de las abejas en provecho propio. Y si hay que repintar la colmena ante un zumbido revolucionario, la casa no repara en gastos.

La explotación de los pueblos ha seguido las mismas pautas biológicas del neodarwinismo social. Colonialismo, neocolonialismo y la fase actual: sobreexplotación de recursos naturales y humanos a bajo coste y transferencia de riesgos de deterioro humano y del ambiente. Las únicas diferencias con el esclavismo de siglos anteriores es que, ahora, son los propios inmigrantes los que se pagan el viaje y la explotación de recursos es más devastadora.

La libre circulación de personas y capitales sigue beneficiando extraordinariamente a estos últimos, en especial al capital financiero y explotando la inmigración pobre. Esta última cumple el perfecto papel, ya estudiado por Marx, de ejército de reserva a disposición del capital en cualquier tiempo y espacio. La globalización ofrece más posibilidades al que más poder tiene y ello origina un aumento de las desigualdades entre los cada vez más ricos y el resto. Sigue prevaleciendo la justicia de la fuerza frente a la fuerza de la justicia (Pascal) y el poder militar sigue siendo determinante en las relaciones internacionales, respaldando al poder económico.

Y es este marco el que conforma los determinantes sociales de la enfermedad, a pesar de los importantes avances de la sanidad. “Los avances médicos pueden eventualmente prolongar la vida humana, pero las mejoras de las condiciones sociales pueden conseguir este resultado con mayores garantías de éxito y más rápidamente”. (Rudolf Virchow, 1821-1902).

Los estudios sobre la repercusión de la pertenencia a una clase social, de las desigualdades en la distribución de la renta y la riqueza y las condiciones de vida (2) sobre la morbilidad y mortalidad, ya tradicionales, vienen a confirmar que a mayor desigualdad más incidencia (3). Y no sólo en las enfermedades somáticas también en las psicológicas y psicosomáticas. No sólo las desigualdades materiales y absolutas sino también la percepción y conciencia de esa desigualdad y el grado de las desigualdades relativas, parecen influir negativamente en la salud de los que padecen las peores condiciones (4). Sintomáticamente, en muchas ocasiones, las tremendas desigualdades en el seno de un país perjudican más a la salud que las desigualdades más extremas entre países.

La eficiencia técnico-económica se ha erigido en bandera de los gobernantes. Y los economistas han jugado un papel relevante en la gestión político-administrativa durante los últimos años. La eficiencia técnica se propone, en el límite, la explotación de un recurso hasta su agotamiento, obteniendo de él el máximo fruto con el mínimo coste. Esa concepción se ha trasladado también a las políticas de salud, y la gestión se ha convertido en referente. Es conveniente recuperar el contenido social de la ciencia económica y trabajar en la consecución de la eficiencia social que integre la técnica y no al revés. Se han marginado las teorías económicas del desarrollo, de la distribución de la renta, de la fiscalidad progresiva, de la producción y gestión pública eficiente de los bienes públicos.

Una vez comprobado que los recursos materiales son limitados, y puesta en duda la conveniencia de su agotamiento, se vuelven hacia la tecnología y el factor trabajo. Y a éste se trasladan conceptos procedentes de la ingeniería: ductilidad-adaptabilidad, elasticidad-flexibilidad, resistencia-seguridad, fatiga-recuperación, vida útil, obsolescencia, etc., para su mayor “optimización”.

Efectivamente, el ser humano-trabajador retiene todavía para sí una serie de características no suficientemente aprovechadas por el capital (5). Cognitividad, capacidad de aprendizaje, capacidad de análisis y reflexión, memoria relacional, imaginación, tenacidad, espontaneidad, capacidad relaciónal, inteligencia emocional, emotividad, gestión del conocimiento, que constituyen ventajas utilizadas sólo parcialmente en el aumento de la productividad.

El modelo productivo y las tecnologías aplicables, que aportan mayor valor añadido al capitalismo en el mundo desarrollado actual, requieren de la aplicación más intensiva de estos factores y coherentemente de una nuevas relaciones de producción. Nuevas formas de organización del trabajo, de gestión y de condiciones de trabajo.

