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La 'protocolaria' reunión de la ministra Isabel Celaá con representantes de la Conferencia Episcopal

nuevatribuna.es | 04 de Diciembre de 2018

El portavoz de la Conferencia Episcopal, Luis Argüello.
El portavoz de la Conferencia Episcopal, Luis Argüello.

La reunión del Ministerio de Educación con la CEE solo ha servido para reafirmar que la religión seguirá en la escuela.

A lo largo de estos cuarenta años los poderes públicos han elaborado leyes y aplicado normativas para que centros dogmáticos religiosos sean financiados totalmente por el Estado

Al parecer, en la última propuesta del Ministerio, la filosofía ya no figuraría como materia en la Secundaria obligatoria, como se acordó en la Comisión de Educación del Congreso. Y curiosamente, el mismo día que se filtra esta noticia, este mismo lunes, se reunió la ministra de Educación y Formación Profesional (MEyFP), Isabel Celaá, con representantes de la Conferencia Episcopal Española (CEE). La reunión se ha celebrado justo un mes antes de que se cumplan cuarenta años de la firma de los Acuerdos concordatarios del Estado español con la Santa Sede, la misma semana que se celebran los fastos de celebración de las cuatro décadas de la Constitución de 1978, en la que figura una referencia explícita de las relaciones de los poderes públicos con la Iglesia católica, de forma malévola y torticera en el mismo apartado del artículo 16, que declara que ninguna confesión tendrá carácter estatal, artículo que garantiza la libertad ideológica y de conciencia y que nadie podrá ser obligado a declarar sobre sus creencias.

Para generar mayor confusión a esa maldad constitucional del artículo 16, en el artículo 27, se reconoce a padres, madres y tutores el derecho a que hijos e hijas reciban la formación moral y religiosa de acuerdo a sus convicciones, además de garantizar la libertad de enseñanza y la posibilidad de que, en su caso, el Estado pueda ayudar a centros de titularidad privada.

Para “rematar la faena”, mientras se elaboraba la Constitución, se estaba negociando (sin luz, ni taquígrafos) un nuevo Concordato que garantizara, los históricos privilegios de la Iglesia Católica, entre ellos, en el ámbito de la Enseñanza, para que la religión confesional formara parte del currículo con el mismo peso que cualquier otra disciplina.

Y ahí siguen inamovibles estos Acuerdos. Pero hay más, en este caso al margen de los Acuerdos. Y es que a lo largo de estos cuarenta años los poderes públicos estatal y territorial han elaborado leyes y aplicado normativas para que centros dogmáticos religiosos sean financiados totalmente por el Estado y hayan ganado un peso fundamental, sobre todo, en las zonas de mayor densidad de población. Y, ahí, todos los gobiernos de diversidad de colores han participado, de una forma u otra, en tamaño desaguisado.

EVITAR CONFLICTOS CON LA IGLESIA

Ahora el Ministerio propone corregir algunos de los problemas generados por la LOMCE, volviendo -en parte- a la LOE, para ello se anuncian ciertas medidas, en concreto y globalmente sobre nueve cuestiones. Y convocando, para ello, a la comunidad educativa y a quienes tengan algo que decir.

En ese marco y en medio del enorme ruido político al que asistimos estos días y tras unos imprevistos (según las encuestas) resultados electorales en Andalucía, que acelera, aun más -por parte de los partidos- la campaña electoral para las europeas, las autonómicas y las municipales del mes de mayo y, más pronto que tarde, las generales…, la cúpula católica y el MEyFP, se reunieron el lunes por la tarde, una vez más, como continuación de la reunión que, en el mes de junio, mantuvo el presidente Sánchez con Blázquez en Moncloa, en la que acordaron “tratar de evitar cualquier tipo de conflicto Gobierno/Iglesia”, ratificado, después, por la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, en El Vaticano, hace unas semanas y las que se anuncian próximamente para tratar sobre fiscalidad, inmatriculaciones, etc.

¿Protocolaria e intrascendente reunión?: Muy posiblemente. En primer lugar, porque las medidas que propone, inicialmente, el MEyFP de volver, en parte, a la LOE, NO genera problemas de fondo a los obispos, aunque -de cara a la galería- y para demostrar su “poder” ante las instituciones del Estado, muestren, en público una cara menos amable y hagan alguna queja. Y, en segundo lugar, porque existen muchísimas dudas, dada la situación política, para que -en esta legislatura- se vayan a debatir en el Parlamento dichas medidas de modificación de una ley orgánica, que además afectan a las CCAA con competencias casi plenas.

