SERIES

Adolescentes

Fotograma de la serie.
Lo que muestra la serie Adolescencia es esa zona gris donde todos esos críos son víctimas y victimarios.

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"La problemàtica que crudament exposa la sèrie (ni més ni menys que la conversió dels nostres menors en feminicides i violadors grupals) és tan alarmant que ha arribat al parlament britànic, el qual es planteja prohibir els mòbils als menors de 16 anys, com ja ha fet Austràlia." (Xusa Ortega Pérez, Adolescence: guerra total contra xiquetes i dones, elcomun.es, 30/03/2025)

Todo lo que dice Xusa Ortega Pérez en el artículo citado es cierto, y estoy plenamente de acuerdo en todos sus extremos, cosa que, a tenor de mis escritos y comentarios, a nadie sorprenderá.

Pero la serie no (sólo) va de eso.

Todo lo que expone el artículo citado es el contexto de lo que ocurre en la serie, pero olvida el núcleo de su argumento, por cierto traído y mostrado con tanta delicadeza y aquilatamiento que denota un trabajo de guión digno de premio.

Peligro, posible destripe

Lo que muestra la serie es esa zona gris donde todos esos críos adolescentes son víctimas y victimarios, pero, de tan jóvenes que son, se encuentran sin herramientas para gestionar la libertad que una sociedad, que aún se siente culpable del autoritarismo en que ha crecido, les ofrece.

Es en esa zona gris de las relaciones personales donde el crío es denigrado como incel (antes de él saber siquiera qué significa) usando emoticonos -cuyo significado cae fuera del alcance de los adultos- por parte, precisamente, de la cría guay. De la cría por él asesinada.

Y es esa falta de educar en herramientas para gestionar la libertad que ¿erróneamente? les da (les damos) la sociedad, por el horror que siente (sentimos) ante el autoritarismo, es esa falta de esfuerzo por nuestra parte por conseguir la auctoritas, y es ese no saber ver qué lleva (nos lleva) a relajar nuestra responsabilidad in vigilando, es todo esto, para mí, el hueso tan duro de roer de la serie: el crío (homicida más que feminicida, en mi opinión) es reo de homicidio, victimario de una cría, sí, pero a la vez los dos son irresponsables por falta de educación y, a la postre, los dos son víctimas.

Víctimas de todo lo que dice el artículo citado, sí. Pero sobre todo víctimas de nuestro falta de responsabilidad al escoger el camino fácil haciendo dejación de nuestro deber como adultos. De nuestro deber de proteger a los críos.

Es más cómodo no luchar, no batallar día tras día, hora tras hora, minuto tras minuto contra (sí, contra) los errores, las faltas, las tonterías propias (de necesario tránsito) de los adolescentes que asumir la responsabilidad de mostrar los límites, es decir, enseñarles sin descanso las herramientas a usar para gestionar la libertad. Y, sí, para eso hay que coartar, sin autoritarismo, pero con autoridad.

Ya sé, llegamos a casa cansados tras agotadoras jornadas y malos rollos. Las reservas bajo mínimos y las defensas bajas. Todo eso es cierto. Tan cierto como todo lo que expone el artículo citado.

Las dos formas de declinar la irresponsabilidad

En el artículo arriba enlazado Xusa Ortega Pérez acierta al delimitar el entorno, pero el duro hueso que se nos atraganta y que la serie muestra va de la doble irresponsabilidad que hoy se da: la de los críos, por ser críos y por carecer de herramientas, y la nuestra, por hacer dejación de su educación.

"Tant de bo Adolescence servisca perquè actuem en conjunt d’una vegada per totes contra aquesta reacció extrema que amenaça amb fulminar els drets de tots, però especialment els de dones i xiquetes, i que persegueix l’eliminació dels avanços en igualtat que ens caracteritzen com a societat." (ibídem)

Ellos son irresponsables, no se les puede pedir responsabilidad.

Nosotros somos unos irresponsables, y se nos debe pedir responsabilidad.

"En entrevista con CNN para el programa Amanpour, Stephen Graham [actor en el papel de padre de Jamie Miller y uno de los dos guionistas de la serie, junto al dramaturgo Jack Thorne] explicó cómo ciertos incidentes mediáticos le hicieron cuestionarse la relación entre la violencia juvenil y las circunstancias sociales que la rodean.

Lo que pensé que podríamos analizar es que tal vez todos somos un poco responsables de alguna manera. Quizás se deba a la crianza, quizás al sistema escolar, al Gobierno, a la comunidad y a la estructura social en la que crecieron los niños”, dijo.

También destacó que los resultados de ese proyecto lo llevaron a concluir que lo que la serie ha logrado “es que los padres ahora puedan abrir la puerta de su dormitorio y hablar con sus hijos”."(Andrea Gomez, CNN en Español, 24/03/2025).