lunes 10/8/20

Lo pequeño es hermoso en comunicación

Lo pequeño es hermoso en comunicación

Utilizamos el título del libro del economista alemán Schumacher más como referencia que como hilo de nuestra siguiente exposición.


Efectivamente, en Economía Aplicada las llamadas economías de escala han tenido y tienen un papel importante, sobre todo en Economía de la Empresa y en la reducción de costes de producción y de precios, aunque casi nunca de estos últimos. También en la Teoría del Mercado y de la oferta y la demanda. La libre competencia y el libre mercado se basan en  el supuesto de una relativa igualdad de condiciones entre oferentes y entre demandantes para alcanzar precios óptimos. Las asimetrías fuertes de poder en unos u/y otros desestabilizan la libre competencia y el libre mercado y ponen en apuros muy reales los supuestos y la teoría. Cárteles, monopolios, monopsonios, oligopolios, colusiones, buscaron las economías de escala para arruinar, aunque siguieron defendiéndola, la teoría económica del capitalismo y acabar con sus competidores capitalistas, en base a la maximización del beneficio para monopolistas, oligopolistas, cárteles, monopsonistas. Se destroza aquí La Fábula de las Abejas, de Mandeville y los supuestos beneficios de la falta de ética privada del capitalismo quedan al descubierto.

Los regímenes políticos capitalistas también han puesto en cuestión su propia esencia al utilizar su poder para realizar concesiones administrativas a determinadas empresas, siempre a cambio de beneficios políticos y económicos. Los beneficiados siempre se encuentran entre los distintos componentes de la clase alta. Nuestros Monarcas han utilizado históricamente con reciprocidad este sistema. Quid pro quo,  entendiendo la frase como la primera acepción recogida por la RAE: Cosa recibida como compensación por la cesión de otra.

La integración vertical de la industria y la empresa tuvieron una época de esplendor. Los avances tecnológicos posteriormente han facilitado reorganizaciones empresariales e ir diferenciando entre las actividades o actividad que constituían el núcleo duro de la empresa y las que podían ser desagregadas como auxiliares, y externalizarlas. El oligopolio en el capitalismo ha mantenido su poder sobre el núcleo duro de las actividades de las grandes empresas  y ha procedido a externalizar el resto de actividades auxiliares, subordinando a éstas sobre la base oligopolista o monopolista y reduciendo costes a través de sus suministradores.

El gigantismo en este caso causa múltiples problemas, pero a los otros. Competidores, consumidores, administraciones, sociedad. A los gigantes les reporta un beneficio no sólo económico directo sino que les da un gran poder de influencia que los pequeños y los consumidores o usuarios no tienen

El ingeniero vasco Arriortúa fue un adelantado en este cambio de la organización empresarial mundial iniciando la explotación de los suministradores, empresas auxiliares, primero en General Motors y luego en Volkswagen. Paradójicamente y frente a la proclamada libertad del individuo, General Motors denunció a Arriortúa por incumplimiento del contrato de confidencialidad y aplicar el sistema de trabajo implantado por el ingeniero en General Motors en su nueva empresa Volkswagen.

Una reorganización de la pequeña empresa para sobrevivir fueron los Clústeres, que se definen como concentración de empresas que se agrupan alrededor de una actividad común y en un determinado espacio geográfico. La desintegración de la gran planta industrial que realizaba la totalidad del producto, a partir de los insumos primarios, transformó toda la organización de la actividad empresarial. El abaratamiento del transporte y las ventajas comparativas que ofrecía la explotación salvaje de la mano de obra en países subdesarrollados para actividades de baja capacitación y bajo know how, promovió la externalización internacional de actividades no nucleares. Las decisiones estratégicas, el poder de dominio, tecnológico, de organización y de patentes siempre lo conserva la matriz.

Ese tipo de estrategias de las grandes multinacionales en sectores industriales tiene graves consecuencias para los países colonizados con esa nueva reorganización de la actividad. La soberanía económica de los países invadidos queda prisionera, económica, política y socialmente de las decisiones de la dirección mundial de esas empresas. El caso de las plantas del sector de la automoción en España es un ejemplo actual y contundente.

Esta reorganización de la empresa capitalista es posible, con las tecnologías y condiciones actuales sólo en sectores concretos, en la medida en que sea beneficioso y posible en otras actividades, se irá extendiendo a ellas. Lo mismo ha pasado con la deriva de la actividad de grandes empresas de sectores concretos hacia los llamados falsos autónomos. El transporte de mercancías es uno de ellos

En el sector de la Construcción, en grandes obras públicas, obra civil y grandes obras privadas, este sistema es antiguo y de él se han quejado insistentemente los empresarios medianos de la Construcción. Las grandes constructoras ganaban los concursos más importantes que realizaban con una cadena indefinida de subcontratas. Prácticamente sólo realizan la gestión y obtienen pingües beneficios. Además, habitualmente, trufados de comisiones que pagan a los partidos de turno.

