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sábado. 10.12.2022

Una terrorífica noche de Halloween en la mansión del Presidente

Por Nacho Goberna | Una vez al año la línea que separa este mundo del otro, del “Más Allá”, se hace tan fina como el papel de fumar...

Halloween

@nachogoberna

Prefacio:

Una vez al año la línea que separa este mundo del otro, del “Más Allá”, se hace tan fina como el papel de fumar. Durante la noche de Halloween las horas se llenan de misterio y la frontera entre vivos y espíritus difumina sus contornos hasta desaparecer. Los sonidos nocturnos tornan en quejumbrosos gemidos y el terror adquiere forma tangible para poder llamar a las puertas de nuestras casas. Si esa madrugada percibes extraños crujidos en el rellano de tu hogar, no te avergüences del sudor que cubrirá tu frente o de la desagradable sequedad en tu garganta. El tan humano pavor a las entidades espectrales, provengan de donde provengan, es parte consustancial a la sobrecogedora Noche Bruja.

El Cuento:

Los espeluznantes preparativos para la celebración de la fiesta de Halloween en la residencia presidencial requirieron dedicación exclusiva. Todo el personal de la gran casa fue relevado en aquella señalada fecha de sus habituales “labores” ejecutivas: esconder los discos duros comprometedores; disimular las contabilidades paralelas; diezmar a los inspectores de hacienda más sagaces y a los policías anticorrupción desobedientes; marear a la Justicia y de paso inyectarse en las instituciones judiciales; patrocinar salvajes reducciones salariales; manosear estadísticas florales y eufemismos imposibles; desdibujar las libertades recogidas en la Constitución y saquear los servicios públicos esenciales. —Proseguir con la difusión de nuestras piadosas mentiras y el centrifugado de todo aquello que pueda estorbar a los benditos intereses privados e ideológicos que atesoramos, —aseveró a sus compañeros el secretario adjunto a la vicepresidencia, —tendrá que esperar hasta mañana.

| Banda Sonora Original del cuento: Suena un himno nacional muy retro en el móvil del secretario adjunto. Al aceptar la llamada  se puede escuchar la voz de una mujer que pregunta: —'¿vendrás a cenar o te quedarás a la celebración?' |

La mistérica financiación del arcano festejo anual al que el hombre con más poder del reino había convocado a un nutrido santoral de tertulianos ultra conservadores, asesores liberados de "complejos" sociales y grandes empresarios expertos en “Trucos y Tratos” diseñados para acabar cotizando migajas al patrimonio común, no resultó nada fácil. Debido a los recortes en el ministerio de “Eventos sin cornamenta” apenas se pudo contar con aportaciones del erario público; corrían tiempos austeros para todo aquello que no fueran rescates bancarios, material antidisturbios, maltrato animal, apoyo al episcopado o subvenciones a partidos sobrepolíticos. Además —una asignación presupuestaria de carácter tan sobrenatural levantaría sospechas en la “radical” prensa digital —señaló el Presidente, añadiendo a continuación —nada hay que no pueda solucionar la “generosa” iniciativa privada. No se equivocaba. La  escasez de fondos destinados a la institucional celebración de los espíritus duró la mitad de lo que solían durar las promesas electorales del partido mayoritario. Una alegórica sugerencia presidencial enviada por paloma mensajera al interlocutor adecuado bastó para cerrar el fantasmal apaño en un visto y no visto. Gracias a la “desinteresada” contribución económica de un consorcio sanitario privado que con posterioridad se haría cargo de la gestión de los Hospitales en las provincias de la meseta, la tenebrosa adecuación del entorno que albergaría el asustado evento no pudo sino culminar como de hecho culminó: De miedo.

| Banda Sonora Original del cuento: En la Televisión pública están emitiendo un debate 'muy plural' sobre Halloween en los años 50s del siglo pasado. La voz del moderador; recién fichado por un dineral público a la reaccionaria Tele-Capital, denota una sentida añoranza |

El turbador diseño de interiores resultó terroríficamente efectivo. Desde el salón principal repleto de utensilios registradores; reliquias del pasado, hasta las coquetas estancias habilitadas ex profeso para albergar las continuas visitas de los embajadores del Imperio Troiko; reliquias del presente: Desde el cuco bosquecito anexo lleno de aves de los paraísos fiscales; reliquias de los indecentes, hasta el regio papel higiénico que lucía en los múltiples cuartos de baño de la mandataria residencia; reliquias de “la restauración”, todo estaba repleto de la simbología  esotérica perfecta para la ocasión. El "preferente" azul que engalanaba la gran mansión en los días exclusivos para vivos fue sustituido por las clásicas tonalidades de Halloween. Los omnipresentes naranja, negro y morado lo cubrieron todo de arriba a  abajo, de derecha a derecha, y únicamente una de las banderas nacionales posibles, la que repetía colores y recordaba oscuros tiempos pasados, se salvó de la gran pintada. Los mejores cirios del mercado, “las Velas Varela”, iluminaron con sus pálidos resplandores cada metro cuadrado del entorno y entre ellas, turbadores, unos recortables que colgaban en las lámparas apagadas del techo, mesas y suelo, se balanceaban amenazadores a la más mínima ráfaga de aire inquieto: representando toda suerte de amedrentadoras figuras históricas, las siluetas confeccionadas con cartulina negra de conocidos keynesianos; marxistas; sindicalistas; agnósticos; ecologistas; pacifistas, poetas y librepensadores —contribuirían con efectividad al divertido estremecimiento que se avecinaba, —señaló uno de los vicesecretarios adjuntos a su solícito asistente tercero. Fue tal el mimo practicado en los preliminares logísticos de aquella presidencial noche de Halloween que incluso la pareja de Pastores Alemanes del Presidente iban a poder presumir de noche desapacible: una gran estatua del feroz Sabueso de Baskerville coronaba la parte superior de su perruna caseta. Cada detalle había sido acondicionado con maléfica precisión para la celebración de la mágica efeméride espectral. Solo faltaban dos cosas, dos elementos clave: el TERROR en mayúsculas y ellos, los espíritus.

