sábado 27/11/21

Desde el siglo XIX se han conocido como “perversiones sexuales” el incesto, la homosexualidad, la zoofilia, la pedofilia, el sadomasoquismo, el autoerotismo, el voyerismo, el fetichismo, el travestismo, la coprofagia, las mutilaciones sexuales, etc. Se recogían así,   conductas   sexuales   diversas   bajo   un   término amplio y heterogéneo.  El término perversión sexual fue sustituido por el de parafilia  en  el  año  1987  cuando,  la American   Psychiatric   Association   publica   la   versión revisada  de  su  tercera  edición del Manual  Diagnóstico  y Estadístico  de  los  Trastornos  Mentales,  el  DSM-III-R.

Pomeroy hace una propuesta muy interesante para abordar el problema de “lo normal” en sexología, cuando propone la aplicación de cinco criterios principales para definir una conducta sexual como normal o anormal: Criterio Estadístico: Una conducta sexual es normal cuando es practicada por la mayoría de la población. Influye el lugar, la época, la cultura y la clase social. Criterio Filogenético o Biológico: Si corresponde con el comportamiento sexual de los primates superiores (o de los mamíferos...), es normal. Criterio Moral: Los preceptos de una comunidad son variables en cada cultura y en diferentes épocas, pero suele haber un consenso, visible en usos, costumbres, creencias.  Mantiene los valores individuales y colectivos. Criterio Legal: El conjunto de normas escritas y sus sanciones para defender a las personas y su patrimonio o derechos también incluye lo sexual. Las leyes cambian y son diferentes en cada época y lugar, pero marcan el consenso social establecido. Criterios Social: Las conductas socialmente dominantes que no perjudican a la sociedad o a sus miembros, pueden considerarse correctas o adecuadas a cada época

Las parafilias son patrones de conducta sexual, poco frecuentes, en donde la fuente de placer puede ser un objeto inanimado, una situación o un tipo de persona especial. Así pues, en el ámbito de las filias (aficiones) las parafilias son patrones de comportamiento sexual, en los que el deseo, la excitación o el placer depende en gran medida de elementos atípicos, que no necesariamente implica la presencia de patología.

Las parafilias suelen ser comportamientos sexuales que generalmente no son peligrosos, siempre y cuando no conlleven el malestar de la persona o de la pareja. Sin embargo, puede ocurrir en determinadas prácticas que la pareja no consiente o simplemente esto dificulta la relación de pareja. Se habla de trastorno parafílico para aquel que consiste en una parafilia que genera ansiedad al individuo o daña a otras personas, se determina a partir de la tensión o disfunción que este provoca.

¿Cuáles son las parafilias más comunes?:

Fetichismo: palabra deriva del portugués, un fetiche era un ídolo o amuleto. Es el conjunto de comportamientos, fantasías y necesidades sexuales que requieren la utilización de un objeto inanimado para sentir placer, como por ejemplo unos zapatos, lencería (la más frecuente) o el cuero entre otros. Toda acción que realice con el objeto se considera fetichismo, desde robarlo hasta masturbarse con él o simplemente contemplarlo. Este comportamiento sexual comienza en la pubertad a pesar  de  que  la  importancia  del  objeto  estimulante pueda tener su origen en la infancia. No se trata de una conducta ilícita siempre que no se hurten los objetos que producen excitación sexual.

Exhibicionismo: Se trata de un comportamiento sexual en el que el placer se obtiene de exponer los genitales a desconocidos de manera imprevista. Suele aparecer durante la adolescencia, se trata de una conducta recurrente y  se relaciona con el consumo de alcohol y drogas. Esta práctica, que implica delito, es más frecuente en varones y se relaciona con el hecho de que la crianza se ha realizado con una educación muy estricta y se posee una personalidad poco asertiva e introvertida, con escasas habilidades sociales. Muchos de estos sujetos han llevado a cabo conductas de agresión sexual de contacto (violación, agresión o abuso sexual).

Froteurismo: Se trata de un comportamiento sexual en el que el placer se obtiene al rozar los genitales en alguna persona desconocida y sin su consentimiento. Es más común en varones aprovechando multitudes de gentes o trasportes públicos, e implica acoso sexual. Como dato de curiosidad, en Japón son detenidos 4.000 frotteuristas masculinos al año por actos producidos en el transporte público. Esta parafilia tiene su comienzo en la adolescencia. No se trata de un comportamiento muy victimizante, ya que muchas veces las víctimas ni siquiera se dan cuenta de lo que ocurre, sin embargo, sí afecta a una gran cantidad de víctimas distintas, la evidencia científica parece demostrar que puede considerarse como una actividad precursora de delitos más graves, como la agresión o el abuso sexual.

Pedofilia: Se trata de un comportamiento sexual en el que el placer se obtiene del fuerte deseo de mantener relaciones sexuales con un menor, en especial menores de trece años. El perfil del abusador infantil corresponde a una persona con infancia difícil, en la que se fue víctima de este mismo abuso, generalmente de un varón cercano a la familia. Aparece   por    primera    vez    en    la adolescencia. El   conjunto   de agresores sexuales es muy amplio y heterogéneo, y también lo es el de pedófilos, existiendo diferentes subtipos.  Se puede distinguir entre los sujetos que son atraídos por niños pre-púberes (pedófilos en sentido estricto) de aquellos que son atraídos por post-púberes. También pueden ser menores pertenecientes a la familia o extraños, victimas   femeninas   o   masculinas.   Además, podemos observar un grupo que abusa de menores por otro tipo de razones como el poder, el control, o el sentido de derecho sobre el menor (incesto, principalmente). La    detección, la intervención y el tratamiento de los pacientes con cada uno de estos subtipos son muy diferentes, al  igual que  la valoración del riesgo de reincidencia.

Travestismo o Fetichismo travestista: Se definiría como la excitación sexual, normalmente referida a hombres heterosexuales (aunque el DSM 5 ya incluye ambos sexos) que se produce ante la idea de verse a sí mismo vestido como mujer. No está considerado como ilícito y solamente es diagnosticado en el caso de que el paciente se angustie o afecte de tal manera que le impida llevar una vida normalizada.

Por último, compartir esta reflexión de José Luis Sampedro:” aunque la religión mantenga que la castidad es el valor supremo, en cualquier caso, me parece la aberración sexual más grande”.

Parafilias comunes