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sábado. 04.02.2023

“La violencia de género no es un problema que afecte al ámbito privado. Al contrario, se manifiesta como el símbolo más brutal de la desigualdad existente en nuestra sociedad. Se trata de una violencia que se dirige sobre las mujeres por el hecho mismo de serlo, por ser consideradas, por sus agresores, carentes de los derechos mínimos de libertad, respeto y capacidad de decisión.” Este es el primer párrafo de la Ley Orgánica de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género (impulsada, como tantos otros logros sociales, por un Gobierno socialista) y que creo, hoy más que nunca, que es necesario recordar. Porque cada 25 de noviembre debe ser una batalla ganada a la desigualdad, ganada al miedo, ganada al silencio de los tiempos en los que las mujeres por falta de información, o por vergüenza, no se atrevían a denunciar la violencia a la que estaban sometidas.

Pero también cada 25 de noviembre debe ser un recuerdo. Un doloroso e infame recuerdo de todas y cada una de aquellas mujeres maltratadas y muertas a manos de sus parejas. Según fuentes del Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género, un millón y medio de mujeres en España ha sufrido alguna vez en su vida malos tratos y se estima que unas 400.000 mujeres los sufren en la actualidad. A fecha 21 de noviembre, la Secretaría de Estado de Igualdad cifra en 54 las mujeres asesinadas por violencia de género en nuestro país. Y aunque estos datos nos indican que nos queda un largo camino por recorrer, los pasos dados van en la buena dirección. La aplicación de la Ley Integral ha significado un aumento en el número de mujeres que se atreven a denunciar; el funcionamiento de tribunales específicos ha supuesto más condenas por violencia de género; hay más mujeres protegidas, más atención especializada, más apoyo social y un mayor rechazo, en todos los ámbitos, al maltratador. Por eso cada 25 de noviembre debe ser asimismo un reconocimiento a las instituciones y asociaciones pero, sobre todo, a los ciudadanos y ciudadanas que renuevan día a día el compromiso de seguir trabajando en favor de la igualdad, luchando por un mundo libre de violencia de género, en la concienciación y sensibilización de la sociedad contra una de las mayores lacras de nuestro tiempo para devolver la dignidad a las mujeres que sufren amenazas, agresiones y discriminación sólo por el mero hecho de serlo, con la reivindicación a la memoria de las que no están. Porque hoy, 25 de noviembre, decimos una vez más no a la violencia, no a los violentos, pero no podremos decirlo todas, porque no estamos todas.

Ana Pilar Iglesias | Secretaría General Adjunta. Grupo Parlamentario Socialista en el Congreso de los Diputados

Pero no estamos todas
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