Japón reanudará en julio la caza comercial de ballenas

Varios países, entre ellos el Nueva Zelanda y Australia, junto a organizaciones ecologistas condenan la decisión de Japón de reanudar la caza comercial de ballenas a partir de este año.

Foto: Australian Customs and Border Protection Service. CC BY-SA 3.0
Foto: Australian Customs and Border Protection Service. CC BY-SA 3.0

Japón anunció su retiro de la Comisión Ballenera Internacional (CBI), organismo internacional creado para la preservación de esos cetáceos y evitar su caza indiscriminada y del que formaba parte desde 1951, con el objetivo de reanudar la caza comercial de ballenas desde julio del próximo año.

La decisión ya recibió críticas de gobiernos como el australiano, que se dijo "extremadamente decepcionado", y el neozelandés, que la calificó de "anticuada e inútil". Por su parte, Sam Annesley, responsable de Greenpeace en el país asiático, consideró que el gobierno de Japón intentó difundir el anuncio de "forma discreta [...] Pero el mundo no es tonto". Consideró que es una "decisión completamente desfasada que ignora la necesidad de proteger nuestros océanos" y a las ballenas.

De acuerdo con Yoshihide Suga, portavoz del gobierno japonés, encabezado por el primer ministro Shinzō Abe, su país "ha usado a las ballenas no sólo como una fuente de proteína, sino también para una variedad de propósitos diversos". También afirmó que Japón será observador en la organización y que el gobierno continuará comprometido con el manejo de los recursos marinos con base en evidencia científica.

En este sentido, Suga detalló que los datos científicos indican que "determinadas especies y poblaciones de ballenas son abundantes". En 1986 se adoptó una moratoria en la pesca comercial de los cetáceos ante el riesgo de extinción de algunas especies. Dos años después, el país asiático se sumó, aunque continuó justificándose en la "investigación" para cazar un número más reducido de estos animales. El portavoz del gobierno japonés señaló que en una reunión en septiembre "quedó claro de nuevo que el punto de vista de la utilización sostenible de las ballenas es incompatible con el punto de vista de su protección".

Por tanto, decidieron abandonar la comisión. También aseveró que la caza se limitará a las aguas territoriales de Japón y la zona económica exclusiva sin llegar a "aguas de la Antártida o en el hemisferio Sur". "La caza de ballenas se llevará a cabo de acuerdo con el derecho internacional y dentro de los límites de captura calculados de acuerdo con el método adoptado por la CBI para evitar un impacto negativo en los recursos cetáceos", apuntó.