| Banda Sonora Original del cuento: suena el móvil de la asistente segunda  adjunta al secretario de la vicepresidencia. Ella contesta. La voz de un hombre le recuerda que en unas horas será su cena de aniversario y que para el postre ha preparado unos exquisitos “Huesos de Santo”. |

La trémula Fiesta comenzó exactamente en la medianoche. Llegada la hora bruja, las 12 en punto, los invitados a la que se prometía como una velada realmente estremecedora y entre frecuentes sorbos de un jugoso ponche con marcado regusto patriotérico, comenzaron a contarse los unos a las otras, y viceversa, historias de mucho, mucho miedo; cuentos que hubieran helado en los 80s los corazones de la mismísima Dama de Hojalata y su galán acompañante del otro lado del océano, e incluso el del egregio fundador de la popular “Escuela Fragarts de magia y hechicería”; aquella donde en los 90s se formó uno de los más insignes asistentes a la aterrada fiesta que nos ocupa: el “luminaria” aprendiz de mago “Ansar Bottle”: que si los antisistema por aquí o la oscura República, los desatados comunistas y los pérfidos laicos por allá; que si la marabunta de insaciables parados con voraz afán defraudador por un lado y los desharrapados músicos callejeando o la hostil infra-cinematografía interior por el otro; que si las indignantes manifestaciones de los desagradecidos o las vengativas Mareas Ciudadanas. Cuando la tensión del relato se hacía insoportable el cuentacuentos en uso de la palabra cambiaba con presteza de registro: que si los angelicales beneficios de las privatizaciones; que si sus merecidas prebendas neomedievales; que si los quesos Suizos estaban de rechupete; que si las desgravables SICAV eran una bendición celestial; que si la recuperación económica del reino asombraría tanto en los cementerios sitos en los lejanos Cárpatos, como en los camposantos nacionales repletos de ciudadanos que necesariamente, subrayaban, se quedarían en el camino. Que si esto, que si lo otro. La febril unanimidad entre iguales era, sin discusión alguna, indiscutible. Una tras otra las narraciones se sucedían acompañadas por fervientes muestras de pavor nacional-conservador a golpe de aspavientos. La noche de los brujos y brujas continuaba por su sobrecogido sendero nocturno al tiempo que las generosas reservas de “Ponche Pata Negra” menguaban a velocidad vertiginosa.

| Banda Sonora Original  del cuento: El tintinear de las copas de cristal Bávaro recién llegadas por Valija Diplomática se entremezcla con las, cada vez menos susurradas, voces de los sucesivos cuentistas. De fondo, y proveniente de la humeante cocina, se puede escuchar la canción “Es el fin del mundo tal cual lo conocemos (y yo me siento bien)” del grupo estadounidense R.E.M. |

La atormentada pesadilla llamó a la puerta a las 02:30 de la madrugada: tres toscos TOC TOC TOC sonaron en la ostentosa entrada principal. Tres golpes que parecían provenir de las entrañas de las tinieblas. Sus ecos llenaron de angustia cada recoveco de la enorme mansión presidencial y también los corazones del señor Presidente y demás asistentes al sobrenatural festejo. Un lastimero, —¿Truco o trato?, —seguido de otro no menos sollozante, — ¿Decreto ley, Ley orgánica o Mayoría absoluta?, quebraron el silencio en mil pedazos. Los malditos dilemas trampa parecían provenir de la más abisal de las ultratumbas. Al abrir la puerta la dantesca visión que se ofreció a los atónitos ojos de la disfrazada familia de Liberal-reformadores hubiera producido el más absoluto de los pánicos a cualquier mortal consciente de serlo, y ellos no fueron una excepción, al menos no en un principio. Trece figuras minhistéricas, el número del estigma, de la mala fortuna, permanecían inertes al otro lado del umbral con las miradas perdidas, apáticas, ausentes a todo lo que les rodeaba. Una espectral luz, que parecía emerger de las carteras que portaban en sus mortecinas extremidades superiores, les confería un aspecto fantasmagórico y los espigados capirotes que coronaban sus cabezas no ayudaban a mitigar la aterradora apariencia. Sobre sus pechos cubiertos con vaporosas túnicas manufacturadas, evidentemente, en el “Más Allá”, colgaban desgarrados carteles donde, garabateado con liberal desgana, se podía leer lo siguiente: “Educación,  Cultura y Deporte”, “Justicia”, “Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad”, “Empleo y Seguridad Social”, “Hacienda y Administraciones Públicas”, “Economía y competitividad”