Por último, para enmarcar en esta introducción global la relevancia cuantitativa y cualitativa del tema, reproducimos el primer apartado del Proyecto de Plan de Acción Mundial sobre la salud de los trabajadores 2008-2017 de la OMS: “Los trabajadores constituyen la mitad de la población del mundo y son los máximos contribuyentes al desarrollo económico y social. Su salud no está condicionada sólo por los riesgos en el lugar de trabajo, sino también por factores sociales e individuales y por el acceso a los servicios de salud” (6).

Añadir que, hoy, esos factores y las condiciones de trabajo se retroalimentan y son cada vez más interdependientes. Salvo excepciones, coinciden trabajos de mayor riesgo con condiciones sociales e individuales más precarias. Se conforman, así, las desigualdades en el trabajo, la vida, la salud y la muerte.

Trabajo y consumo, producción y reproducción, ocupan, hoy como nunca, espacios y tiempos cada vez más amplios, despojados a espacios y tiempos de la vida social, familiar y personal de los trabajadores/as.

¿Es sólo el modelo productivo lo que hay que cambiar? Pensamos que es el modo de producción y las relaciones de producción.

Gregorio Benito Batres - Analista de Salud Laboral

(1) Los Préstamos bancarios internacionales netos, han pasado de 1,88 billones de dólares en 1986 (alrededor del 12,4% del PIB-mundo), a 11,08 billones en 2003 (30,3% del PIB mundial). Los activos gestionados por los inversores institucionales (Cías, Seguros, Fondos Pensiones y Fondos de Inversión), han pasado de 13,8 billones de dólares en 1990, a 46,8 billones en 2003, muy por encima del valor del producto bruto mundial. Mercados de Derivados. El valor alcanzado por el mercado de derivados (swaps o recompras, futuros y opciones) era de 7,9 billones en 1991, y ha pasado a 355,5 billones de dólares en 2005. Algunos indicadores de la METÁSTASIS que muestra la GLOBALIZACIÓN FINANCIERA. Mercados de Divisas, han pasado de un volumen diario de compraventas de divisas de 80.000 millones de dólares en 1980, a nada menos que 1.880.000 millones de dólares diarios en 2004. Es decir, se han multiplicado por 23 en menos de dos décadas. Mercados de Capitales: Los flujos de capital transfronterizo han pasado de 2,26 billones de dólares en 1990, a 12,27 billones en 2005. Es decir, se han multiplicado por 6 las operaciones con activos financieros. Además: Las “transacciones” de títulos y acciones, entre los seis primeros países desarrollados suponían en 1980 el 10% del PIB. En el 2003, ya representaban más del 100% en Japón, del 300% en EEUU. y Canadá, y del 500% en Alemania y Francia. Las emisiones internacionales netas de títulos (acciones y bonos) se han multiplicado 2,5 veces en las últimas dos décadas. En 1986, suponían el (2% del PIB-Mundo), y han alcanzado en el 2005 a suponer el 4,9% del PIB-Mundo. Fuente: Datos procedentes de FMI, OCDE, BM . Eduardo Gutiérrez Benito. Curso de Verano.2008 UCM.LOS RIESGOS POLÍTICOS Y SOCIALES DE LA FINANCIARIZACIÓN DE LA ECONOMÍA.

(2) OMS. Comisión sobre determinantes sociales de la salud. Subsanar las desigualdades en una generación. Agosto 2008 http://www.who.int/social_determinants/final_report/csdh_finalreport_2008_execsumm_es.pdf

(3) NAVARRO LÓPEZ, Vicenç ; BENACH, Juan. Desigualdades sociales de salud en España. Estudio de la Comisión Científica de estudios de las desigualdades sociales de salud en España. Revista Española de Salud Pública. 1996, nº 5-6.

(3) WILKINSON, Richard. Las desigualdades perjudican. Jerarquías, salud y evolución humana. Crítica 2001
FLIESSBACH, K.; WEBER, B; y otros.. Social comparison affects reward-related brain activity in the human ventras striatum. Universidad de Bonn, 2007.

(4) TRENTIN, Bruno. Trabajo y Conocimiento. Editado en español por la FSE. 2006.

(5) OMS. Plan de Acción Mundial sobre la Salud de los Trabajadores 2008-2017. 60ª Asamblea General. Mayo 2007.


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