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Marco Junio Bruto, ¿traidor o patriota?

Edmundo Fayanas Escuer | 13 de octubre de 2020

Nace en Filipos en el año 86 a. C. Era el sobrino de Catón el Joven. No debe ser confundido con Décimo Junio Bruto Albino, otro miembro de la familia de los Junios Brutos, que también participó en el complot.

Bruto fue miembro de los Junios Brutos, una de las principales ramas de la gens Junia. Era hijo de Marco Junio Bruto, cuyo encaje en los Junios Brutos es desconocido. Su padre participó de lleno en las luchas civiles del final de la República romana y pagó un alto precio por ello, pues en el año 77 a. C., cuando el joven Marco tenía ocho años, fue ejecutado por Pompeyo tras ser capturado en Módena.

Su madre Servilia Cepiona, que era media hermana de Catón el Joven y amante de Julio César, era una mujer dominante, al mismo tiempo que muy rica e inteligente, participando en la vida política y social de finales de la República romana.

Algunas fuentes hablan de la posibilidad de que Julio César fuera su verdadero padre, aunque en realidad se trataba de un rumor sin fundamento, ya que César tenía quince años cuando nació Bruto y la relación con su madre empezó diez años después. César siempre mostró una especial consideración hacia Bruto.

f6Busto de Bruto obra de Michelangelo Buonarroti

Fue educado en una estricta moralidad republicana y era un hombre con una apariencia física anodina. Según Plutarco, Bruto tenía un carácter puro e íntegro, a la vez que afable. Según Plutarco “era adorado por sus amigos, admirado por los buenos, y no odiado por nadie, ni siquiera por sus enemigos, pues era un hombre de carácter benigno, magnánimo, ajeno a la ira, a la lujuria, a la ambición, y de ánimo firme e inflexible en lo honesto y en lo justo”.

El tío de Bruto, Quinto Servilio Cepión lo adoptó cuando era joven y Bruto pasó a llamarse Quinto Servilio Cepión Bruto durante un período determinado. Su carrera política empezó cuando se convirtió en asistente de su tío Catón, al que tenía en gran estima, durante el periodo en el que este último fue gobernador de Chipre.

Bruto emprendió la carrera de honores habitual de los aristócratas romanos. Tras ingresar muy pronto en el Senado romano, sirvió en el ejército, primero en Chipre, bajo el mando de su tío Catón, y luego en Cilicia.

Su matrimonio con la joven Claudia Pulcra, que pertenecía a la familia Claudia, hizo que se introdujera en el sector más conservador del Senado, que era opuesta a los ambiciosos políticos que trataban de conquistar el poder, como Pompeyo y César.

En esa época, Bruto se enriqueció prestando dinero a altos intereses y a lo que pudo requisar del patrimonio público durante su estancia en Chipre. A eso hay que añadir al dinero familiar de su esposa.

Desde su aparición en el Senado, se alineó con la facción conservadora en contra del primer triunvirato de Craso, Pompeyo y Julio César. Pompeyo había asesinado al padre de Bruto en el año 77 a. C., durante las proscripciones de Sila.

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Durante las campañas militares empleaba las horas libres en leer y escribir. Plutarco nos relata como en vísperas de una batalla, un día de gran calor, sin esperar a que llegaran los soldados con la tienda, comió un bocado “mientras los demás dormían o pensaban en lo que ocurriría al día siguiente, él pasó toda la tarde escribiendo, ocupado en elaborar un compendio del historiador Polibio”.

Los senadores romanos deben hacer frente a una decisión histórica, por un lado debían elegir entre defender la República bajo el mandato de un líder desacreditado como era Pompeyo, o la segunda era unirse al golpe de Estado del mejor general romano, Julio César.

Bruto odiaba a Pompeyo por haber ordenado la muerte de su padre y su abuelo, que habían prestado su apoyo a la revuelta del ex cónsul Lépido tras la muerte del dictador Sila. Plutarco nos recuerda que cuando Bruto “se encontraba con Pompeyo, ni siquiera lo saludaba”.

Sin embargo, Bruto también tenía motivos para odiar a César, por la relación sexual que tenía con su madre. Bruto decidió apoyar a Pompeyo debido a su alma republicana y por considerarla una causa más justa que la de César. Bruto se alisto en el ejército de Pompeyo.

f4Batalla de Filipos

Cuando estalló la guerra civil en el año 49 a. C. entre Pompeyo y César, Bruto se alineó junto con su antiguo enemigo y líder de los optimates, Pompeyo. La participación de Bruto en la guerra civil entre Pompeyo y César no fue muy destacada.

Paso un tiempo estando acantonado en Sicilia donde la acción escaseaba. Bruto viajó hasta Macedonia para así participar en la batalla final de Farsalia entre Pompeyo y César en el año 48 a. C.

Como hemos visto, Bruto nunca saludaba a Pompeyo, pero en esta ocasión a pesar del desprecio que sentía, se levantó y le abrazó como una persona muy distinguida y aventajada.

César ordenó a sus oficiales, que respetaran la vida de Bruto, en caso de que se resistiera a ser capturado y dejarlo marchar. César pensaba así complacer a su amante Servilia madre de Bruto.

Después de la batalla de Farsalia, Bruto escribió a César pidiendo clemencia y este le perdonó inmediatamente. No se sabe si porque éste le escribió pidiéndole perdón o a ruegos de Servilia.

César le aceptó entre sus seguidores más cercanos y Bruto se pasó decididamente al bando vencedor. César en una de sus típicas muestras de clemencia calculada, le hizo gobernador de la Galia cuando fue a África persiguiendo a Catón y a Metelo Escipión.

