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lunes. 26.09.2022
HISTORIA | EDUARDO MONTAGUT

Los radicales británicos del siglo XVIII

El radicalismo británico fue un movimiento que luchó, en la patria del liberalismo político y económico, por la democracia, por la implantación del sufragio universal, y por una profunda reforma del Parlamento.

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Desde finales de la década de los años sesenta, Gran Bretaña alumbró un poderoso movimiento radical, que se desarrolló en el ámbito urbano de Londres y en las ciudades industriales del Norte y de Escocia, entre las clases populares, aunque sus protagonistas eran intelectuales y miembros de las profesiones liberales.

La represión que ejerció el poder, especialmente la emprendida por Pitt, haría que el movimiento se radicalizase en sentido social

El radicalismo británico fue un movimiento que luchó, en la patria del liberalismo político y económico, por la democracia, por la implantación del sufragio universal, y por una profunda reforma del Parlamento para convertirlo en un poder legislativo plenamente representativo. Sin lugar a dudas, la Revolución francesa, al otro lado del Canal de la Mancha, constituyó un revulsivo para este movimiento político, pero conviene distinguir lo que estaba pasando en Versalles y París con lo que ocurría en Gran Bretaña. Si en Francia se pretendía un cambio completo de la situación sin apelar al pasado, de ahí que los revolucionarios franceses bautizaran lo que estaban combatiendo como Antiguo Régimen, el radicalismo británico sí apelaba al pasado, a las libertades supuestamente perdidas en la lejana primera Edad Media cuando llegaron los reyes normandos. Se criticaban las usurpaciones nobiliarias de origen feudal, ya que antes de la llegada de los normandos había propiedad rural colectiva. Además, en esta apelación al pasado, se podían presentar ejemplos que ayudasen en la lucha por la democracia: la Carta Magna, la revuelta de 1381, y sobre todo la de los niveladores en el siglo XVII, así como la Revolución de 1688. Esta utilización del pasado con un fin político en pos de la democracia tendría un gran éxito ente los radicales y llegaría hasta bien entrado el siglo XIX. No hacía falta ni parecía conveniente apoyarse en el ejemplo de los revolucionarios franceses, ni de los más moderados, ni de los jacobinos, ni de los demócratas. Gran Bretaña tendría su propia tradición de lucha democrática.

Algunos radicales fueron más allá de la lucha estrictamente política porque a ésta añadirán la social, la lucha por la igualdad. La represión que ejerció el poder, especialmente la emprendida por Pitt, haría que el movimiento se radicalizase en ese sentido social. Pero este componente social se vinculó más con la cuestión de la gran propiedad rural que con la naciente situación de desigualdad social producida por la pujante Revolución Industrial.

En este movimiento radical resaltaron las figuras de Thomas Spence (1750-1814), o el socialista agrario William Ogilvie (1736-1813). En cierta medida, Thomas Paine estaría, en parte, dentro del radicalismo. En el ámbito de la práctica, habría que citar a la London Corresponding Society, y a la Sociedad de los filántropos spencistas. Esperamos abordar parte de estos pensadores y movimientos en futuros artículos.

Los radicales británicos del siglo XVIII