domingo. 21.04.2024
pamplona

Les invitó a realizar una visita de Pamplona de un día y me permitirán que les muestre esta bonita ciudad.

¿Me acompañan a visitarla?

Podemos quedar a las diez de la mañana en el conocido puente de la Magdalena a los pies de las murallas que rodean la parte antigua de Pamplona.

EL PUENTE DE LA MAGDALENA

Construido en el siglo XII, pero con detalles góticos y remodelado en 1963. Durante siglos, cientos de miles de peregrinos han cruzado este puente para entrar en la ciudad.

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Los peregrinos cruzaban el puente en la Edad Media con la esperanza de encontrar descanso tras haber superado las duras etapas que les suponía atravesar los Pirineos. Los peregrinos suelen llegar desde Zubiri o Larrasoaña.

Fue construido en el siglo XII en estilo románico, para que posteriormente fuera modificado al gótico en el siglo XV. La última remodelación data del año 1963.

El nombre le viene del barrio donde se encuentra, La Magdalena. Aparte de ser un punto importante del Camino de Santiago, dicho puente forma parte del parque fluvial del río Arga.

A la orilla del rio, podemos encontrar un crucero. Este crucero se remonta al año 1965, cuando la ciudad de Santiago de Compostela le hizo este crucero como regalo a la primera Asociación de Amigos del Camino de Santiago.

Como curiosidad, esta Asociación tiene como sede la ciudad navarra de Estella, pero el crucero en vez de colocarse en dicha localidad se colocó justo al lado del puente de la Magdalena.

El puente de la Magdalena fue declarado Bien de Interés Cultural y Monumento Histórico Artístico.

El puente tiene cierto parecido con uno de los puentes medievales más importantes que cruzan el Camino de Santiago como el puente de Puente la Reina en Navarra. 

Iniciaremos el camino para adentrar entre las fortificaciones para llegar al portal de Francia.

EL PORTAL DE FRANCIA

Esta puerta, fue construida en el año 1553 y es la que mejor se conserva de todo el recinto amurallado. Se trata del portal más antiguo de los seis existente en el recinto amurallado. Situada entre los baluartes del Redín y de Guadalupe, se le conocía antiguamente como la puerta del Abrevador.

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Permanece intacta con su puente levadizo que es del año 1750, con foso y cadenas, además de tener el sistema de ruedas, que se instaló en todos los portales desde el año 1875, sustituyendo a las antiguas palancas basculantes de madera de tradición medieval, que hacían balancín sobre un eje central y de cuyo extremo pendían las cadenas del puente.

Hasta el año 1915, se utilizaba dos veces al día: se abría a las seis de la mañana y se cerraba a las ocho de la noche.

Existían seis portales en las murallas: Francia, Rochapea, Nuevo, Taconera, San Nicolás y Tejería. Las seis abrían y cerraban al mismo tiempo, usando las campanas de la torre de San Cernin y de esta función se encargaban los militares.

El capitán de llaves los abría y cerraba, mientras que el portalero cobraba la entrada de mercancías, hay una copla que dice:

“Ya llegamos a Pamplona, ya salen los portaleros, a meter mano a las cestas y a tocarnos bien los huevos”.

En el frontis inferior se ve el escudo simplificado de España, pero sólo aparecen las armas de Castilla y León y el escusón central con la flor de lis de los Borbones. Este escudo es similar al existente en la puerta del Socorro de la Ciudadela.

Continuaremos para llegar al Caballo Blanco que tienes unos esplendidos miradores para ver los barrios modernos de Pamplona y una magnifica vista de los montes que la circundan.

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Aprovechare este lugar para explicar el sistema de murallas de Pamplona.

LAS MURALLAS DE PAMPLONA

Hay cinco kilómetros de murallas, que permiten un insólito y evocador paseo bordeando la ciudad. Las murallas de Pamplona constituyen uno los complejos bélicos más interesantes y mejor conservados de España, lo que le valió ser declarado Monumento Nacional.

Como ciudad medieval, Pamplona se rodeó de un anillo amurallado para defenderse del enemigo, pero no fue hasta la incorporación del Reyno de Navarra a la Corona de Castilla, en el año 1515, cuando su situación estratégica le convirtió en un puesto avanzado de la corona española ante Francia.

Comienza entonces el desarrollo de una magna y formidable fortaleza, que tiene su punto álgido con la Ciudadela. Bastiones, baluartes, portales, medias lunas, revellines, fuertes... dotan el conjunto amurallado de toda la sobriedad y sofisticación de este tipo de conjuntos defensivos.

El desarrollo urbanístico del siglo XX obliga a derribar algunos frentes para que la ciudad pueda expandirse. Pero lo esencial de la muralla permanece.

