jueves 16/9/21

Obra de mujer. Del confinamiento al arte

Rendi Nue escenifica en el videoclip Quarentine la angustia de las mujeres en el confinamiento.

RENDI NUE - QUAR3NTINE (prod. Bleis Beats)

Desde antiguo, muchos filósofos, artistas, y ensayistas mantienen que la obra de arte es fruto casi siempre, por no decir siempre, del dolor. Del dolor han surgido obras pictóricas como “Los Desastres de la Guerra”, y las “pinturas negras”, de Goya, o literarias incomparables como El Lazarillo o el mismo Quijote del genial Cervantes, por recordar épocas pasadas, los poemas del malogrado Miguel Hernández, o las famosas Coplas por la muerte de su padre de Jorge Manrique. Acercándonos a nuestra época, marcada por el miedo a lo invisible, época temerosa mundialmente por la expansión mortal de la pandemia, surgen obras que, aunque desconocidas en su mayoría, muestran el lado artístico que esta situación dolorosa, temible y terrible, inspira tanto en forma de poemas y escritos, como visualmente, pinturas, murales o  “videos”, la forma más difundida y accesible por obra y gracia del cine. Hay toda una generación instruida y crecida bajo el influjo de Internet, y esta manera de contemplar la actualidad, a través del ojo mecánico al alcance de cualquiera, inspira a unos y a otros, a los que tienen talento, a quienes no lo tienen, y a quienes lo pretenden. Cualquiera saca imágenes, fijas y movibles, tanto para informar o causar impacto, como por entretenimiento, que también puede ser otra manera de información. Como está tan democratizada la imagen, parece ser que todo vale y todo interesa, al igual que desde la invención del teclado del ordenador, corrector y pulidor de frases, todo quisque se cree dotado para escribir en buen estilo literario, de aquí que piense que haya más escritores que lectores en España. La mayoría, basura. Gracias sean dadas a los hados que no todo lo escrito es digno de lectura, sobre todo en lo referido a la poesía, la surgida no del dolor, como las del susodicho Miguel Hernández, o Manrique, sino del intento de construir versos de párrafo farragoso, creyendo que la oscuridad confiere profundidad, y desoyendo que la sencillez es claridad y arte. He ahí lo más difícil, la sencillez. Algo de lo que adolece la mayor parte de la poesía que hoy se escribe, cuyos autores, algunos, han sido incluso premiados. No los mejores. No pongo nombres por no herir sensibilidades y por evitar perder lectores si saco a  relucir mis preferencias y aborrecimientos. Una pena que por esta causa, la poesía no sea leída, por no entenderse ni atraer.

Pero voy a lo que voy. A la expresión surgida de esta pandemia. Lo digo, y lo escribo para que quede constancia, y por la sorpresa que un wuasap me ha causado, uno de tantos sobre el tema, enviado a mi móvil estos días, de inundación, como en navidades las felicitaciones, la mayoría cursis, y hasta con faltas de ortografía, surgidas de alguien con pretensiones de artista y solidario.

Desde el invento del teclado del “ordenata”, todo quisque se cree con talento para escribir literariamente. No sólo, apunto, se trata de redactar correctamente, faltaría más, sino de imprimir al texto elegancia, profundidad, sencillez y agilidad. Como en poesía. Lo mismo sucede con las imágenes, que captan inmediatamente estas cámaras, a veces diminutas. No sólo, si se aspira a algo artístico, debe mostrar la “escena” enfocada, el hecho, que se da por supuesto, sino también la “puesta en escena”, que no es otra cosa que lo que en cine se conoce como “toma”, con sus claros y difuminados, enfoques, ángulo, situación... Luego está la originalidad y creatividad de quien lo maneja o trata de convertir esas letras o “tomas” en asunto informativo o artístico. De esto sabían mucho el original Orson Welles y el inimitable Hitchcock. Algo parecido he visto estos días en mi móvil con gran sorpresa, lejos de la vulgaridad de otros mensajes.

¿A qué usuario del móvil no le han llegado miles de videos o memes, como ahora se dice, de montajes sobre la pandemia? Desde canciones grabadas en plan familiar, en casa, de los grandes músicos, como Paul Simon, Cat Stevens, ahora llamado, Yusuf Islam, a la inmortal Joan Baez. Como ellos, muchos otros artistas, incluso anuncios, han querido hacer de la pandemia, del dolor y del confinamiento, una mayor o menor obra de arte. Sin otra pretensión que tratar de llevar, desde la distancia, su compañía, o trasplantar un rato de alegría y optimismo a sus colegas de Internet. De ahí no pasan, videos domésticos con cierta originalidad o calidad de la canción, con imágenes más o menos originales. Pero el video que me llegó hace unos días, era algo más que eso, una canción y un montaje sobre este tema tan angustioso, que actualmente preocupa al mundo.

Aprovechando que se celebra estos días la jornada dedicada a la mujer, con mayor motivo lo expongo, pues ha sido hecho, creado y cantado por una joven. Para que luego digan que los jóvenes no ayudan a mejorar el mundo. Una joven conocida como Rendi Nue, que, además de mostrarse sumamente original en su música, ha captado en imágenes la angustia de esta situación de confinamiento. Precisamente así se titula: Quarentine, Cuarentena, más de tres minutos cargados de imágenes sugestivas y sugerentes, de una musicalidad extraña que evoca sueños oníricos, pesadillas, y nos hace rememorar el mejor cine de terror. Se difunde por Internet en su canal de YouTube. En el video hay reminiscencias de la película Psicosis, escenas de terror y encuadres que más que de un videoclip parecen de un filme clásico. Entre tanto wasap que sobre el tema llega a nuestros móviles, éste de esta artista desconocida, pero que merece la pena tener en cuenta, Rendi Nue, me impactó sobremanera, por eso escribo sobre ello. Sirva además, como muestra de que en cualquier soporte se puede crear arte. A menudo, obras cuyo autor es desconocido para el gran público, mientras impera la basura promocionada por no se sabe quién, o al servicio de intereses que se saben, pero no se dicen.

Rendi Nue es una joven afincada desde hace cinco años en Galicia, que a través de la música y en conferencias y debates por colegios y centros sociales, lucha por los derechos de las mujeres. Comprometida con su tiempo, trata de reivindicar el papel de la juventud femenina en la vida cotidiana, equiparada e igual en deberes y derechos a la actividad del varón, en una tierra en la que el machismo sigue imperando en muchos aspectos y sectores, tanto empresariales como artísticos y estudiantiles.

Obra de mujer. Del confinamiento al arte