| Banda Sonora Original del cuento: Silencio sepulcral. |

Un ilusorio respiro llegó pasados unos segundos que parecieron horas. Aliviando las desbocadas congojas de los asistentes a la indescriptible escena, el Presidente disfrazado de FMC, Fatua Meiga Chispeante, siendo aún ignorante del horrible futuro que le esperaba a la vuelta de la esquina, pareció reaccionar aliviado. Con un cariñoso acento natural del Noroeste se dirigió a la esperpéntica Santa Compaña que tenía justo delante de su ejecutiva pituitaria y dijo: ¡Entrad, entrad! ¡por un momento pensé que ya no vendríais ! Mira que os lo tengo dicho en los consejos de ministros. No es necesario que trabajéis hasta horas tan intempestivas. ¡Estamos en Halloween! ¡Disfrutemos! Lo que no recortemos hoy, no os preocupéis que lo recortaremos mañana.

La ya a esas alturas espirituosa celebración de la noche de Halloween seguía su tétrico curso mientras el ocasional ulular de las lechuzas desafiaba el silencio reinante. Los inquietos cuervos aleteaban entre las sombras proyectadas por una decena de furgonetas policiales liberadas para la ocasión de cargas e identificaciones en desquiciados desahucios promovidos por los Bancos, manifestaciones de protesta legítimas y concentraciones pacíficas. La noche bruja continuaba su espantado devenir en la mansión presidencial de un absurdo estado en el que el Ponche Neoliberal contribuía a regar los delirios de grandeza de un puñado de vivos y espectros realmente penosos.

| Banda Sonora Original  del cuento: En una radio de la zona destinada al servicio está sonando la banda británica Joy Division.  Al escucharla desde la distancia la mujer de Ansar Bottle, que por cierto lucía un lujoso disfraz de IMC,  Institucional Musicópata Censora, pone cara de desagrado; bueno, para ser más exactos sigue con su “rostro” habitual. Anne respira tratando de recomponerse y con lentitud procede a comentar a su hechizado esposo:  —siempre lo mismo Ansi. No soporto el Post-punk. Al principio de vivir aquí; ¿te acuerdas?, la plantilla de trabajadores que heredamos de los anteriores inquilinos también tenían un gusto musical realmente deplorable. El actual presidente; ese que tanto nos debe, tendría que tomar "sobres" en el asunto y sustituir de inmediato al personal proveniente de la nefasta “herencia recibida”. La “iluminada” pareja calla. Comienzan a sonar The Smiths en las dependencias del Ama de Llaves. |

Pero no hay tristeza, ni ponche, ni Botella, que cien años dure. Llegado el amanecer comenzó a filtrarse la luz por las contraventanas de la majestuosa residencia presidencial. El Sol iniciaba su tránsito por la tierra de los “simplemente” humanos. El tiempo de los espíritus enrevesados de uno y otro lado había llegado a su fin, y en la lejana Transilvania el Conde Drácula, al que poco le importaba que fuera Halloween o San Valentín, se recogía a sus aposentos para yacer un día más en su ataúd favorito. Las brujas y brujos; los espectros y apariciones; los espíritus condenados; los nueve Jinetes Negros del gran Tolkien y los terrenales mortales con residencia habitual en el “Más Acá” y apoltronados en permanentes autocomplacencias gubernamentales, todos ellos, no tuvieron otro remedio que retornar al único mundo al que pertenecían: El espectral. La noche del 31 de Octubre del 2013; probablemente la más nigromántica de la historia reciente, se había ido para no volver y con ella, así lo cuentan los libros, desaparecieron del Reino protagonista de esta historia de Halloween aparentemente fantasiosa, lo admito, un presidente “invisible” docto en sobrepolítica que para más inri se consideraba experto en “Apariciones Marianas” ; 13 fantasmagóricos minhistéricos que hubieran sobrecogido al mismísimo Álter ego del Doctor Jekyll: Mr. Hyde; un rebaño de procaces tertulianos sobrecogedores que habrían espantado hasta al imperturbable investigador paranormal Scooby-Doo; una cuadrilla de esperpénticos empresarios sobrepagadores venidos a más a costa de un país entero venido a menos, y una mistérica pareja muy, muy del otro mundo: la formada por el aún aprendiz de hechicero, y ya entrado en músculos, Ansar Bottle y su sobrenatural cónyuge bilingüe Anne Bottleneck.

La pesadilla; al menos hasta el próximo Halloween, o hasta las siguientes Elecciones Generales donde se volvería a optar entre sobrevivir pisoteados por interesados zombies legislativos o convivir en un estado social, digno y solidario, había terminado.

 

Una terrorífica noche de Halloween en la mansión del Presidente