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Para qué quiero que sirva mi voto

Héctor Maravall | Abogado

Nuevatribuna | 08 de noviembre de 2019

A pesar de los pesares, he tenido muy claro que el 10 de noviembre voy a ir a votar. Es cierto que, tras haberlo hecho en todas las ocasiones desde junio de 1977, por primera vez albergaba serias dudas de cual de las 3 papeletas de la izquierda iba a coger.

El penoso debate de los hombres que encabezan los actuales cinco grupos parlamentarios estatales, siguió sin resolverme los interrogantes. Pedro Sánchez con la mirada perdida, rebuscando en los papeles, sin gancho, ni empatía con su potencial electorado. Pablo Iglesias reiterando una y otra vez lo que viene diciendo en los últimos meses, pero con menos ilusión y capacidad de convicción.

Si Unidas Podemos cae en picado, se queda en la marginalidad, tardaremos al menos 2 décadas en recuperar el ímpetu político de algo parecido al 15-M y la participación ilusionada de las generaciones jóvenes

Pero ahí estaba Abascal que con sus simples y claras ideas para volver a 1939, me despertó del letargo del debate. Supongo que el líder de VOX además de enardecer a sus votantes, le removió el cerebro y el corazón a mucha gente que dudaba en ir a votar o porque opción votar.

Afortunadamente el debate de las mujeres candidatas fue otra cosa. Surgió con claridad el ala izquierda del PSOE con la ministra María Jesús Montero; por su parte la portavoz de Unidas Podemos, Irene Montero tuvo más energía e ímpetu que su secretario general; Ana Pastor mostró con sus intervenciones que hay otra derecha democrática en nuestro país; Inés Arrimadas reflejó una vez más como se ha malogrado y marchitado políticamente en la nefasta compañía de Albert Rivera.

Yo quiero un gobierno progresista que de una vez se siente a dialogar y también a negociar con el nacionalismo catalán, a la vez que mantiene el orden público en las calles en colaboración con los Mossos. Un gobierno que recupere el gasto social en dependencia, servicios sociales, sanidad y educación. Un gobierno que tome medidas concretas y de calado para frenar el cambio climático. Un gobierno que ponga en marcha una reforma fiscal progresista. Un gobierno que priorice la lucha contra la pobreza y la exclusión social. Un gobierno que impulse las infraestructuras ferroviarias. Un gobierno que garantice las pensiones y afronte los problemas de soledad de las personas mayores. Un gobierno que deje sin efecto la reforma laboral y potencie la negociación colectiva. Un gobierno que reduzca la brecha digital entre los pueblos y ciudades. Un gobierno que asuma el feminismo como una política trasversal…

¿Quién puede desarrollar ese programa, aprobando las leyes y presupuestos adecuados?

Es evidente, porque nos lo han dicho y ya lo hemos experimentado, que la derecha no puede ni quiere.

¿El PSOE? Sin duda puede protagonizar ese programa de cambio progresista, eso sí con dos condiciones: que no se apoye en la derecha y que cuente con la colaboración, lo mas estrecha y estable posible, de Unidas Podemos y de otras fuerzas progresistas, y hasta el PNV y pudiera ser ERC en un futuro.

Personalmente me identifico más con las líneas generales del programa socialista que con las de Unidas Podemos, pero me fio mucho más de energía y la voluntad de cambio de Unidas Podemos. Y lamento que Mas País no sea, hoy por hoy, relevante y consistente.

Pertenezco a esa generación de padres y madres ya maduros, que nos ilusionamos con el 15-M, como lo hicieron nuestros hijos e hijas. Unidas Podemos pretendió, y a medias lo logro, institucionalizar en el mejor sentido de la palabra la fuerza transformadora del 15-M. Con los años, las cosas no han ido como pensábamos, el cesarismo en torno al líder y su reducido equipo, el centralismo exacerbado, las purgas, han devaluado aquella ilusión. Pero merecen un nuevo voto de confianza, aunque sea el último. Si Unidas Podemos cae en picado, se queda en la marginalidad, tardaremos al menos 2 décadas en recuperar el ímpetu político de algo parecido al 15-M y la participación ilusionada de las generaciones jóvenes.

Son las razones por las que mi voto definitivamente ira a Unidas Podemos, con la esperanza de que esta vez actuaran con cordura en la consecución de un gobierno progresista.

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