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lunes. 26.09.2022
Real Fábrica de Tapices (Foto: Comunidad de Madrid)
Real Fábrica de Tapices (Foto: Comunidad de Madrid)

En los orígenes del capitalismo industrial

El Reglamento General para la Dirección y Gobierno de las Reales Fábricas de Cristales establecidas en San Ildefonso por cuenta de S.M. en el cual se detallan y expresan todas las obligaciones, cargos y comisiones que debe desempeñar cada uno de sus Empleados, según sus ocupaciones y destino, fechado en Palacio el 25 de Diciembre de 1787 y firmado por D. Pedro de Lerena, recoge en muy diversas disposiciones el cuidado, control y vigilancia de los empleados y, desde el punto de vista médico, la asistencia médica a los empleados y el control y persecución de la simulación de enfermedades por parte de los trabajadores

Estará obligado asimismo (el Médico) a examinar y reconocer muy prolijamente si son fingidos algunos de los males que supongan tener, por los quales quieran libertarse de trabajar los que aparenten padecerlos; pues en este caso no solo se les descontarán los sus sueldos, salarios o jornales, sino que se les despedirá y echará del todo fuera de las citadas Fábricas.

Es curiosa también la obligación de médicos y cirujanos al servicio de las Reales Fábricas de informar a la Dirección de enfermedades o heridas “adquiridas en tabernas, juegos u otros parages sospechosos”, actividades o conductas de los trabajadores externas a las Fábricas, que comportan por parte de la empresa juicios, en buena medida, morales. 

Este interés de implicar al médico y a la medicina en el juicio de comportamientos morales, no sólo en el espacio y tiempo del cumplimiento contractual sino en el espacio y tiempo personales y familiares, tiene larga tradición para el orden establecido y hoy tiene su expresión en los llamados “estilos de vida saludables”. Somos críticos con esas concepciones porque terminan culpabilizando exclusivamente a la victima de sus males. Es el caso de cáncer-amianto-tabaco. Y en estos casos si diferencian entre las causas interiores y las causas exteriores a la vida laboral, para tratar de cargar sobre las conductas personales la responsabilidad. El caso de los familiares de trabajadores del amianto afectados es un ejemplo opuesto. La enfermedad procede del trabajo y afecta a los familiares.

La entrada de la dinastía borbónica en nuestro país conllevó la importación de costumbres y políticas procedentes de Francia. Las políticas mercantilistas y colbertistas francesas, que entrarían pronto en crisis se copiaron en España. Las Fábricas del Estado nacían así, con la economía ilustrada. La monarquía borbónica a lo largo del siglo XVIII promovió y financió la fundación de una larga lista de Reales Fábricas con dos objetivos prioritarios: Cubrir las necesidades militares de nuestros ejércitos consiguiendo la imprescindible autonomía en este terreno; y por otra parte la sustitución de importaciones en bienes de lujo para la monarquía y la nobleza.

La entrada de la dinastía borbónica en nuestro país conllevó la importación de costumbres y políticas procedentes de Francia. Se promovió y financió la fundación de una larga lista de Reales Fábricas

El cristal, al igual que las porcelanas, los paños y sedas, tapices, la orfebrería, relojería, papel, tabaco, formaban parte de este segundo objetivo. Se pensaba satisfacer con medios propios, sin necesidad de acudir a las importaciones que desequilibraban nuestra balanza comercial con cuantiosas pérdidas para nuestra moneda, la ascendente demanda de este tipo de bienes por parte de la aristocracia, la iglesia y una burguesía naciente.

Y este nuevo sistema de producción traía aparejado una nueva organización empresarial que rompía con la organización gremial y artesanal, iniciando la producción en serie, la división y especialización de tareas, la concentración de trabajadores en un espacio acotado y bajo la organización y el control de un Director, al que el Rey confiere la autoridad necesaria, la división del trabajo que se constata en una estructura jerarquizada y en los prolijos oficios y categorías que el Reglamento define. Se regula, además, a través de múltiples disposiciones, una detallada y rigurosa gestión económica y contable de los distintos departamentos, muy parecida a la empresa pública posterior.

Como hemos comentado ya, el Reglamento regula las funciones de Médico y Cirujano para la asistencia de enfermos y accidentados en el trabajo y de sus familiares. Además de conformar un sistema que adquirirá total madurez con la revolución industrial, en los seguros sociales y la Seguridad Social, los ministros liberales de Felipe V y Carlos III introducen una fórmula que irá sustituyendo el sistema de Gremios y Cofradías que ofrecía serias resistencias, por su corporativismo y sus reglas excluyentes, a la libertad de producción, de oferta y de comercio. 

En el mismo sentido se entiende la fundación de Montepíos de militares y funcionarios por Carlos III, que después se convertirían en las Mutualidades de funcionarios, que siguen vigentes, convenientemente actualizadas, con MUFACE, MUGEJU, ISFAS. Paradójicamente estas entidades no han pertenecido al sistema y los funcionarios pueden acudir al Sistema Nacional de Salud o las entidades privadas de seguros médicos concertadas.

He ahí los orígenes protoindustriales del objeto de la prestación por incapacidad temporal (IT) por contingencias profesionales y su evolución histórica, manteniendo el sentido último de dicha prestación: la asistencia médica y farmacéutica y la prestación económica para la pronta recuperación del trabajador y su incorporación inmediata al trabajo asegurando la obtención de plusvalía por parte del empresario. 

El elemento esencial se mantiene: la recuperación inmediata de la fuerza productiva y reproductiva. Queda clarísimo en la presión permanente de la patronal para controlar altas y bajas

A la vez, y por otro camino, nacen desde abajo las sociedades de socorros mutuos por parte de la naciente clase obrera. Van ocupando para los trabajadores el mismo espacio y fines que cumplían para los artesanos hermandades y cofradías. No es casual que, en todos los casos, Montepíos de Funcionarios, Cofradías y Hermandades de artesanos y sociedades de socorros mutuos e intrínsecamente unidos a la solidaridad o mutualidad económica conlleven objetivos corporativos y más allá políticos y sindicales. Los conocidos Cinco Gremios Mayores de Madrid son un claro ejemplo. Al igual que lo es la represión que, a diferencia, sufrieron por parte del poder las sociedades de socorros mutuos, germen de lo que se convertiría, en la segunda mitad del s. XIX, en sindicatos

La evolución histórica y social ha dado origen a una separación de los regímenes de prestaciones por incapacidad temporal por contingencias profesionales –ITCP- y la de contingencias comunes –ITCC-, incluyendo diferencias en la gestión, en la prestación económica y en la asistencia sanitario-farmacéutica. Pero el elemento esencial se mantiene: la recuperación inmediata de la fuerza productiva y reproductiva. Queda clarísimo en la presión permanente de la patronal para controlar altas y bajas de los trabajadores por cuenta ajena, por parte de sus médicos y gestores, en los dos tipos de contingencias.

Las Reales Fábricas contaban además con una singularidad, y era la existencia de especialistas únicos, sin los cuales, y este era el caso de bajas por enfermedad o accidente, se paralizaba la producción con pérdidas cuantiosas. Las condiciones de salud de los trabajadores eran, por tanto, determinantes para la producción y la productividad de las Fábricas. 

La privatización en la gestión de la salud laboral