martes 21/9/21
EN CLAVE

El negocio de comprar a seis euros el metro cuadrado y venderlo a 150

Antes de la recalificación, Fadesa consiguió el 31% del terreno con ventas voluntarias, a 3,3 euros el metro no urbanizable

Antes de la recalificación de los terrenos, Fadesa estuvo un año y medio comprando suelo forestal, no urbanizable, a los vecinos. Un 31% de los terrenos que necesitaba para la urbanización lo consiguió con ventas voluntarias de los propietarios desde 3,3 euros el metro cuadrado. A los expropiados forzosos se lo pagaron, dos años después, a 6,32, por lo que muchos perdieron hasta 1.800 euros por ferrado. Fadesa urbaniza ahora cada metro cuadrado por 18 euros y, según un acta notarial que tienen los afectados, lo vende a casi 150.

La fuentes consultadas por Xornal aseguran que el entonces concejal de Urbanismo, Juan Herva, que ahora ocupa un cargo de confianza del actual alcalde, acudió a visitar a los vecinos con terrenos en la futura urbanización “para convencerlos de que el precio de 3,3 euros por metro cuadrado era un buen negocio”.

Hay vecinos que aseguran haber perdido hasta tres millones de euros por la expropiación, ya que “en esos momentos de bonanza económica se vendía todo”. Como ejemplo, un vecino tenía un terreno y Fadesa le expropió la mitad, por 6,32 euros el metro cuadrado. La otra mitad se la vendió a una inmobiliaria y obtuvo 102 euros por metro cuadrado.

En el documento expedido cuando el jurado provincial de expropiación aprobó el precio que pagaría Fadesa por cada metro, consta el voto en contra de la notaria Mercedes Bermejo Pumar (ver imagen), que consideró ilegal aplicar el valor de ponencia catastral como se hizo, ya que cuando se produjo la expropiación esos valores no estaban vigentes.

Las decisiones del Concello y Fadesa fueron cuestionadas por los afectados desde el principio, cuando optaron por la expropiación en lugar del sistema de compensación y el Concello calificó la obra como “de utilidad pública”. Después, el 24 de junio de 2004, la concesión de la licencia de obra se aprobó con solo dos votos a favor. En la Comisión de Gobierno debían estar el alcalde y cuatro concejales. El regidor y uno de los ediles se ausentaron alegando que eran propietarios de una parcela. De los tres que quedaron, uno se abstuvo. El propio secretario del Concello expresó su discrepancia en el acta de ese día (ver imagen superior).

Incluso el entonces Valedor do Pobo, José Ramón Vázquez Sande, amenazó con declarar hostil al Concello de Miño, porque no contestaba a sus requerimientos tras la protesta de una expropiada de la localidad por la falta de aval de Fadesa para asegurar el pago de las cantidades reclamadas por los afectados.

El negocio de comprar a seis euros el metro cuadrado y venderlo a 150
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