viernes 21/1/22
The Outcast de Richard Redgrave |1851.Un padre desaloja a su hija y a su bebé ilegítimo de la casa familiar. Las mujeres británicas disfrutaron de pocos derechos legales independientes de sus padres o maridos durante todo el siglo XIX

Dedicó su corta vida a escribir temas de filosofía y defensa de la mujer, si bien tuvo tiempo para entrar en la discusión de asuntos económicos centrados en el futuro de los trabajadores y la distribución de la riqueza, la organización de la economía familiar y la incorporación de las mujeres al trabajo.

Su principal aportación está contemplada en los Principios de Economía Política firmados por su segundo marido John Stuart Mill. Esto lo sabemos porque el mismo Mill lo escribe en su autobiografía, donde reconoce que el capítulo más relevante de su libro “se lo debo enteramente a ella”.

Como hemos visto en otras autoras del siglo XIX muchas de sus obras no eran firmadas por ellas sino por sus maridos. En el mencionado texto, referente al futuro de los trabajadores, incorpora la idea de mejorar a su favor la distribución de las rentas, presentando reglas morales del comportamiento económico de los agentes que forman parte del proceso productivo. La distribución de la riqueza está sujeta a la ley y a la costumbre y considera se debe ir modificando con el paso de los tiempos al variar las condiciones de producción y requerir nuevas medidas sociales. Para ello, y a diferencia de los autores clásicos, aboga por cambios en la estructura jerárquica tradicional en las empresas, que considera inhumana. Aboga por la educación y formación de los trabajadores  para mejorar la producción en línea con el pensamiento de Robert Owen que hacía especial hincapié en la mejora de las condiciones de vida de los trabajadores.

La novedad más destacable aportada por Taylor, junto con Mill, al sistema capitalista propuesto por los economistas clásicos, es la separación entre la teoría de la producción, donde mantiene los principios de la libre competencia, de la teoría de la distribución que debe buscar una sociedad más igualitaria,teniendo en cuenta a los asalariados en el reparto de la producción y el beneficio generado.

En cuanto a la economía familiar, Taylor rechazaba la organización existente basada en la subordinación de la mujer al hombre. Según escribió “el poder se erigía a sí mismo como el centro del deber moral, según el cual a un hombre le gustaba tener voluntad propia, pero no le gustaba que su compañera doméstica tuviera una voluntad distinta a la de el”.

Para romper con esa dependencia y desigualdad proponía impulsar la educación de la mujer, no enfocada la misma simplemente a mejorar la vida de su marido e hijos, sino a conseguir un nivel de formación similar al hombre que le posibilite acceder a cualquier trabajo al haber conseguido la formación profesional adecuada a sus capacidades acabando con su dependencia económica.

Hay que recordar que en esos años la incorporación de las mujeres al trabajo fuera del hogar contaba con una fuerte oposición desde todos los sectores sociales. Se argumentaba que la entrada de la mujer en el mercado de trabajo provocaría una cantidad excesiva de mano de obra y supondría un descenso de los salarios, perjudicando el ingreso total de la familia. Taylor rechazaba esta hipótesis, por exagerada, pero incluso aceptándola de base, consideraba que merecía la pena que la mujer trabajara para conseguir una relación más igualitaria entre los esposos y terminar con la dependencia de la mujer en el matrimonio.

Asimismo consideraba que la incorporación de la mujer al mercado laboral contribuiría a terminar con el trabajo infantil, y proponía establecer una legislación para proteger a los niños de la explotación laboral tan extendida en aquella época en todos los países. Dedicó algunos de sus escritos a la violencia de género,consecuencia de la desigualdad en el matrimonio y a la necesidad de su erradicación.

Además de abogar por la educación al mismo nivel entre hombres y mujeres fue una activa luchadora por conseguir el divorcio, el sufragio universal e incorporar a las mujeres y a los negros en la gestión pública.

Bibliografía y referencias

Hayek, Friedrich August von. John Stuart Mill and Harriet Taylor. Their Correspondence and Subsequent Marriage. London: Routledge, 1951.

Himmelfarb, Gertrude. On Liberty & Liberalism: The Case of John Stuart Mill. New York: Knopf, 1974.

Folbre, Nancy. Greed, Lust & Gender. A History of Economic Ideas. Oxford: Oxford University Press, 2009.

Jacobs, Jo Ellen. The Voice of Harriet Taylor Mill. Bloomington: Indiana University Press, 2002.

Kinzer, Bruce L. J. S. Mill Revisited: Biographical and Political Explorations. New York: Palgrave Macmillan, 2007.

Mill, John Stuart. Newspaper Writings. December 1847–July 1873. University of Toronto Press, 1986. 

Mill, John Stuart. Autobiography. London: Penguin, 1989.

Mill, John Stuart. On Liberty and other Essays. Oxford: Oxford University Press, 2008.

Pappe, H. O. John Stuart Mill and the Harriet Taylor Myth. Melbourne: Melbourne University Press, 1960.

Reeves, Richard. John Stuart Mill: Victorian Firebrand. London: Atlantic Books, 2007.

Taylor Mill, Harriet. “Enfranchisement of Women”, in Alice S. Rossi (ed.): Essays on Sex Equality. Chicago: University of Chicago Press, 1970. 89-121.

Taylor Mill, Harriet. Complete Works. Ed. J.E. Jacobs. Bloomington: Indiana University Press, 1998.

https://www.college.columbia.edu/core/content/harriet-taylor-mill

https://victorianweb.org/gender/taylor/2.html

https://www.laits.utexas.edu/poltheory/jsmill/diss-disc/eow.html

http://www.wwhp.org/Resources/WomansRights/taylor_enfranchisement.html

https://biblioteca.ucm.es/data/cont/docs/393-2018-03-05-La-economia-no-es-solo-cosa-de-hombres%202017.pdf

John Stuart Mill y Harriet Hardy Taylor Mill

Para una bibliografía completa. “A bibliografhy of female economic thought up to 1940” Kirsten K. Madden, Janet A. Seiz and Michèle Pujol Routledge 2004.  (página 335)

El pensamiento económico de Harriet Hardy Taylor Mill (1807-1858)