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Rotundo voto de castigo al Gobierno en las primarias de Argentina

nuevatribuna.es | 13 de agosto de 2019

Mauricio Macri, junto al senador Miguel Pichetto. (Foto: Casa Rosada)
Mauricio Macri, junto al senador Miguel Pichetto. (Foto: Casa Rosada)

El resultado parece irremontable para Macri.

@jgonzalezok | Aunque solo eran elecciones primarias, el voto de este domingo en Argentina ha sido tan contundente que no parece posible que el gobierno de Mauricio Macri se pueda recuperar de aquí a octubre, cuando se celebre la primera vuelta de las elecciones generales. Incluso aparece como real la posibilidad de que no se necesite una segunda vuelta para que se imponga la fórmula Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner.

La derrota fue también especialmente significativa en la provincia de Buenos Aires, principal distrito electoral del país, donde la gobernadora, María Eugenia Vidal, perdió ante el ex ministro de Economía de Cristina Fernández, Axel Kicillof. Vidal era el principal activo político del gobierno, con índices de popularidad significativamente más altos que los de Macri.

El resultado de las primarias acerca la posibilidad de que no se necesite una segunda vuelta para que se imponga la fórmula Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner

Como ya se explicó en estas mismas páginas, este domingo no se elegía nada, ya que todos los partidos llegaron a esta instancia con un único candidato. Funcionó esta consulta como una gran encuesta a escala real, y el mapa político que presentó fue inesperado. A la espera de resultados oficiales y finales, el peronismo/kirchnerismo sacó en torno al 47% de los votos, mientras que el oficialismo se quedó a 15 puntos, rondando el 32%.

Antes de las elecciones, el gobierno se daba por contento con quedar no más de cinco puntos por debajo. En las primarias de hace cuatro años, Macri había sacado el 30,07%, y su contrincante de entonces, Daniel Scioli, el 38,41%. La diferencia estaba en que en ese momento había un tercer candidato, Sergio Massa, que había roto con el kirchnerismo, y que en la segunda vuelta aportó a Macri gran parte del 20% que había logrado en el primer turno. Massa hoy volvió a las filas kirchneristas y es el primer candidato a diputado por este espacio por la provincia de Buenos Aires.

La reunificación del peronismo es, pues, un elemento fundamental para explicar lo que parece su vuelta triunfal a la Casa Rosada. La derrota del 2015 había dejado a dicho espacio fracturado y con reproches a uno y otro lado. El modo de gobernar de Cristina Fernández, basado en el ordeno y mando y con tendencia a humillar al adversario, especialmente si era de sus propias filas, también había dejado mucho resentimiento en el peronismo.

La reunificación del peronismo es un elemento fundamental para explicar lo que parece su vuelta triunfal a la Casa Rosada

Pero la decisión de Cristina Fernández, a mediados de mayo, de dar un paso al costado, allanó el camino a la reunificación. Su insólita movida, de proponerle a Alberto Fernández ser el candidato a presidente, siendo ella la candidata a vicepresidente, fue clave. Porque en el peronismo ninguna figura tenía el núcleo duro de votantes que la ex mandataria conservó tras su salida del poder.

Si esa fue la clave política, el otro elemento fundamental para entender el resultado del domingo está en la economía. Los dos primeros años del gobierno de Macri habían transcurrido sin grandes logros, pero empezaba a normalizar el país en todos los campos, incluyendo la economía. Pero todo empezó a derrumbarse a fines de marzo del año pasado.

Fue el 21 de marzo del 2018, cuando la Reserva Federal de EEUU decidió subir las tasas de interés, fortaleciendo el dólar en todo el mundo, lo que provocó una huida financiera de los mercados emergentes con más riesgo. El Banco Central de la República Argentina se vio obligado a salir en defensa del peso y a elevar sus tipos de interés para frenar una corrida del dólar.

La historia posterior es conocida. El gobierno de Macri decidió acudir al Fondo Monetario Internacional, que le otorgó un préstamo récord, de 57.000 millones de dólares. La inflación, que seguía muy alta, subió aún más. Y todas las esperanzas empezaron a derrumbarse para Macri, con el deterioro de todos los indicadores de la economía, incluyendo el tan temido de la pobreza. Aunque Macri amplió el gasto social, no logró revertir una situación explosiva, que en buena parte -más allá de errores propios- se explica por la herencia recibida.

Las próximas jornadas dirán si las turbulencias terminan en un tsunami que impida la gobernabilidad del país

El resultado de este domingo plantea numerosos interrogantes. El primero es si el gobierno de Macri está preparado para las turbulencias económicas y financieras que ya empezaron a manifestarse este lunes: el dólar se disparó un 32%, siendo el salto más grande desde la salida del cepo, al comienzo del gobierno de Macri; las acciones argentinas perdieron hasta un 60%; y los bonos cayeron un 20%.

Las próximas jornadas dirán si las turbulencias terminan en un tsunami que impida la gobernabilidad del país. Fue lo que sucedió en 1989, cuando la hiperinflación y los saqueos obligaron al gobierno de Raúl Alfonsín a adelantar la entrega del gobierno a Carlos Menem. Macri acaba su mandato el 10 de diciembre y ya no es seguro que pueda completar los cuatro años que le corresponden, sobre todo dada la tendencia del peronismo a la desestabilización del adversario. Desde 1928, ningún presidente argentino no peronista logró terminar su mandato.

Pero hay otras interrogantes de cara a un eventual gobierno de Alberto Fernández, con Cristina Fernández como vicepresidente.

  • ¿Podrá Alberto Fernández actuar con autonomía, teniendo en cuenta que fue nombrado por la propia Cristina, la dueña real de los votos?
  • ¿Podrá la Justicia seguir con los casos de corrupción que tienen como protagonistas a la ex mandataria y algunos de sus más importantes funcionarios?
  • ¿Indultará Alberto Fernández a su vicepresidente?
  • ¿Actuará contra los jueces que investigaron al kirchnerismo, como llegó a sugerir, al decir que tendrían que dar cuenta de sus actos?
  • ¿Funcionará el “Ministerio de la Venganza”, como reclaman algunos sectores peronistas?
  • ¿Volverá la guerra contra el Grupo Clarín y contra los periodistas y medios independientes, en general?
  • ¿Volverán las cadenas nacionales como en la época de Cristina, que durante los 8 años que estuvo como presidente la utilizó a razón de una cada 1,6 días?
  • ¿Volverá el cepo al dólar?

Algunas de estas preguntas se pueden contestar ya por la negativa. A pesar de algunas de las cosas que se ha dicho sobre Alberto Fernández, demostró independencia de criterio cuando rompió con Cristina al comienzo de su primer mandato. Su reconciliación le obligó a matizar o reinterpretar algunas de las graves acusaciones que hizo en su momento contra Cristina, pero tiene fortaleza de carácter suficiente para mantener su criterio, mucho menos ideologizado que los sectores más radicales del kirchnerismo. Un eventual gobierno suyo a partir de diciembre le obligará, además, a un ejercicio de pragmatismo alejado de las ideas populistas que fueron comunes durante en la última etapa del kirchnerismo.

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