Como siempre, se inventaron teorías auxiliares explicativas, para utilizar de contrafuertes de una muralla, que habían construido tan alta que se les caía. Se trataron de corregir estas distorsiones de la libre competencia con Leyes contra el Dumping, la Competencia Desleal, contra el Monopolio, los Cárteles, contra la Corrupción. Se erigieron Tribunales para aplicarlas. Y a la vez se regulaba la Libre Competencia. Teorías Económicas del Monopolio y otras “explican” las distorsiones de la competencia perfecta y alejan así posibles alternativas no capitalistas.

Los problemas como era previsible no se han solucionado y las asimetrías de poder y la dimensión empresarial no han hecho sino agravarse. De vez en cuando se consigue sancionar a una gran empresa por alguna actuación delictiva en estos temas, sanción económica reducida para el negocio obtenido en su actuación ilegal, y aquí paz y después gloria. Un pequeño trombo no elimina la circulación sanguínea que abre caminos por otros canales. Y es que el capitalismo es voraz per se y tiende a expandirse y  agigantarse sin límite.

El gigantismo en este caso causa múltiples problemas, pero a los otros. Competidores, consumidores, administraciones, sociedad. A los gigantes les reporta un beneficio no sólo económico directo sino que les da un gran poder de influencia que los pequeños y los consumidores o usuarios no tienen: ante las Administraciones, la Banca, la Justicia, la sociedad. Las denominadas barreras de entrada, sean mínimos de capital social, garantías jurídicas, limitaciones motivadas por el propio objeto de la actividad, etc., es otro instrumento que favorece al gran capital a pesar de ser también garantista para el ciudadano. En este caso ha sido también un instrumento muy utilizado en el comercio exterior y en las estrategias de protección de la empresa nacional. El America first and only America first. A la vez se denuncian la protección de los otros países y se imponen medidas económicas contra las importaciones. De libre mercado, nada.

La voracidad y la falta de ética a la hora de aplicar los propios principios en los que se basa la teoría del libre mercado por parte de sus practicantes tiene su reality en el proceso abierto contra el ex-presidente del BBVA Francisco González por utilizar a la llamada policía patriótica contra un Ministro y un ex-presidente de otra gran empresa, Vallehermoso. Broseta Pont, profesor de Derecho Mercantil, en su libro Instituciones Económicas Capitalistas, diferenciaba en las inversiones financieras entre la inversiones de dominio, o contablemente Cartera de Control, con la que se pretende ejercer cierta influencia o dominio sobre otra empresa, generalmente con una inversión reducida en comparación con el capital total de la otra empresa; y cartera de renta, inversión que pretende únicamente obtener  rentabilidad sin más.

Esto impugna y denuncia la farsa de un sistema que se propone como solución a las sociedades actuales contradiciendo permanente sus propios presupuestos esenciales. A no ser que la libertad de mercado se base en la libertad de extorsión, de chantaje, de asimetrías de poder, de compra de políticos, de sabotaje industrial, de dumping social, de fraude fiscal permanente, de delincuencia por tráfico de seres humanos, por fraude a la Seguridad Social, etc.  

Tenemos ejemplos muy claros en nuestro país por el lado de la Política. El Partido Popular y el PSOE ejercieron ese papel desde el bipartidismo. En política ese régimen se denomina Oligarquía. En el nacionalismo CiU ejerció de monopolio es decir Monarquía Absoluta. En este caso puede tildarse incluso de Teocracia, dada la religiosidad de la familia y la conexión con Sant Jordi. Bajo una teoría puramente técnica se esconde en realidad una práctica política del Poder. El troceamiento de esos partidos ha traído consigo la reducción de un poder político omniscente que controlaba y decidía en todo lo que afectaba a la vida pública e incluía su retroalimentación para hacerse cada vez más grande y más poderoso. Dumping, Oligopolio, Colusión, Cárteles, denominaciones en Teoría Económica, tienen sus analogías en Política. Bajo su techo protegían a verdaderos delincuentes que les hacían el trabajo sucio. Además de enriquecerse con dinero público. La Libertades Políticas y la Democracia quedan secuestradas por el gigantismo. Los Regímenes de Partido Único son un claro exponente, pero no el único. Los checks and balances como corrección del hoy agónico Montesquieu, han sucumbido al poder depredador de histriónicos dirigentes políticos. La soberanía popular se ha expresado en las elecciones políticas como la fórmula determinante del poder prevalente. De ese poder electoral, previamente cocinado por un sistema electoral concreto, sesgado por intereses no necesariamente neutrales, surge un poder legislativo que da a luz, también mediado, a un ejecutivo, con el que culmina el máximo poder en lo cotidiano. Ese poder ejecutivo junto con el legislativo, en segundo plano, está dotado de extensas competencias para nombrar, cesar, constituir, elevar, anular, órganos, cargos, leyes, normas, etc.

