jueves 16/9/21

De cómo vacunarse frente a la especulación

Hace falta una mayor trasparencia en los contratos con la industria farmacéutica y una liberación de las patentes para que haya más empresas capaces de intervenir en la producción de vacunas.
vacuna dinero

En anteriores artículos hemos destacado la importancia trascendental de la investigación y de la ciencia frente a una pandemia en la que ha hecho mella el miedo y con él, desde el discurso del negacionismo al discurso contrario que solo ve la salida en las medidas autoritarias de confinamiento, cuarentena y control telemático.

Hemos insistido también en que no era la industria farmacéutica, como se ha dicho de manera interesada, la protagonista de las vacunas que nos iba a librar del nuevo coronavirus. Y decíamos que tal afirmación constituía una manipulación cercana al mero delirio y se acercaba al absurdo, porque además omitía cuestiones tan esenciales como que las vacunas son el producto en buena parte de la investigación pública, con grandes aportaciones económicas de los presupuestos, las universidades y los institutos de investigación que tienen una I+D muy fuerte, en segundo lugar que ya hemos gastado 2.700 millones de euros de dinero público europeo para comprarle a estos laboratorios las primeras vacunas disponibles y garantizar el suministros y en tercer lugar que lograr la inmunidad de grupo es un objetivo que va más allá de un país e incluso del continente europeo, o es global como la pandemia o será algo inalcanzable.

Ya decíamos en su momento que con los bienes comunes como las vacunas, hasta ahora de escasa rentabilidad, no se juega. Si además, por esta vez, la expectativa de rentabilidad de las vacunas de la covid19 es muy alta, entonces el juego se torna diabólico: asistimos en vivo y en directo a las farmacéuticas especulando con un bien escaso y con una demanda inmediata y además global. Las compañías farmacéuticas se encuentran en su salsa, en régimen de oligopolio y con una demanda global asegurada, además de con contratos leoninos y opacos.

Contra los ingenuos cálculos del cuento de la lechera de los gobiernos europeos, la Big Pharma ha mostrado su verdadera cara, lo que ha echado por tierra los ambiciosos cálculos de administración e inmunización de vacunar a los ancianos y los colectivos más vulnerables para antes del verano, y que nos hayamos dado de bruces contra algo básico, como es que para las compañías farmacéuticas el negocio es lo primero y que, si no hacemos algo más serio que protestar airados, la inmunidad de la población europea va para largo. Del resto del mundo empobrecido, ni hablamos.

La UE ha acertado negociando por quinientos millones de habitantes, evitando el nacionalismo vacunal, pero se ha equivocado aceptando la lógica de las compañías farmacéuticas

La UE ha acertado negociando por quinientos millones de habitantes, evitando el nacionalismo vacunal, pero se ha equivocado aceptando la lógica de las compañías farmacéuticas; y seguramente con los pulsos iniciales de algunos países entre sí se haya retrasado en la compra.

Además, hasta ahora, ni siquiera con su reciente publicación parcial, no sabemos cómo son los contratos que se han firmado porque son totalmente opacos. No es la primera vez que ocurre, pero debiera ser la última porque la UE se juega una legitimidad que, tras la crisis financiera, la migratoria y el Brexit , le está costando recuperar más de lo esperado, con el populismo acechando a la puerta. Está claro que hace falta una mayor trasparencia en los contratos con la industria farmacéutica y una liberación de las patentes para que haya más empresas capaces de intervenir en la producción de vacunas si queremos cumplir con nuestros objetivos de inmunización.

La UE y algunos países, como EEUU, Israel y Gran Bretaña han estado compitiendo entre sí por más volumen de vacunas por encima de sus necesidades, dejando para las sobras el plan covax y a los empobrecidos del mundo. Y, sobre todo, rechazando declarar la vacuna fuera del sistema de propiedad intelectual, como un bien público esencial, como plantearon algunos Estados y ONGs relacionadas con la salud.