Muchos sectores, plataformas y colectivos de la comunidad educativa, que pretenden una mejora REAL de la escuela pública, para que sea más inclusiva, democrática y mejor financiada (incluso laica)…, muestran estos días su satisfacción por el anuncio del Gobierno de tratar de enterrar la más gravoso de la LOMCE.

Otros, incluso, abogan por un Pacto, hoy por hoy, imposible, al menos en materia de laicidad, porque la enorme ventaja y privilegios conseguida por la Iglesia católica en materia de Enseñanza, durante el nacionalcatolicismo, aumentada durante estos 40 años, es prácticamente imposible revertirla a medio plazo, pero -sobre todo- cuando (digan lo que digan) NO hay verdadera voluntad política, ni por parte del partido al que pertenece el actual Gobierno, ni por parte de los partidos nacionalistas y de una parte importante de la bancada de la izquierda, que lo sustenta, por ahora.

LOS PACTOS: DESDE ZAPATERO A RAJOY

Un primer Pacto con la CEE, lo consiguió (ya) el gobierno de Zapatero con la LOE (y anteriormente los gobiernos de González  y -por supuesto- los de Aznar y posteriormente Rajoy), consolidándose (a día de hoy) un modelo dual, en donde la Iglesia mantiene sus centros con ideario propio, es decir, dogmáticos, financiados con dinero público, que compiten con una red de titularidad pública, en total desventaja en los grandes núcleos de población, por diversos factores, como la forma de adscripción del alumnado en los municipios y su selección; su financiación pública, además de la aportación de las familias; los servicios complementarios que ofrece e, incluso la organización horaria, la gestión, etc.

Una ley (LOE/LOMCE) que concedió a los obispos, algo que venían reclamando durante décadas, que la privada concertada con ideario propio fuera considerada como un Servicio Público, hecho totalmente inaceptable en un Estado de Derecho.

También la LOE y sus desarrollos consolidaron, aun más, que se imparta religión confesional dentro de la escuela por parte de unas personas designadas por los obispos (también por responsables de otras religiones, aunque en ínfima minoría), al otorgarles una estabilidad, financiación y seguridad que hasta entonces no tenían y que está muy por encima del profesorado interino. Personas que, además de impartir religión, forman parte de los claustros, ejercen de tutores, en algunos casos suplantan a profesorado de baja e, incluso, en algunos lugares llegan a impartir otras asignaturas, forman parte del Consejo Escolar del Centro, pueden formar parte de los equipos directivos, pueden organizar seminarios y actividades religiosas  y, sobre todo, la mayoría de ellos, “operan” a modo de “delegados diocesanos”, tratando de evangelizar a toda la comunidad educativa, presionando para que la simbología religiosa esté presente en los centros, haciendo proselitismo católico, nos sólo catequista, sino de sus fundaciones y asociaciones sociales de caridad.

Porque -además- era la primera Ley (LOE), que tras la LOGSE, se elaboró teniendo en cuenta la directrices sobre la mercantilización que marcaría el Tratado de Lisboa (2007), para los sistemas educativos europeos y así se fue desarrollando y aplicando. Sobre todo en lo que afecta a la Formación Profesional, una parte muy importante en manos de la Iglesia y financiada por el Estado.

Ese mandato europeo de mercantilizar y liberalizar la Enseñanza, fue -posteriormente- recogida “al pie de la letra” con la reformulación de 45 artículos y 109 modificaciones de la LOE, que la LOMCE (del Gobierno de Rajoy) desarrolló y, ahora se anuncia que se pretende revertir, inicialmente, aunque, una vez más, sin previsión de aumentar la financiación.  

Se ha propuesto por parte del MEyFP modificar los itinerarios, las reválidas, desarrollar un reparto más equilibrado de alumnado; volver a la democracia participativa de gestión compartida de la comunidad educativa (pero sin saber el papel y elección de la dirección); incidir en un currículo inclusivo y que apoye la diversidad, volver a una asignatura de “valores democráticos” (sistema LOE)… etc. Además se pretende que los centros privados concertados no puedan segregar por sexo (aunque el Constitucional le ha venido dando la razón a la Iglesia, hasta ahora). Y, de nuevo, que las notas de religión no cuenten para la media y que ésta no tenga alternativa. ¿Algo se ganaría? Según como se mire. Para Europa Laica, es muy poca cosa. Casi nada. Es como el juego de la OCA, es decir: “Vuelta a la casilla de inicio”.

Incluso la modificación LOMCE de Rajoy, que (evidentemente) mantuvo tal cual el articulado de la LOE, en materia de confesionalidad, permitía poder rebajar religión a una sola sesión a la semana, que (como me consta) gustó muy poco a los obispos, aunque callaron por obtener otras contrapartidas. Era como consecuencia de los porcentajes que se asignaban por áreas y lo podían fijar las CCAA y los centros. Pero, curiosamente, CCAA de gobernanza PSOE, no han hecho uso de esa posibilidad.

