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Bankia, Belfius y Royal Bank of Scotland no deben privatizarse

Aurora Martínez Hernández | 24 de junio de 2019

Con la crisis se inyectaron cuantiosas ayudas públicas para reflotar varios bancos europeos que fueron nacionalizados. Alguno ha vuelto a la esfera privada, pero hay tres bancos que a la ciudadanía le conviene quiere convertir en verdaderos bancos públicos; que funcionen como públicos: Bankia, Belfius y el Royal Bank of Scotland.

Los bancos europeos arrastran como debilidades su poca rentabilidad y la incertidumbre sobre su viabilidad futura, amenazados por las ventajas que ofrecen las fintechs y las grandes tecnológicas (Amazon, Apple, Google, Facebook, sus autenticas competidoras). Hay analistas que incluso pronostican que desaparecerá la banca actual. La última decisión de Mario Dragui de mantener el tipo de interés oficial del dinero en el 0% ha llevado la cotización de los bancos Europeos a sus momentos más bajos, en especial los bancos que se centran en los préstamos. Los bancos nacionalizados sin operaciones en paraísos fiscales y sin actividades especulativas tendrán más dificultades para mantenerse sin pérdidas.

Los bancos europeos arrastran como debilidades su poca rentabilidad y la incertidumbre sobre su viabilidad futura, amenazados por las ventajas que ofrecen las fintechs y las grandes tecnológicas

Sin embargo, la banca pública tiene una razón de ser de fondo: atender necesidades básicas  que precisan financiación y la banca privada no puede o no quiere hacerlo (inversiones en la España despoblada, por ejemplo). Sus créditos no han tenido suficiente demanda por las empresas que, tras la crisis de deuda privada de 2008, tenían como prioridad pagar deudas.  Tampoco hay actividades que ofrezcan rentabilidades atractivas a los inversores para que se acerquen a los bancos. Entonces se hace imprescindible una planificación estratégica y descentralizada de los poderes públicos para atender esas necesidades con los bancos públicos locales o regionales de la banca pública que actuarían en la economía real de sus territorios y que les bastaría con una rentabilidad más baja.

Lo que sorprende cuando uno se acerca a conocer el proceso de nacionalización de estos tres bancos es que han seguido un similar plan europeo de saneamiento. Se les aplicó por haber  recibido ayudas públicas. El Estado sólo les marcó una línea estratégica: vender para recuperar lo máximo para el contribuyente. Nada se les dijo sobre dónde dirigir el crédito, en cambio.

Mientras los bancos actúan como sociedades anónimas no pueden recibir subvenciones del Estado y es más fácil contener el déficit público y recaudar menos impuestos

Entonces, ¿cómo entender la presión si se les somete desde Europa para ser privatizados? Simplemente para cumplir con la competencia y la estabilidad presupuestaria del Tratado de la Unión Europea. Para cumplir con estos principios (ideológicos, no científicos) las empresas no deben recibir ayudas públicas (artículo 107) y el Estado debe perseguir el equilibrio presupuestario (artículo 119.3), porque el mercado ha de regir la Economía. Por eso mientras los bancos actúan como sociedades anónimas (como en el caso de Bankia) no pueden recibir subvenciones del Estado, y es más fácil contener el déficit público y recaudar menos impuestos.

Un poco de la conocida historia de Bankia

El único banco español con una mayoría de sus acciones (61,254%) en poder del Estado es Bankia. En total recibió una aportación de capital del Estado de aproximadamente 24.000 millones de euros: 22.242 millones euros a Bankia y 1.635 millones de euros al Banco Mare Nostrum, fusionado actualmente a Bankia. Su organización está actualizada, incluso tecnológicamente. El MOU, que se firmó entre la Comisión Europea y España, obligó a Bankia a ejecutar un plan de reestructuración por el que tenía que prescindir de activos tóxicos, evitar negocios con riesgo excesivo (como prohibir el negocio promotor) o fuera de España. Esta circunstancia hace más fácil el paso de Bankia ser un verdadero banco público.

El único banco español con una mayoría de sus acciones (61,254%) en poder del Estado es Bankia

Otro datos a destacar es que no tiene ninguna sucursal en paraísos fiscales y que dentro de los cinco grandes bancos españoles, es el banco con mayor ratio de solvencia (12,46% de CET1 fully loaded en diciembre 2018). Este ratio es bajo si se compara con los bancos europeos. Y con respecto a su rating crediticio, después de tener durante 6 años la calificación de su deuda como bono basura, en 2018, las tres agencias de clasificación de deudas Moody, Standar and Poor´s y Fitch le dan un rating de bono de inversión. Hoy su cotización está muy por debajo de su valor en libros y la Plataforma por una Banca Pública es la organización que defiende parar la venta de Bankia.