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Plano de las murallas de Pamplona

La Pamplona medieval tuvo su cinturón de murallas, primero en torno a sus distintos burgos (San Cernín, San Nicolás y Navarrería) y, tras el Privilegio de la Unión del año1423, se forma una muralla alrededor de toda la ciudad. Con la anexión a Castilla en el año 1512, Pamplona se convierte en un puesto avanzado de la corona española ante Francia y el objetivo permanente durante los tres siglos siguientes será el sostenimiento de la frontera ante posibles invasiones.

De ahí el interés que tuvieron Fernando el Católico y sus descendientes los Habsburgos, por convertir a Pamplona en una ciudad inexpugnable, adecuando sus defensas a los avances técnicos de la guerra.

Felipe II ordena levantar la Ciudadela en el año 1571, auténtico hito de la ciudad fortificada, y se inicia en las siguientes décadas el perfeccionamiento del cinturón amurallado. Así, siguiendo el trazado desde el parque de la Media Luna, encontramos los baluartes y bastiones del Labrit, Redín, Guadalupe, Pilar, Abrevador, Parma, Gonzaga y la Taconera, y ya en la Ciudadela, los de Santiago, Santa María y Real.

Contraguardias, lunetas (San Bartolomé, San Roque), revellines (como el de los Reyes), y fuertes (San Bartolomé, San Roque y del Príncipe) fueron completando el complicado sistema defensivo de Pamplona que no hizo concesiones al estilismo y cuya potencia, robustez y sobriedad se evidencian en el rigor del sillar y la fortaleza de los muros.

La ciudad tuvo prohibida su crecimiento horizontal hasta el año1888, en que se autorizó la demolición de dos baluartes de la Ciudadela, y pudo nacer así el Primer Ensanche de la ciudad. Ya en el año 1925 se procedió al derribo de la parte sur de la muralla que hizo posible tanto el Segundo Ensanche así como las posteriores expansiones de Pamplona.

Actualmente, se siguen conservando tres cuartas partes del perímetro amurallado, que combinan la ciudad medieval con la urbe moderna y de vanguardia. El conjunto amurallado de Pamplona ha sido declarado como Monumento Nacional y tiene la consideración de Bien de Interés Cultural. Algunos expertos lo consideran el conjunto fortificado moderno más importante de España.

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En su visita por Pamplona, podremos atravesar algunos de los portales que recorrían el recinto, no siempre en su lugar de origen. El más antiguo y el único que se conserva íntegro e "in situ" es el portal de Francia o de Zumalacárregui (1553). A inicios del siglo XX se derribaron el portal de la Rochapea y Tejería, se desmontaron el de la Taconera y San Nicolás (ahora reconstruidos en el parque de la Taconera) y se amplió el Portal Nuevo.

Terminada la explicación de las murallas, seguiremos hasta la catedral. La cual será visitada con los guías que se disponen en la misma.

LA CATEDRAL DE PAMPLONA

Ubicada sobre el promontorio del Casco Antiguo de Pamplona, lugar en que se asentó la Pompaelo romana, se encuentra la Catedral de Santa María, obra culminación del gótico de los siglos XIV y XV. Este emblemático monumento es el que más reliquias histórico-artísticas atesora de la ciudad. En ella se coronaron los reyes, se reunieron las Cortes y durante tres siglos tuvo su sede la Diputación del Reino.

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La sobriedad de su fachada neoclásica, obra de Ventura Rodríguez, contrasta con la estética gótica del interior del templo, cuya nave central, de 28 metros de altura, alberga el bello sepulcro de Carlos III de Navarra y su esposa Leonor de Castilla. La verdadera joya de esta Catedral es su claustro, considerado como uno de los más exquisitos del gótico universal, y de obligada visita para cualquier visitante.

Desde la fundación romana de Pamplona el solar de la Catedral siempre ha sido elegido como sede del principal templo cristiano de la ciudad. Allí fue precisamente donde Carlos III El Noble ordenó construir el actual recinto al más puro estilo gótico, inspirándose en otras fabulosas catedrales como la de Bayona, en Francia.

La fachada oeste, de estilo neoclásico, se levantó a finales del siglo XVIII.

Destacan en este conjunto de edificios; el claustro, que está considerado una maravilla del arte gótico europeo y desde luego el mejor claustro del siglo XIV, la cocina, que es uno de los tres únicos ejemplos supervivientes de cocina gótica de toda Europa y por último la fachada principal, una de las obras más puras y representativas del neoclasicismo en la península.

f19Fachada neoclásica diseñada por Ventura Rodríguez

Se le encargó al arquitecto Ventura Rodríguez, que por entonces era un gran exponente del nuevo estilo academicista. El Cabildo finalmente le encargó el diseño y éste presentó el anteproyecto de la fachada que hoy vemos construida, el 5 de febrero de 1783. Su ejecución la llevó a cabo Santos de Ochandátegui, por expreso deseo de Ventura Rodríguez.

