sábado 22.02.2020

Todo lo que debes saber sobre el reconocimiento médico para conductores

Todo lo que debes saber sobre el reconocimiento médico para conductores

Uno de los trámites necesarios a la hora de sacarte el carnet de conducir es pasar un control médico. Este reconocimiento debe garantizar que te encuentras en plenas condiciones tanto físicas como psicológicas para realizar la actividad sin ponerte en peligro a ti mismo o a otros conductores o viandantes. El reconocimiento médico es un proceso sencillo y de corta duración pero indispensable para obtener el carnet de conducir o renovarlo. 

Conducir conlleva siempre una responsabilidad, especialmente con el bienestar de los demás conductores que nos cruzamos en la carretera. Hay muchas situaciones o problemas de salud que pueden restarnos atención y reflejos a la hora de coger nuestro vehículo. Por tanto, la primera vez que obtenemos el permiso de conducir es necesario pasar una evaluación médica. Lo mismo ocurre con las sucesivas renovaciones ya que la edad, el deterioro de la vista o de nuestra capacidad de reacción afectan a nuestra buena conducción. 

Deberás hacerte esta prueba antes de someterte al examen teórico de conducir en un centro de reconocimiento de conductores. Estos centros están homologados por la DGT y especializados en este tipo de pruebas para obtener las máximas garantías. Los médicos serán los encargados de poner a prueba las aptitudes del conductor. Se trata de una prueba que dura aproximadamente 20 minutos y que sirve para la expedición de todas las tipologías existentes de carnet de conducir vehículos, aunque las pruebas para los conductores profesionales tienen una complejidad mayor.

Pruebas a superar para obtener el reconocimiento médico

La primera parte del reconocimiento es un examen médico que explora varios aspectos y capacidades. En primer lugar, se hace una valoración de la vista para la que se emplea el test de Snellen. Con él se mide la agudeza visual, colocando un cartel con letras de distintos tamaños a cierta distancia del examinado. Lógicamente, si llevas lentillas o gafas en tu día a día debes informar al médico. 

Tras esto también se hace una valoración del oído midiendo la reacción ante señales sonoras. Esta prueba se hace en un pequeño espacio insonorizado. Todos comprendemos la importancia de una buena vista a la hora de conducir pero un oído sano y en plenas facultades también es imprescindible. En primer lugar porque debemos ser capaces de detectar sonidos que nos indican peligro como el claxon de otro coche, pero también ruidos de una sirena y del comportamiento de otros vehículos. Incluso sonidos extraños que pueda hacer nuestro vehículo ante, por ejemplo, una avería.

Tras la vista y el oído llega el turno de un reconocimiento más general, como cualquier chequeo rutinario. En él se repasa el historial clínico del conductor y también se mide la tensión. Es el conductor quien debe informar sobre aspectos de su salud como si ha padecido una enfermedad grave, si existen antecedentes en la familia de dolencias importantes, si se ha sometido a una operación reciente, etc. 

Por último, se da paso a la prueba psicomotora que evalúa, básicamente, la coordinación del conductor. Esta se hace a través de un programa de ordenador y está controlada por un psicólogo. Es importante que a la hora de someterse a un reconocimiento de este tipo haya profesionales médicos de diferentes áreas para obtener unas conclusiones profesionales. 

Factores de riesgo en la conducción

Existen ciertas dolencias o enfermedades que pueden incapacitar al conductor o limitarle de forma notable. Una de ellas es la apnea del sueño y su capacidad o no para conducir será el nivel de gravedad. También suponen un riesgo enfermedades que tengan que ver con el sistema nervioso central, enfermedades cerebrovasculares o cardiovasculares y enfermedades mentales como depresión, déficit de atención o ansiedad, entre un amplio catálogo. Las personas que sufran epilepsia deberán pasar controles cada poco tiempo y lo mismo ocurre con pacientes diabéticos. Y, como ya se ha hecho referencia antes, deberán tomar las medidas adecuadas los pacientes con una visión o un oído deficientes. Este tipo de problemas pueden hacer que no se apruebe el reconocimiento. 

Es evidente que conducir bajo los efectos de alcohol, drogas u otras sustancias también supone una negligencia que pone en riesgo la seguridad de todos. 

Otros reconocimientos médicos

La conducción de un coche no es la única actividad que requiere de un reconocimiento médico. Los centros especializados en este tipo de pruebas también ofrecen servicios médicos con otros objetivos. Algunos de ellos son certificados para pilotos deportivos, licencias para patrón de embarcaciones, reconocimientos para la realización de cursos de buceo, para la tenencia de animales peligrosos o para el uso de armas en el caso de cazadores o para tiro deportivo. También tendrán que pasar un examen médico aquellos profesionales que manejen grúas así como vigilantes de seguridad. Además, en algunos trabajos es habitual que la empresa o compañía solicite a sus trabajadores un informe médico ordinario. 

Todo lo que debes saber sobre el reconocimiento médico para conductores