Belfius Banque, una oportunidad (dice la Plataforma "Belfius est à nous") 

Belfius es uno de los cuatro bancos más grandes de Bélgica totalmente de propiedad del Estado (que tiene el 100% de sus acciones). Es un banco comercial de desarrollo local, comprado por el Estado belga por 4.000 millones de euros y proviene del quebrado Dexia Group. La decisión de privatizarse está parada y ahora la Plataforma Belfius Est à Nous trabaja para definir el banco público que quieren, donde la participación ciudadana juega un papel muy importante.

  1. El banco Belfius está en muy buenas condiciones para que su funcionamiento como banco público salga bien. Las Agencias de Rating Fitch, Moody´s y Standard and Poor´s  dan una calificación a su deuda "stand-along (rating)" de: a, baa2, y a; y su "long- term ( rating)" de A-, A2 y A- respectivamente. Esta buena calificación puede entenderse por ser pública al 100%, definirse como banco regional de desarrollo y de depósitos (que le da estabilidad financiera), estar bien capitalizada (ratio CET 1 fully loaded del 16% y la media europea en el 14%); su rentabilidad razonable para un servicio público (6%),  poca ratio de morosidad y haber estado bajo vigilancia de Bruselas (por haber recibido ayudas del Estado)  para reducir las actividades arriesgadas.

El Royal Bank of Scotland

En 2008 era el banco más grande del mundo. Este banco británico en octubre de ese mismo año empezó a hundirse, 12 meses después del rescate del Northen Rock Bank. En 2018 repartió dividendos después de 10 años sin hacerlo. Aunque ha realizado sucesivas ventas de su accionariado, necesita resolver los litigios pendientes con EEUU para poder pasar a manos privadas. Fue uno de los principales actores de empaquetar hipotecas basura.

El Estado le inyectó hasta 45.000 millones de libras (64.000 millones de euros) percibiendo los contribuyentes el 80% de sus acciones. Fue el banco que más ayudas recibió en el mundo durante la crisis. A raíz del principio de acuerdo alcanzado entre el Tesoro Británico y la Comisión Europea sobre las ayudas públicas al banco, el RBS se vio obligado a deshacerse de su negocio de seguros y a la venta de oficinas y diversos activos repartidos por todo país. Gran parte de estas sucursales minoristas vendidas fueron adquiridas por el Santander.

El RBS fue el banco que más ayudas recibió en el mundo durante la crisis

En junio de 2018, el Estado tenía un 62,4% de sus acciones y dos bancos subsidiarios, el RBS y el NatWest, todavía activos en el extranjero. Por el tamaño que aún conserva el banco y a pesar de su complicada organización, se le considera una posible potente palanca para el cambio hacia un nuevo modelo de banca pública en el Reino Unido. En todo caso el informe Building a new public bank in the U.K (que los laboristas han recibido de los sindicatos) se pregunta cómo hacer útil para una futura banca pública la participación del Estado en el RBS. Eso supondría tener que soportar importantes cambios regulatorios. Además, el desgaste del gobierno por los desafíos culturales y organizativos que la nacionalización total comportaría. Mientras tanto, el gobierno conservador seguirá adelante con la simplificación prometida para el RBS.

Aunque tiene una ratio CET 1 capital fully loaded del 16,2%, el Finantial Times lo achaca a una valoración optimista del riesgo. Los analistas del mercado valoran su patrimonio muy por debajo del valor en libros.

Conclusión

Es indudable que la sociedad ganaría si esos tres bancos se quedaran en la esfera pública. Serían bancos que no practicarían abusos, porque la ciudadanía y sus órganos de control democrático se lo impedirían. En ese sentido, la Plataforma por una Banca Pública promoverá un debate político y social a todos los niveles para tener una Bankia Pública que cumpla con el artículo 103 de la Constitución: los intereses generales, la eficacia, descentralización..., y el sometimiento pleno a la ley y al Derecho.

cuadro bancos

Aurora Martínez Hernández, economista, miembro de ATTAC y de la Plataforma por una Banca Pública.

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