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Demanda Folk: ¿El monte ya puede descansar tranquilo?

nuevatribuna.es | 13 de agosto de 2019

Estado final del campo de fútbol donde se celebraron los conciertos. (Fotos: Demanda Folk)
Estado final del campo de fútbol donde se celebraron los conciertos. (Fotos: Demanda Folk)
Acudimos a la Sierra de la Demanda una semana después del Demanda Folk para visitar el monte en el que se celebró el festival.

Suele ser muy habitual durante las semanas previas, incluso meses, a la celebración de un festival que se conozcan información y anuncios sobre la presentación del cartel, anticipos de lo que se va a ver, descuentos, entrevistas promocionales, repercusión económica en la zona. También suele ser habitual que desde el departamento de comunicación distribuyan imágenes del gran éxito de público y de la genialidad de los artistas con adjetivos desmesurados y grandilocuentes.

Sin embargo, una vez que se apagan las luces, poco sabemos de los festivales, como mucho algún balance inflado del número de asistentes. Casi nada sabemos después de los impactos negativos de estos festivales en forma de ruidos, contaminación y generación de residuos. Hay quien tiene planes previos de eliminación de las botellas de plástico, como es el caso del Rototom, o festivales que apuestan por los vasos reciclables o por la reducción de plásticos. Aunque cada vez son más los festivales y los asistentes, muy pocos festivales muestran el estado del recinto al finalizar el concierto. 

El festival se realiza en plena Sierra de la Demanda y en sus trece años de vida ha hecho del reciclaje y del respeto al medio ambiente una bandera identificativa

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Limpieza y recuperación de la zona de acceso.

En esta ocasión, hemos querido acercarnos al proceso de recogida y desmontaje del Demanda Folk, un festival celebrado a principios de agosto a unos kilómetros del pequeño pueblo de Tolbaños de Arriba y al que este año acudieron durante un fin de semana cerca de seis mil personas. El festival se realiza en plena Sierra de la Demanda y en sus trece años de vida ha hecho del reciclaje y del respeto al medio ambiente una bandera identificativa. Este Festival No Convencional de Música Tradicional celebró su edición entre los días 3 y 5 de agosto y tiene dos particularidades que lo hacen especial. Es un festival gratuito en el que están implicados en la organización los habitantes de la zona y que se celebra en un espacio natural de alta calidad ambiental. 

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Limpieza de la zona de acampada.

Entre los propios asistentes existía la preocupación del impacto ambiental de las cerca de seis mil personas que se acercaron durante ese fin de semana a Tolbaños, así que la mejor manera era regresar al recinto unos días después para comprobar cómo se encontraba el monte. Lo primero que nos encontramos es el agradecimiento de la organización del festival por el comportamiento de los asistentes durante este fin de semana que consiguen reducir los residuos hasta un volumen casi ridículo como atestiguan el escaso número de contenedores de basura recogidos, en el que apenas hay orgánicos, teniendo en cuenta que esta zona ha acogido a miles de personas durante un fin de semana. 

También nos hablan desde la organización de la necesidad de crear un “proyecto sostenible económica, social y ambientalmente”, de hacer bien las cosas, pero hechas por las gentes de los pueblos, principales valedores del respeto ambiental. Por el seguimiento que hemos hecho en redes, sabemos que han sido cinco intensos días de recogida de residuos, de desmontaje de vallas de madera, de retirada de instalaciones portátiles y de limpieza en general del monte colindante. 

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Estado final del cámping de caravanas.

En un paseo por la zona es casi imposible encontrar huellas de lo que ocurrió aquí hace apenas una semana. Un monte limpio, unas zonas de acampada inexistentes, un vallado que ha desaparecido, las zonas de recreo en perfecto estado. Un café en un bar de la zona, ratifica el orgullo y la implicación de los habitantes de la comarca con su festival. Un proyecto colectivo que pretende “revitalizar, a través de la cultura, una zona rural desfavorecida” sin tener que explotar ni destruir el medio ambiente, más bien mimándolo y cuidándolo. 

En las redes de la organización, una semana después de la edición de 2019 y antes de ponerse a trabajar en la de 2020, un mensaje, “Ya está todo recogido. El monte ya puede descansar tranquilo”. Comprobado.

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