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¿Dijo Fray Luis de León “como decíamos ayer”?

Víctor Moreno | Escritor y profesor

Víctor Moreno | 03 de marzo de 2019

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Nunca una cita equivocada se había ordeñado con tan malas artes con el fin, no de condenar el contenido de un libro, sino a su autor

En estos últimos días, la derecha mediática, la Brunete mediática que decía aquel, ha disfrutado de lo lindo viendo cómo Pedro Sánchez atribuía una frase, en su libro Manual de Resistencia, a san Juan de la Cruz cuando todo el mundo sabe que es de Fray Luis de León: “Como decíamos ayer” (Dicebamus hesterna die).

De hecho, las únicas reseñas dedicadas al libro se han dedicado a hablar más de San Juan de la Cruz y de Fray Luis que de su contenido pragmático, lo que para su autor es una mala pasada. Nunca una cita equivocada se había ordeñado con tan malas artes con el fin, no de condenar el contenido de un libro, sino a su autor. Un argumento ad hóminem como la copa de un pino. Pues, al final del equívoco, lo que se ha dicho es que alguien que confunde una cita de un dominico con la de un carmelita es que ni puede escribir bien, ni, peor aún, tener una buena idea. Y, para colmo, la anécdota en cuestión ha sido la confirmación definitiva de que Sánchez, no es que no sepa copiar bien, es que, tampoco, sabe citar.

Ciertamente, los niveles de sacar carnaza al extravío textual de Sánchez han sido muy diversos. Hemos visto a gente muy preocupada preguntándose en qué mierda de editorial ha publicado su libro Sánchez, donde al parecer el corrector del libro seguro que era del PP o de Ciudadanos y que, ante la confusión de la cita, la ha dejado pasar “para joder al presidente”. Otros, se han puestos pinchos y en plan chulo han recordado aquello de “Manolete, Manolete, si no sabes torear, pa qué te metes”. Y unos terceros que inquietos se preguntaban ¿qué necesidad tenía Pedro Sánchez de escribir un libro? Para demostrar, ¿qué? ¿Qué no ha leído en su vida a Fray Luis de León y que no ha hecho ni puñetero a caso a aquellos versos de su Oda a la vida retirada:

¡Qué descansada vida
la del que huye del mundanal ruido,
y sigue la escondida
senda, por donde han ido
los pocos sabios que en el mundo han sido…!?

Los más malévolos han disparado su inquina contra el presidente escritor estableciendo que su confusión confirma la evidencia de “la poca altura intelectual de Sánchez”. Más todavía. La metedura textual de Sánchez ha sido elevada a signo inequívoco de que España no puede ir bien si su presidente cita mal, máxime tratándose de dos poetas excelsos donde los haya.

La utilización de la parte por el todo es hábito consustancial a nuestros modos de expresar la realidad: “cita mal, luego tiene que ser tonto”. No lo ha dicho Rivera, ni Casado, pero seguro que lo han pensado. De hecho, tampoco, necesitaron decirlo al unísono democrático idiota. Tienen a sus correveidiles, como Carlos Herrera en la Cope, para hacerlo.

¿Qué decir? Pues que tienen razón. ¿Imaginan qué de problemas intelectuales y emocionales ha de padecer una persona que cae en tal confusión? Seguro que padece esquizofrenia.

A una persona así no se le puede consentir ninguna responsabilidad. Una persona que no distingue a Fray Luis de León de Fray de Fray Juan de Yepes, ¿cómo va a cohesionar a España y su unidad de destino en lo universal. De haberlo sabido, ni siquiera hubiese perdido la partida de los presupuestos y, menos todavía, Torra se le hubiera escapado por la gatera. He aquí, pues, la demostración de su flojedad ante los catalanes, esos insurrectos, rebeldes, sediciosos y despilfarradores del erario español, como diría el insigne Montoro Burns?

No le demos más vueltas. Hay lagunas intelectuales o deslices verbales o textuales, sobre todo, si son de los demás, que describen mucho mejor que una tesis doctoral o un máster en la Juan Carlos la carátula de un personaje.  

¿Cómo va a amar Pedro Sánchez a España si confunde la cita de un autor, que pertenece al patrimonio histórico universal? Es un síntoma muy grave de decadencia.

De decadencia ética en la que parecen inmersos ciertos gerifaltes de la política del “todo vale para mandar” Porque, vamos a ver, y esta vez hablando en serio, ¿cuántas personas, de las que se han pasado por el forro del insulto a Sánchez por confusión tan nimia, han leído alguna vez, no solo a Fray Luis, sino esa fuente documental -¿inédita por inexistente?-. que atestigua sin faltar a la verdad que el dominico Fray Luis soltó la frase de marras en la Pontificia de Salamanca, tras su paso por la cárcel? ¿Alguien la ha visto con sus propios ojos y no con los del vecino?

Son varias las circunstancias históricas que arrojan la confirmación de que Fray Luis no dijo nunca semejante frase.

Recordemos lo que señala la historia de la frase. Su puesta en boca de Fray Luis no se hará objeto de culto hasta el siglo XVIII. Algo paradójico. Se trata de una frase pronunciada dos siglos antes. Una frase con tanto impacto -que hasta Unamuno la haría suya en 1936-, no pudo pasar desapercibida para los coetáneos del propio poeta y, con toda seguridad, la hubiesen festejado de manera intensa, sobre todo, por aquellos que tenían a Fray Luis como un semidiós. ¿En qué texto del siglo XVI aparece la frase? ¿Lo ha descubierto algún investigador?

Más parece fruto de leyenda urbana, transmitida muy a posteriori de los hechos consumados. Y, por supuesto, la tan traída frase, Fray Luis no la pronunció ante el mismo alumnado que escuchaba sus clases antes de ser apresado por la Inquisición. Ni, tampoco, impartiendo la misma cátedra, puesto que, cuando Fray Luis regresa a su puesto, otro profesor ocupa su lugar. Le pondrán a explicar teología escolástica, sin olvidar lo que le había advertido el Santo Oficio en la sentencia que le absolvió: “moderación y prudencia para que cese todo escándalo y ocasión de errores”. Así que con estas mimbres no parece que nuestro buen hombre estuviera para echar cohetes y menos para ser ingenioso crítico con quienes lo habían condenado. Un “decíamos ayer” hubiera sonado como confirmación pública de lo dicho anteriormente en dicha cátedra y una invitación a sus enemigos para meterlo de nuevo en el trullo.

En fin. No es muy profiláctico obtener consecuencias y conclusiones definitivas de hechos tan poco sustanciosos -me refiero a la confusión de citar-, pero, ya puestos, sería higiénico que, a partir de la próxima legislatura, a los futuros diputados se les hiciera un examen de cultura general de citas famosas de escritores, ellas y ellos, pertenecientes al acervo común español. ¡Qué menos en gente que aspira a dirigir el destino y la unidad sagrada y consagrada de España!

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