Eso sí, una vez más, el MEyFP y para que no haya dudas, advierte que todo lo que se reforme se va a hacer DENTRO DEL MARCO de los Acuerdos concordatarios de 1979 y la Ministra Celaá no hace nada más que repetir, machaconamente, que no se preocupen las familias que llevan a sus hijos e hijas a centros dogmáticos, que éstos van a seguir siendo financiados. Lo que demuestra que la reunión con los obispos ha sido protocolaria y de presentaciones, nueva ministra, nuevo portavoz CEE.

SEGREGACIÓN POR MOTIVOS IDEOLÓGICOS

La segregación del alumnado por motivos ideológicos, es un hecho, mientras la religión se mantenga en la escuela

Hace unos días, una madre de un centro público de un determinado territorio nos envió una carta a Europa Laica, alarmada, porque una hija suya que había comenzado con tres años a ir a educación infantil a un centro público, le impartían dos sesiones de religión a la semana y, solo una sesión de psicomotricidad. Se trata de una CCAA gobernada por el centro izquierda. A su hija cuando entra la “delegada diocesana” en el aula, dos veces a la semana, se la llevan a un despacho a hacer dibujos y, más o menos, entretenerla. Evidentemente, a edades tan tempranas ya la segregan, por cuestiones ideológicas, sin que entiendan absolutamente nada. Recordar que, incluso los Acuerdos concordatarios, se indica que se impartirá religión, sólo a partir de los 4 años (preescolar, antigua). Hasta en eso, el gobierno y la inmensa mayoría de las consejerías autonómicas son MUY generosos con los obispos. Al margen de que es una barbaridad, que vulnera los principios éticos más elementales, los convenios de la infancia y la Constitución… Nos preguntaba esa madre (algo angustiada): ¿Qué se podía hacer?

La segregación del alumnado por motivos ideológicos, es un hecho, mientras la religión se mantenga en la escuela. Cuando, una gran parte de la comunidad educativa y de la ciudadanía, (incluso entre muchos creyentes) demanda que la religión confesional, salga de la escuela, al menos (y como mal menor) del horario lectivo.

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La ministra Isabel Celaá

HAY QUE DEROGAR LOS ACUERDOS CON LA SANTA SEDE

Pero para ello, lo primero que hay que hacer es la denuncia y derogación de los Acuerdos concordatarios de 1979, incluso en cumplimiento, además, de una Proposición No de ley APROBADA en el Congreso el 22 de febrero de 2018, en la que se instaba a ello, a propuesta de la oposición, incluido el Grupo Socialista, que ahora respalda, junto a otros grupos que la votaron, la propuesta del Gobierno de NO derogar el Concordato. Gobierno/Oposición – Oposición/Gobierno… ustedes me entienden.

Pero muy grave es también y al margen de estos Acuerdos concordatarios, la financiación, por parte del Estado, de los centros privados concertados con ideario propio (es decir, dogmáticos religiosos) y, además, otorgándoles múltiples ventajas, frente a los de titularidad pública. Por mucho que ahora se anuncien pacatas medidas, sólo -en mi opinión- a modo de marketing electoral.

La arboleda que el MEyFP (en connivencia con la CEE) nos pone “delante de nuestras narices”, impide ver el gran bosque que hay detrás. Es decir, lo importante: El enorme negocio ideológico y mercantil que, con la complicidad de los gobiernos y poderes legislativos de turno, mantiene la Iglesia católica en este ámbito, tan importante para ellos.

En toda Europa y en el continente americano, incluso en Estados constitucional e históricamente laicos, desde el siglo XIX, desde hace unas décadas se vienen plegando a los ultraderechistas intereses de las corporaciones religiosas, en especial en la Educación, alimentando que la derecha xenófoba suba y cope los parlamentos. Acaba de ocurrir en Andalucía (un serio aviso, de momento). Pues aun, con estos ejemplos, el PSOE y sus “apoyos” parlamentarios, siguen cediendo ante unos Acuerdos ultramontanos que mantienen una Enseñanza confesional y ante la financiación de centros de enseñanza dogmático-católicos, mientras que en otros ámbitos, siguen sin querer avanzar en laicidad de las instituciones.


**Europa Laica, ha enviado al MEyFP nuestra posición una vez más, como hicimos, en su momento al poder legislativo, cuyo  texto actualizado, en base a las propuestas del MEyFP, se pueden ver en este enlace.

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