Este crecimiento y expansión del poder del Ejecutivo es necesario en la sociedad actual por la complejidad y urgencia de la mayoría de la ejecución de las medidas de gobierno cotidiano y a medio y largo plazo. Como en Economía, la Política actual aboca a la constitución de grandes partidos que facilitan un gobierno cómodo. El monopolio o el oligopolio son las formulas más atractivas para los depredadores. El transfuguismo en las etapas preelectorales es un síntoma claro. Todos conocemos casos sonados, próximos y lejanos, en nuestro país. Casos que han dado un vuelco político a la decisión del electorado, por tomar o ya tomada. Se busca el efecto inmediato. Y en gran parte de los casos la remuneración al transfuga merecen la pena. Sobre todo para el pagador.

La Libertad de Prensa es otra de esas Libertades conculcadas por el gigantismo.

Los viajes a España de hijos de la nobleza y naciente burguesía europea, sobre todo inglesa, pero también francesa y alemana, se pusieron de moda después del Grand Tour en la primera mitad del siglo XIX. Atraídos por el orientalismo del sur de nuestro país realizaron variados viajes, que trasmitieron a los sectores cultos de los que procedían en sus países de origen. A cambio, a nuestro país llegaron nuevas formas de hacer y actividades nuevas, de las que se beneficiaron las capas más poderosas de nuestra sociedad. La fotografía y el periodismo, éste con nuevos sectores alfabetizados, aunque minoritarios, en las ciudades y aquél por su impacto visual e iconográfico, fueron utilizados por la monarquía para consolidar su poder, siendo como era, “una pervivencia del Antiguo Régimen que al atravesar el período revolucionario en teoría debiera haber desaparecido” (P. Carasa, “Isabel II y la cultura de la pobreza”  Marcial Pons. 2004). Al retrato en la pintura y a la escultura, se unieron con vigor estas nuevas expresiones comunicativas con un potente mensaje hagiográfico. Charles Clifford, nombrado fotógrafo de Su Majestad la Reina Isabel II, acompañó a ésta en sus visitas y la fotografió ante las variadas y espectaculares obras públicas de la época. Isabel II, bastante desprestigiada política y popularmente, trató de legitimarse pagando fotógrafos y escribanos. Alfonso XIII continuó esa trayectoria en su famosa visita a Las Hurdes. La propaganda política no la inventaron los bolcheviques.

M. McLuhan con su Aldea Global nos descubrió las inmensas posibilidades de la comunicación para cambiar el mundo y los grandes empresarios se abalanzaron sobre periódicos, agencias de noticias, emisoras de radio, televisiones, editoriales, para sacarles provecho económico y político. Como en el siglo XIX, lo que se compra y se vende por dinero es la legitimación. Para ello todos los medios de comunicación y todos los voceros necesarios, diciendo mentiras, medias verdades, mentiras a medias, con todos los medios a su alcance, que son muchos, se ponen a disposición, incluida a su propia disposición. Eso sí, bien pagá.

El confinamiento actual ha puesto en valor la información, la comunicación y los diversos soportes y canales que hoy tenemos para emitir y recibir información y opinión. El gran poder de un número reducido de esos  medios, propiedad de grandes empresas, para conformar la opinión de millones de ciudadanos, pone en cuestión la libertad real y la democracia de nuestras sociedades.

La mezcla aderezada de información y opinión, la información parcial, la tergiversación utilizada en titulares, el ruido por exceso de información no procesada, profesional y éticamente, y las dificultades del ciudadano medio para abordar un panorama lleno de incertidumbres, han abocado en una extraordinaria confusión que no beneficia, precisamente, la libertad con base en el conocimiento para elegir responsablemente.

Ante ello sólo nos queda una guerra de guerrillas comunicativa. Hoy, y por ahora, los instrumentos tecnológicos lo permiten. El tamaño importa. Pero a los pequeños nos queda la estrategia, la ética, la estética y el buen hacer.

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