sábado 18/9/21

¿Qué hacer?

Una pregunta de necesaria respuesta siempre, también y ahora por parte del sindicalismo organizado.

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¿QUE HACER?” es el título de una de las obras más significativas de uno de los dirigentes más significativos de los bolcheviques, hace ya más de un siglo. ¡Ojalá lo hayan leído y entendido, independientemente de su acuerdo o desacuerdo, total o parcial, los actuales dirigentes de los movimientos sociales y de las organizaciones políticas de progreso!

Se está desarrollando ahora en un interesante, y creo que importante, periodo congresual de los dos grandes sindicatos de esta país, CCOO y UGT, que han impulsado un amplio proceso de todas sus organizaciones para establecer sus decisiones sobre la política sindical para hoy y para mañana, y decidir los equipos de dirección a todos sus niveles para su aplicación. Son procesos congresuales desde la pandemia, para salir de la pandemia, para construir la “nueva normalidad”.

Recomendando la atención desde cada rincón de este país, en primer lugar desde el mundo del trabajo, a tales procesos congresuales en toda su extensión, quiero referirme en primer lugar al que me resulta personalmente más próximo hoy: el ya celebrado Congreso de las Comisiones Obreras de Catalunya, la CONC, en vísperas del próximo de la Federación de Industria del 8 al 10 de junio. Y en particular en relación con una intervención en la clausura del de Cataluña que de hecho expresa la síntesis confederal, la del Secretario General de la Confederación de CCOO de España, Unai Sordo, el 23 de mayo, desde el momento 1,42 hasta el 2,22 del vídeo). Una intervención que acertadamente se ha seguido con atención y ha sido positivamente valorada desde muy diversos medios sociales y políticos.

Planteó Unai Sordo con claridad los objetivos de CCOO: Salario mínimo, pensiones, reforma laboral, poder contractual sectorial y en la empresa, subcontratación, plataformas, digitalización, servicios públicos, fiscalidad, vivienda, …, como síntesis de la “visión sociopolítica” del sindicalismo, del de CCOO en particular. Señaló al mismo tiempo Unai los puntos principales de la oposición empresarial a los objetivos sindicales, expresados en las negociaciones abiertas en este periodo, así como en la práctica de las relaciones laborales en los centros de trabajo. Una oposición con la que sin embargo han sido posibles diversos e importantes acuerdos, algunos tripartitos con la participación y a veces la mediación del Ministerio de Trabajo del Gobierno progresista de coalición.

Ésta fue la parte más amplia de su intervención, para luego añadir (en el momento 2.14.04 del acto) que ”todo esto ya lo sabemos … la cuestión es qué hacemos ante esto … cómo nos organizamos ante esto …”.

Y a ello dedicó la parte final, breve, de su intervención, para apuntar diversos temas de organización, de las elecciones sindicales, así como sobre la significación de la afiliación a los sindicatos de clase.

Pero Unai Sordo dejó en el aire el “¿QUÉ HACEMOS?”. Faltó en mi opinión la respuesta a esta clásica y esencial pregunta de los procesos de acción social, y que él también expresamente formuló: ¿QUÉ HACER?

La Ponencia al 12 Congreso Confederal de CCOO, previsto para los próximos 1, 2 y 3 de julio, desarrolla los conceptos en la misma línea que la intervención de Unai Sordo en la clausura del Congreso de Catalunya, y, en mi opinión, con las mismas carencias.

Tampoco hubo clara respuesta a esta pregunta en el discurso de Pepe Álvarez al clausurar recientemente el 43 Congreso Confederal de UGT. Además, UGT denomina “Programa de Acción” de su Congreso a una suma de objetivos similares a los planteados por CCOO, añadiendo mayor confusión al concepto con este título de acción, pero con un contenido más bien de contemplación.

Una amiga me decía, al comentar esta cuestión, “habrá que decidirlo en cada lugar”. Cierto, pero si el sindicato es algo más que una asociación o coordinación de opiniones. Si los problemas clave, como los apuntados en los discursos y documentos de ambos sindicatos, no son específicos de unos u otros centros de trabajo o sectores, sino generales de la clase trabajadora española, habrá que entender la utilidad, la necesidad, de una acción social colectiva de ésta. Y ahí el sindicalismo organizado, CCOO y UGT como principales organizaciones sindicales de la clase trabajadora de España, tienen que ofrecer algo más que el diagnóstico de los problemas, algo más que apuntar cómo debe avanzar el gobierno progresista de coalición para afrontarlos. El acierto sindical no se medirá sólo ni esencialmente por lo acertadas de sus opiniones y recomendaciones, sino por su capacidad para que la voluntad y los intereses de la clase trabajadora que organiza y representa el sindicalismo organizado español pese decisivamente en la aplicación de éstas.

Al qué hacer o al qué no hacer, me refería hace unos días comentando planteamientos sindicales europeos y españoles.

El QUÉ HACER hoy en el ámbito sindical estatal sigue de una más desarrollada y pendiente definición y aplicación. No aparece aún en los planteamientos de ambos sindicatos un concreto PLAN DE ACCIÓN, a desarrollar sin duda desde los centros de trabajo en torno a estos objetivos colectivos y unitarios, pero que no puede resultar de la espontaneidad de cada lugar leyendo papeles o escuchando discursos, sino de orientaciones y propuestas de acción que permitan coordinar y sintetizar solidariamente las movilizaciones específicas en su aplicación.

Si se me permiten algunas opiniones personales sobre un posible, o deseable, PLAN DE ACCION SINDICAL, ahí van algunas sugerencias:

  1. Definir objetivos sindicales inmediatos en relación con las condiciones de vida y de trabajo (salarios en su cuantía, evolución y estructura, organización del trabajo y ordenación del tiempo de trabajo, salud y seguridad, digitalización, regulación y aplicación del empleo y del desempleo, formación y promoción, …, derechos de intervención sindical, …, cogobierno del trabajo, …) en cada ámbito, y con plazos establecidos de empresa, de sector, de territorio, estatal.
  2. Señalar los interlocutores y/o contrapartes principales en cada uno de tales ámbitos a los que proponer abrir la correspondiente interlocución y negociación, enlazando con las diversas iniciativas sociales, políticas, institucionales, sobre la misma problemática y coordinándose con las que apunten en la misma dirección
  3. Establecer un plan concreto de información y discusión colectiva en los diversos ámbitos para explicar la propuesta (contenidos, plazos, interlocutores, avances y dificultades, …) y recabar acuerdos colectivos para confirmar o rectificar orientaciones y decisiones.
  4. Indicar las necesarias formas de movilización colectiva (debates públicos, asambleas, concentraciones, manifestaciones, paros, huelgas, …), sus contenidos y sus tiempos, desde los centros de trabajo, así como a todos los niveles de organización y ámbito de reivindicación.

Vivimos momentos excepcionales, con el final apuntado de la pandemia, con un ambicioso programa europeo de estímulo económico, el comienzo de una nueva etapa en la aún primera potencia mundial como es Estados Unidos, así como en la segunda, China, con la progresiva asunción colectiva del reto que supone el cambio climático al que hacer frente... Todo ello en el marco de la también progresiva necesidad de una gobernanza global progresista…, y de un frágil pero necesario gobierno de coalición progresista en España.

Una realidad ésta en la que deberíamos desearnos ser capaces de encontrar, en todos los ámbitos, sociales y políticos, la adecuada respuesta a las preguntas: ¿QUÉ HACER?, ¿QUÉ HACER MAÑANA?, pero antes ¿QUÉ HACER YA HOY?

¿Qué hacer?