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Reivindicación de Tsipras y Syriza

Manel García Biel |

Nuevatribuna | 03 de julio de 2019

En estos momentos cuando se prevé una posible derrota de Tsipras en las elecciones griegas habría que hacer un balance de lo que ha sido el gobierno de Syriza y extraer algunas conclusiones que pueden cuestionar el supuesto fracaso del gobierno de la izquierda alternativa en Grecia.

Podríamos decir que Tsipras podría representar un héroe de las antiguas leyendas helénicas, un héroe humano que se enfrenta a los “dioses del Olimpo” en este caso transmutados en la “troika” y los poderes de la UE. Hay que recordar que Syriza llega al gobierno con una desastrosa herencia económica y social derivada de los gobiernos anteriores, especialmente los de Nueva Democracia, el partido de la derecha griega, la cual incluso falseó las cuentas auditadas que había presentado a la UE, sin que nadie hubiera dicho nada.

Tsipras y Syriza llegan al gobierno con un programa de regeneración para el país, el denominado “Programa de Salónica”, para hacer frente a una situación de crisis profunda con un país en bancarrota y con un 25% de paro (50% en los jóvenes). El objetivo era dar una respuesta democrática a la crisis de forma que sus derivadas no afectaran como siempre los sectores más desfavorecidos y donde se planteaba por primera vez una propuesta de reforma fiscal en profundidad en un país donde la fiscalidad era algo desconocido.

Ante la dificultad existencial actual de la Unión Europea quedarán las palabras de Alexis Tsipras: “Si alguien amenaza a Europa, no son quienes luchamos para cambiarla, sino los que lo hacen por derrúmbala”

Ya durante la campaña, y tenemos que decir que de forma democráticamente paradójica, los poderes de la Unión Europea y los principales dirigentes políticos manifestaron su preferencia por el candidato de Nueva Democracia, el partido que había falseado las cuentas y que precisamente había provocado la crisis del país. Tsipras y Syriza fueron recibidos de uñas por los gobernantes comunitarios, prácticamente sin excepción.

El gobierno de Syriza presentó su programa de reformas a la UE y la propuesta de renegociar la deuda para hacer posible pagarla. Pero desde la UE se le negó toda negociación y se le planteó un “diktat” de recortes sociales sin precedentes para aplicar a la mayoría de la población en sueldos, pensiones, subsidios y servicios públicos y sociales a cambio de prestar recursos económicos a la debilitada economía griega. Fue un verdadero “chantaje”, hasta el punto que Europa se negó a propuestas razonables del gobierno griego como la de aplicar un incremento del 2% a las rentas más altas a cambio de no recortar las pensiones más bajas. Todo fue inútil la UE desde el inicio no quería negociar sino humillar un gobierno que no le gustaba políticamente. 

Tsipras y Syriza intentaron hacer frente al chantaje de los poderes europeos apelando a una respuesta democrática. Y convocaron a un referéndum al pueblo griego sobre la aceptación o no de los recortes propuestos por la UE. La respuesta del pueblo griego fue abrumadora, un 61% de los votantes rechazaron la propuesta de los poderes europeos.

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La respuesta de la UE fue fulminante y ha sido sin duda la actuación más dictatorial y antidemocrática de su historia. Optó por asediar y ahogar la economía griega, el BCE dejó de dar fondos a los bancos griegos que se quedaron sin dinero, fue lomás similar a los antiguos “asedios por hambre”. La UE aplicó a su manera la antigua doctrina de la “soberanía limitada” de Breznev.

Tsipras y su gobierno tuvieron que hacer frente a un difícil dilema, optar para salir del euro y crear una nueva moneda devaluada o claudicar. Muchos dirigentes europeos en especial el ministro de economía alemán Wolfgang Schäuble señalaron a Grecia la salida del euro. El Presidente del Parlamento Europeo Martin Schulz dijo claramente que “Grecia si opta por el no opta por una nueva moneda”, y Junkers Presidente de la Comisión asoció el no con decir no a Europa.

Tsipras y Syriza a pesar de lo doloroso de la situación no dudaron, marchar del euro no era una solución sino que había que continuar entre el sector más avanzado de la Unión Europa. Y para ello tuvieron que capitular.

