UN PULSO A LA LUDOPATÍA

Medio millón de ludópatas en España, un problema social

Beatriz Arce | Los datos que señalan el número de adictos al juego en nuestro país son alarmantes y no dejan de crecer.

Más de 500.000 personas en España padecen esta enfermedad
Más de 500.000 personas en España padecen esta enfermedad

Gracias a internet y al acceso a las nuevas tecnologías un clic es suficiente para conectarnos donde queramos. Con datos que revelan que miramos el móvil una media de 150 veces al día, no es de extrañar que las aplicaciones móviles tengan su parte de culpa en el problema

Los datos que señalan el número de adictos al juego en nuestro país son alarmantes y no dejan de crecer. Más de medio millón de personas sufren un problema que nos puede tocar a todos.

Pero los resultados no sorprenden, es más, se veían venir. Desde que se aprobara la Ley de Regulación del Juego en 2011, el número de casinos y casas de apuestas –online especialmente- ha aumentado exponencialmente. Éste se ha producido debido al incremento de usuarios, pero también al bajo coste que supone mantener un casino o una casa de apuestas online si lo comparamos con uno real. Lamentablemente, el problema de las máquinas tragaperras parece haber pasado a un segundo plano y el juego online le ha ganado terreno siendo actualmente la segunda causa más frecuente de ludopatía.

Gracias a internet y al acceso a las nuevas tecnologías un clic es suficiente para conectarnos donde queramos. Con datos que revelan que miramos el móvil una media de 150 veces al día, no es de extrañar que las aplicaciones móviles tengan su parte de culpa en el problema. El tiempo excesivo que muchos pasan en las redes sociales se agrava aún más cuando hablamos del juego, ya que en él además se arriesga el sustento económico. Sin moverse de casa y con una disponibilidad horaria constante, la cuestión es aún más difícil de controlar.

Por otro lado, los motivos que llevan al juego online son distintos que los que pudieran llevar a los casinos tradicionales. Entre sus usuarios, un gran número comienza a jugar por el simple hecho de buscar una forma de entretenimiento, sin darse cuenta de cómo se agrava el problema. Pero además, muchos también acuden a estos portales online con la idea de ganar un dinero fácil, algo comprensible dada la situación económica actual. Si bien es cierto que ésta no es la causa principal –puedes ser rico y ludópata a la vez-, la presión económica es en una gran parte de casos un factor clave a la hora de empezar a jugar.

Dentro de este mundo de juego virtual, las apuestas deportivas se sitúan a la cabeza de la lista.  Quizás porque dentro de la sociedad los deportes están más normalizados que los casinos, o porque dentro de ellos existe la opción de apostar a todo: que gane, que pierda, o hasta que meta el gol con la punta del pie.

Además, el perfil ha cambiado. Si antes era de personas de edad avanzada y en una difícil posición social, ahora nos encontramos con jóvenes en su mayoría de entre 16 y 25 años. Los datos asustan, y es que el número de menores de edad que padecen el problema es cada vez mayor.

El origen está en la falta de control que hay en internet. Teóricamente los menores de edad no pueden conectarse a este tipo de páginas, pero la suplantación es tan fácil que el acceso está prácticamente al alcance de cualquiera. Un DNI de alguien mayor de edad y una tarjeta de crédito son suficientes para acceder a este tipo de portales. Es cierto que los padres de menores pueden incluir sus nombres en el Registro General de Interdicciones de Acceso al Juego, pero seamos realistas, la inscripción en tal registro no funciona en estos casos. A pesar de que quizás todos deberíamos estar más concienciados del problema al que nos enfrentamos, lo cierto es que un padre o una madre no piensan que su hijo vaya a poder acabar en una situación así, por lo que difícilmente le van a poner medidas al problema antes de que ocurra.

Si es más fácil jugar en un casino online que falsificar las notas del colegio, ¿qué esperamos que sobrevenga? Lamentablemente, parece que a las campañas contra las drogas, el alcohol o el sexo sin protección se deben sumar más campañas contra la adicción como Nocaigas.com, una de las últimas llevadas a cabo por la Federación Española de Jugadores de Azar Rehabilitados (FEIJAR). 

A todo esto se suma el corto periodo de latencia, es decir, el tiempo que pasa desde que se empieza a jugar hasta que se tiene dependencia. Entre uno y dos años son suficientes para encontrarse con el problema si se juega online, a diferencia de en los casinos de siempre en los cuáles este periodo ronda los ocho años.

La regulación existente de juego online necesita ser más exhaustiva, ya que como es obvio no está preparada para enfrentarse al problema con el que nos encontramos. Se saben cuáles son los problemas, por lo que sólo falta enfrentarse a ellos. Otra cosa es que esto sea del interés –económico principalmente- de algunos.

La pérdida de control, los engaños o la contemplación de éste como una vía de escape a los problemas son sólo algunas de las consecuencias que la ludopatía puede acarrear

Las consecuencias

Todo en exceso es malo, y tal exceso en el juego se traduce en una enfermedad. La pérdida de control, los engaños o la contemplación de éste como una vía de escape a los problemas son sólo algunas de las consecuencias que la ludopatía puede acarrear. Además, puede no ser percibida por el resto en un primer momento, por lo que la actuación de familiares y amigos juega un papel principal en su detección.

El problema existe, ahora toca afrontarlo y luchar contra él de la manera más fuerte posible. Además, la industria del juego afirma también querer solventarlo. No podemos olvidar que teniendo voluntad y con ayuda de profesionales y familiares el problema se puede superar. No obstante, muchos expertos en la materia opinan que si no hacemos algo para cambiar esta situación, en unos años nos encontraremos con que el juego online acabará siendo la primera causa de ludopatía. Hay que poner  límite, la cuestión es cuál.