Por si quedaba alguna duda de que la estrategia de las farmacéuticas ha sido de un gran ventajismo, ahí está el tercer mundo desaparecido de las prioridades en pandemia. De alguna de ellas se sospecha, incluso, de que puede estar vendiendo las vacunas al mejor postor o a cambio de los datos personales de los ciudadanos. Seguramente muchos países europeos, incluido el nuestro, no tendrían capacidad para negociar hoy con las farmacéuticas. Menos mal que nosotros no hemos tenido que ir en solitario a comprar, porque nos hubiera ocurrido algo similar al chantaje sufrido con la hepatitis C.  En España todavía ningún grupo de investigación, incluso de los más financiados, se encuentra cerca de producir una vacuna. Además, no tenemos ninguna planta de vacunas humanas; sólo una de vacuna animal. Lecciones también a aprender sobre las prioridades de la investigación y la política industrial en cuestiones estratégicas.

Por otra parte, la estrategia de vacunación de la covid 19 ha sido en España, a pesar de las críticas y la picaresca, un ejemplo de coordinación y cogobernanza. Con suficiente antelación, contamos con un documento de estrategia de vacunación de base técnico y bioético, motivo de consenso en el consejo interterritorial y de recientes actualizaciones para precisar los grupos prioritarios.

El debate de la eficacia ha dejado paso a la bioética, aunque se ha decantado por la voluntariedad de la vacunación, atenuado ahora por el incremento de la confianza y sustituido para el próximo futuro por el sucedáneo de los pasaportes serológicos.

Tradicionalmente el calendario vacunal de la comisión de vacunas y del consejo interterritorial se concreta luego en las CCAA. No existe, aunque haya sido muchas veces una intención compartida, un calendario vacunal único. Por eso algunos nostálgicos del centralismo le reprochan al gobierno no haber publicado la estrategia en el BOE, cuando no es posible. Son los mismos que a lo largo de la pandemia echan de menos el mando único y el ordeno y mando de un confinamiento domiciliario.

A lo largo del desarrollo de la administración de las vacunas a grupos prioritarios, la capacidad operativa de la mayoría de las CCAA ha ido mejorando. A partir de febrero, con el segundo tramo, pasará a depender básicamente de la enfermería de atención primaria que posee una larga experiencia y que ha administrado el último año más de catorce millones de vacunas antigripales.

Por eso los que se cuelan al margen de la estrategia aprobada nos producen vergüenza y son motivo de escándalo. Es precisa la sanción moral y política, aunque más difícil la vía penal, siendo como es hasta ahora una vacunación con carácter voluntario. Aunque también ha trasmitido, frente a las fake News, la idea de que vacunarse es útil. Sin duda la mejor campaña de publicidad.

El debate de fondo es si los bienes comunes como una vacuna para una pandemia letal pueden ser objeto de lucro, cuando además buena parte de la investigación ha sido pública y su mercado es cautivo

El debate de fondo es, por lo tanto, si los bienes comunes como una vacuna para una pandemia letal pueden ser objeto de lucro, cuando además buena parte de la investigación ha sido pública y su mercado es cautivo. Salvo la negociación conjunta y el proyecto de distribución COVAX, la UE no ha sido capaz de establecer una relación de mutualización del riesgo o interés compartido con las empresas farmacéuticas de la vacuna de la covid19 que significasen mayores garantías. Por eso decimos que es necesario un nuevo modelo que incluya junto a la investigación, la producción y la distribución de fármacos esenciales.

Es necesario un nuevo paradigma para la producción y el acceso a bienes comunes como las vacunas para pandemias que se prevén en el futuro cada vez más letales. Ya hace tiempo que no sirven ni el mercado actual ni siquiera la suma de las subvenciones y de las fundaciones como la de Bill y Belinda Gates.

En fármacos como las vacunas o los medicamentos biológicos en que aunque está en juego la vida no tienen el largo periodo de administración imprescindible para garantizar su rentabilidad, tiene que haber una decisiva participación pública (los gobiernos a través de la OMS o los CDC, o nuevos organismos para la prevención de pandemias..) no solo en la investigación como hasta ahora, sino también en la producción y distribución de los medicamentos como bien universal, porque se ha visto que si no es así estaremos cautivos de las farmacéuticas y del ánimo de lucro.

Firman este artículo: Gaspar Llamazares y Miguel Souto Bayarri. Médicos.

De cómo vacunarse frente a la especulación