Tsipras que había sido el héroe de la izquierda alternativa europea, los líderes de la cual peregrinaron en Atenas para manifestar su fraternal solidaridad con Tsipras y Syriza durante la campaña electoral, vio como desaparecían sus aliados de la noche a la mañana justamente cuando Grecia precisaba más de su solidaridad. Lo que había pasado en Grecia ya lo había anticipado un viejo dirigente de la izquierda europea como Oscar Lafontaine, que fue presidente primero del SPD y después copresidente de Die Linke y que dijo antes del triunfo de Syriza que “en un solo país no puede cambiar un modelo de soberanías compartidas a Europa”.

Hay que destacar que últimamente, y quizás previendo que la derecha vuelva a ganar en Grecia, con lágrimas de cocodrilo el Presidente de la Comisión Europea ha dicho: “Tenemos que lamentar la falta de solidaridad durante la crisis griega. Hemos estado insuficientemente solidarios con ella, hemos insultado Grecia”. Palabras que llegan tarde y que solo son esto palabras sin ninguna actuación.

A estas alturas el gobierno de Syriza ha salido ya de la “tutela” de los acreedores, y además ha hecho frente sin prácticamente ayuda de la UE a la llegada de la multitud de refugiados evitando el crecimiento de la xenofobia. Y ha estado capaz de poner fin a un largo contencioso político en los Balcanes como era la cuestión del reconocimiento mutuo con Macedonia del Norte, haciendo frente a sentimientos profundamente nacionalistas alentados por las derechas y la iglesia ortodoxa. Este importante acuerdo ha abierto la puerta a las negociaciones con la UE de los países balcánicos.

A pesar del “diktat” europeo el Gobierno de Syriza ha mantenido, dentro de sus posibilidades, varias políticas sociales de apoyo humanitario a los más desprotegidos, mediante medidas que denominan de “socorro”. Se ha establecido una tarjeta para ayudas básicasa ciudadanos sin recursos que se recarga mensualmente entre 70 y 220 euros/mes. Ayudas al alquiler por los que no pueden hacer frente al pago de vivienda. El denominado “subsidio social” durante los años 2017 y 2018 que este año llega al 32% de la población con un coste de 2500 millones de euros. Asistencia sanitaria gratuita para más de dos millones de personas que habían sido excluidas del sistema. Una eficiencia fiscal que ha permitido conseguir un superávit primario del 1,75% respecto a los presupuestos del Estado. Las tasas de paro han bajado un 7% y un 20% en cuanto al paro juvenil.

En lo referente a los refugiados y a pesar de la precaria situación existente se ha hecho una actuación notable dentro de la difícil situación en que vive el país y evitando las tensiones sociales. Se ha conseguido escolarizar un 40% de los 60.000 niños refugiados con el objetivo de integrarlos en clases normales el próximo curso.

Como conclusión podemos decir que Syriza y Tsipras son un ejemplo de lo que debe ser una política de la izquierda alternativa. No se pueden rehuir los problemas en política, hay que encararlos por difíciles y dolorosos que sean. En Grecia se ha demostrado como desde la izquierda alternativa, cuando gobierna un partido serio, militante y cohesionado, y cuando hay un líder con capacidad y responsabilidad se pueden asumir riesgos y hacer compatible el equilibrio entre las convicciones profundas y el sentido de la responsabilidad pragmática con un claro sentido de Estado, por delante incluso de los intereses partidistas y por la responsabilidad que se tiene con aquellos a quien se quiere representar. Sin duda Tsiprases un ejemplo del que tendrían que aprender muchos dirigentes que se llaman de la izquierda alternativa y a los cuales solo se los gusta quedar siempre “bien y puros” y “sin mácula” que los ensucie.

Es muy previsible que Tsipras pierda las elecciones griegas. La dificultad de los tiempos de los “memorándums de la Troika” pasará factura pero siempre quedará el ejemplo de una gestión de honestidad y de defensa, dentro de las posibilidades objetivas, de las clases desfavorecidas. Y quedará el recuerdo de la vergonzosa actuación de la Unión Europea con Grecia. Y ante la dificultad existencial actual de la Unión Europea quedarán las palabras de Alexis Tsipras: “Si alguien amenaza a Europa, no son quienes luchamos para cambiarla, sino los que lo hacen por derrúmbala”.

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