jueves 21/1/21

Nutri-score: un parche que esconde y no soluciona

“Cancelen el Nutri-Score”. El contundente pedido viene por parte del nutricionista y dietista, Carlos Ríos quien a través de un vídeo publicado en redes sociales ha pedido al ministro de Consumo, Alberto Garzón, que pare la implementación del etiquetado de alimentos. Ríos se suma a las voces que se han expresado en contra del NutriScore, elegido por el gobierno español que en junio de este año ha anunciado que el sistema de etiquetado frontal nutricional entrará en vigor el primer cuatrimestre del 2021. Desde entonces, distintas entidades como la Red Europea del Corazón (EHN) a la que pertenece la Fundación Española del Corazón (FEC), como así también la Federación Nacional de Industrias Lácteas (Fenil), entre otras, han mostrado su rechazo al sistema. Algunos lo tildan de simplista, otros de no contribuir a la prevención de enfermedades cardiovasculares de manera óptima. Las críticas también apuntan a que el sistema debería velar por favorecer a la dieta mediterránea como “mejor paradigma” en la salud cardiovascular. Algo que, por el contrario, sí prioriza el sistema de etiquetado NutrInform Battery, propuesto por Italia. 

El pedido de cancelar el Nutri-Score por parte del nutricionista Ríos, responde a una de las más recientes polémicas en torno a este sistema que tiene que ver con su uso para maquillar productos que no son tan sanos como se los intenta vender. Uno de los ejemplos más recientes de ello es el caso de los cereales para niños, Chocapic, de la marca Nestlé. El doctor en tecnología de los alimentos, Miguel Ángel Lurueña, fue quien expuso la maniobra que le permitía a Nestlé manipular la clasificación de dicho producto en el Nutri-Score y presentar un producto con 24,9 gramos de azúcar como un alimento ‘saludable’.

En concreto, lo que ha revelado Lurueña es que el algoritmo de Nutri-Score permite puntuar algunos nutrientes positivamente y otros negativamente. Es decir que basta con reformular el producto para incrementar los compuestos que permiten obtener una mejor clasificación y bajar los que hacen que el producto obtenga un rótulo negativo. La difusión del caso de los cereales para niños, ha tenido tal impacto que uno de los creadores de Nutri-Score ha reconocido que el producto se encuentra entre los “agujeros” de la clasificación. 

“Estamos destinando nuestro dinero público en implementar un etiquetado que confundirá a la población y los impulsará a comer productos insanos, especialmente a los niños”, concluye Carlos Ríos. Pero eso no es todo, Ríos también ahonda en otra de las polémicas que gira en torno al Nutri-Score y que tiene que ver específicamente con el funcionamiento de su algoritmo. 

Para resumir, el Nutri-Score permite obtener una única nota, a partir de la suma de puntos “malos” y “buenos”. Los malos corresponden a la cantidad de calorías, azúcares, grasas saturadas y sal, mientras que los buenos son el porcentaje de frutas o verduras y su aporte de fibra y proteínas. De esta forma, se obtiene una clasificación basada en una escala que va de la letra ‘A’ a la ‘E’ y del color verde oscuro al naranja oscuro, en función de la calidad nutricional del producto. Esto sin tener en cuenta el grado de procesamiento del alimento, ni las porciones.

Lo que sostienen los especialistas es que el algoritmo puede ser manipulado y permite maquillar elementos para que estos obtengan una mejor clasificación, tal como ocurre con los cereales de desayuno de Nestlé. "No pueden etiquetarse como productos saludables cuando, bajo la evidencia científica, no lo son", sostiene Ríos. 

Aunque ese no es el único ejemplo de productos mal catalogados. Según Fernando Díaz, experto en nutrición deportiva, “la margarina, una grasa artificial obtenida por hidrogenación, obtiene mejor puntuación que la mantequilla, un alimento que contiene ácidos grasos saludables como el omega3, omega 6 y omega 9”. 

Pero eso no es todo. Tal como lo explica el nutricionista “el error también ocurre con productos que sí aportan nutrientes y beneficios, como el aceite de oliva virgen extra o quesos, que aparecen catalogados con la letra E”. El tema del aceite de oliva merece un capítulo aparte, ya que su mala clasificación en el Nutri-Score originó una de las primeras polémicas que obligaron al gobierno español a “retorcer” la herramienta para evitar que éste saliera con una vergonzosa D, mientras que un refresco ‘zero’ se coronaba con una B. 

Por el contrario, el caso de los quesos aún sigue preocupando al sector. Así lo asegura el director Fenil, Luis Calabozo, quien considera que el queso es uno de los productos más perjudicados por Nutri-Score ya que este “no tiene en cuenta la proteína relacionada con el calcio que es imprescindible para la población, y en especial para los niños”. El tema de los quesos ha causado en Francia el mismo revuelo que el asunto del aceite de oliva en España. Allí, recordemos, el Nutri-Score está vigente como voluntario desde 2017. Siendo los quesos, una de las excepciones que Francia ha incluido en la lista. Lo que, según especialistas, reafirma la idea de lo fácil que es manipular el etiquetado, para así catalogar productos según convenga. 

Además, apunta a otro problema: el hecho de que cada país establezca “excepciones”, va en contra de la idea de una normativa europea homogénea que es la que busca instalar Bruselas. Aunque esto no será posible por el momento, considerando que el Nutri-Score no es el único etiquetado que se está contemplando. También está en carrera el NutrInform Battery, que según las autoridades italianas, permite superar las limitaciones del sistema francés, al presentar un algoritmo basado en el porcentaje de calorías, grasas, azúcares y sal por porción individual en comparación con la cantidad recomendada por la Unión Europea. 

Lo describe muy bien Ríos al decir que el Nutri-Score es un parche y no una solución. Un sistema que permite maquillar alimentos y destacar productos que no son sanos, como si lo fueran, está lejos de ser la solución que España necesita para luchar contra la obesidad. Hablar de la implementación de un sistema imperfecto, cuando en el país más del 40% de los niños entre seis y nueve años padece de exceso de peso y obesidad, es un grave error. Sobre todo, considerando que existen otros sistemas que permitirán obtener mejores resultados.

Nutri-score: un parche que esconde y no soluciona