Al año siguiente, 45 a. C., llegó el momento de decidir quién sería el próximo pretor urbano, que era la máxima autoridad judicial de Roma, César descartó el candidato más adecuado como era Casio y nombró para al cargo de pretor a Bruto, siendo otra señal más de favoritismo.

Algunos de sus asesores advirtieron a César de que su favorito se estaba volviendo en su contra, pero César no hizo caso a estas acusaciones. Les respondía de esta manera “Pues qué. ¿Os parece que Bruto no ha de esperar el fin de esta carne?” César quería decirles que Bruto tenía en su mano convertirse en su sucesor natural a la más alta magistratura romana.

Bruto decidió divorciarse de su mujer en el año 45 a. C, en contra de la voluntad de su madre, lo cual provoca un gran escándalo en Roma. Se casa con Porcia, que era la hija de Catón el joven y era enemigo acérrimo de César. Su nuevo matrimonio significa un claro posicionamiento por parte de Bruto.

Republicano por naturaleza, Bruto nunca trató de esconder sus convicciones políticas. Casado con la hija de Catón, su prima hermana Porcia, escribió un texto alabando las cualidades de su suegro, ya fallecido. César estaba muy encariñado con él y respetaba mucho sus opiniones.

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Sin embargo, Bruto, como muchos otros senadores, no estaba satisfecho con el estado de la República. César había sido nombrado dictador perpetuo  y había aprobado varias leyes que concentraban el poder en sus manos. Se rumoreaba que solo le faltaba la corona para igualarse a cualquier rey.

El período final de la monarquía en Roma era un mal recuerdo. Los romanos habían sustituido la realeza por la República y los más tradicionales no deseaban un regreso a tal sistema. Bruto comenzó una conspiración contra César junto con su cuñado y amigo Cayo Casio Longino y otros senadores.

Bruto empezó a seguir los argumentos de Casio, que le pedía que se sublevara contra César, que había acaparado todo el poder y actuaba como un tirano, pisando la libertad y la dignidad de los romanos.

Bruto acabó participando en la conspiración para matar a Julio César. Bruto era incapaz de ocultar a su esposa Porcia la agitación en que estaba viviendo, participando en la conspiración. Fijado el día del atentado, Bruto no faltó a la cita y fue uno más de los que le clavaron su daga en el cuerpo de César hasta provocar su muerte.

En los idus de marzo, que era el quince de marzo del año 44 a. C., un grupo de senadores, se calcula que fueron cuarenta y siete, incluyendo a Bruto, los que asesinaron a César en el teatro de Pompeyo. Augusto, que era hijo adoptivo de Julio César y que se convirtió en el primer emperador del Imperio Romano, señaló el lugar del asesinato mediante la colocación de una estructura de hormigón de tres metros de ancho por más de dos de alto. Esta estructura se ha encontrado al final del foso.

f2Tras el asesinato, se demostró que la ciudad de Roma estaba contra los conspiradores, ya que la mayor parte de la población amaba a César. De hecho, la Asamblea le había otorgado los poderes, como después lo haría con Augusto. Marco Antonio, lugarteniente de César, decidió aprovecharse de la situación y el veinte de marzo habló airadamente de los asesinos en el elogio fúnebre de César.

Tras el asesinato, Bruto y el resto de los conspiradores marcharon hacia el Capitolio con las manos ensangrentadas y mostrando los puñales, y gritaban, libertad, libertad. Sin embargo, los romanos mostraron su hostilidad ante lo acontecido. Bruto se fue a Asia en una misión especial esgrimiendo el cargo que tenía y de allí paso a la isla de Creta y posteriormente, Grecia.

A partir de entonces, Roma dejó de ver a los conspiradores como salvadores de la República y fueron acusados de traición. Bruto y sus compañeros huyeron a Oriente. Bruto se dedicó en Atenas a obtener fondos para financiar un ejército para la guerra que se aproximaba. Octaviano, sobrino nieto y heredero de César, y Marco Antonio marcharon con sus ejércitos contra Bruto y Casio.

Bruto rechazó llegar a acuerdos con Marco Antonio y Octavio como si había hecho Cicerón. Bruto junto a Casio organizó un ejército para defender la causa de la República frente a Marco Antonio y Octavio.

Se produjo la batalla de Filipos en el año 42 a. C. Se libraron dos batallas, la primera en que Bruto derrotó a las tropas de Octavio, pero sin embargo, las tropas de Casio fueron derrotadas por Marco Antonio y acabó suicidándose. Tres semanas después fue Bruto el que fue derrotado. Bruto acabó suicidándose arrojándose contra una espada sostenida por firmeza por un buen amigo, el griego Estratón.

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Marco Antonio aun así honró a su enemigo caído, declarándole el romano más noble. Mientras que otros conspiradores actuaron por envidia y ambición, Bruto creyó que actuaba por el bien de Roma.

En la obra de William ShakespeareJulio César”, describe las luchas internas de Bruto, su asesinato de César con los otros conspiradores y su posterior caída. En la escena final, Marco Antonio describe a Bruto como "el romano más noble de todos", ya que fue el único conspirador que actuó por el bien de Roma.

El dictador dirige sus famosas últimas palabras a Bruto: Tú también, Bruto, hijo mío”. Suetonio señala que, según algunos autores e historiadores, César dijo en griego “Incluso tú, hijo mío”, pero que testigos presenciales solo lo vieron cubrirse el rostro con la toga y morir en silencio sin pronunciar palabra, manteniendo así la dignidad.

En la Divina Comedia de Dante, Bruto aparece como uno de los tres hombres condenados a sufrir por toda la eternidad en el centro del infierno. Plutarco en su biografía muestra a Bruto como un romano integro y patriota.


BIBLIOGRAFIA

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