Nos encontramos ante una composición tripartita, frontis clásico entre dos torres laterales. A pesar de ser una ruptura total con el interior y de tapar por completo su morfología, no descuida ni sus proporciones ni su iluminación, manteniendo los rosetones para iluminar las naves.

Es una composición totalmente academicista, con su frontón tetrástilo pareado en profundidad, levemente adelantado al resto y separado en un podium con escaleras. Las columnas de fuste liso, descansan sobre plinto y basa ática, con capiteles corintios, y soportan un entablamento con su arquitrabe, un friso liso, cornisa y un frontón de grandes dimensiones con el escudo del Cabildo de la ciudad como único adorno.

Se levanta un segundo retranqueado sobre este cuerpo, sustituyendo las columnas por pilares adosados al muro, incluyendo en su centro el rosetón y rematado todo ello por un nuevo frontón de las mismas dimensiones que el inferior, sin decoración, y coronado por una cruz y dos ángeles a ambos lados en posición oratoria y dos flameros.

Los cuerpos laterales sirven como unión entre el frontón y las torres. Lo hacen de forma sencilla, con formas cuadrangulares, en los que lo más destacable son dos barandillas pétreas.

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La Puerta preciosa

Las torres están divididas en tres cuerpos. El inferior con paramentos desnudos y dos grandes ventanas, una de ellas con frontón sobre ménsulas. Rematado el conjunto con un entablamento de cornisa volada, pasa a un segundo cuerpo igualmente desnudo con un entablamento en su base y un reloj de sol en la torre norte y uno mecánico en la sur como únicos adornos, que encajan con las dimensiones del rosetón central.

El tercer cuerpo, el de campanas, tiene un desarrollo ochavado. Con flameros en las esquinas y columnas compuestas enmarcando los vanos, que están rematados con arcos de medio punto, siendo los de los ángulos de menor tamaño. Sobre éste surge un volumen cilíndrico rodeado por ocho flameros y encima un remate en forma de campana.

Este diseño se enmarca dentro de la última etapa de este arquitecto, que había ido abandonando paulatinamente el gusto por lo recargado tan propio del barroco. Él mismo destaca, que la fachada tiene los elementos justos y necesarios para ser hermosa y conserva también la proporción de sus partes y del conjunto.

El diseño original de Ventura Rodríguez incluía un altorrelieve de la Virgen María sobre la puerta principal, que hoy en día podemos contemplar, realizado en el año 1798 por Julián San Martín, así como seis esculturas. que nunca llegaron a realizarse por la falta de medios económicos por parte del Cabildo.

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Estas eran las de San Pedro y San Pablo en los nichos del atrio, y sobre el frontón inferior, cuatro esculturas de santos navarros. Todas ellas subyugadas a la arquitectura, algo contrario a las primeras creaciones barrocas de Ventura Rodríguez.

El atrio, que se encuentra ante la fachada, con sus pilares rematados con jarrones y unidos por verjas de hierro, cierra la plaza que delimita, fue una idea y diseño de Ochandátegui, que propuso su construcción al Cabildo para definir y mejorar el espacio que se encontraba ante la nueva edificación.

LAS COCINAS GÓTICAS DE LA CATEDRAL DE PAMPLONA

La cocina tiene sendas chimeneas en sus cuatro ángulos y una linterna octogonal en el centro. Toda ella está construida en piedra, con pináculos al exterior, y se considera un ejemplar casi único del gótico.

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Cocinas góticas de la catedral de Pamplona

EL CLAUSTRO DE LA CATEDRAL DE PAMPLONA

El claustro es de planta cuadrada, en torno a un jardín central. En cada lado se cierra con seis arcos ojivales sostenidos por haces de columnas. Los calados de las ojivas, que son más complicados en las alas sur y oeste, se apoyan, a su vez, en tres finos maineles y todo el conjunto en un zócalo de piedra, sobre el que va colocada una verja de hierro.

Los arcos se culminan con gabletes, excepto en el ala este. Estos gabletes atraviesan la balaustrada, que ciñe el sobreclaustro y ostentan en la parte superior un escudo, o pequeñas estatuas en las alas norte y oeste. Cada crujía tiene ocho tramos, cubiertos por bóvedas de crucería, cuyos arcos transversales se contrarrestan por medio de estribos exteriores coronados por pináculos y dotados de gárgolas.

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Claustro de la catedral

En las claves de las bóvedas, en escultura policromada, se representan temas diversos: los meses del año, los vientos, algunos ríos, escenas del Nuevo Testamento y Santos. Los capiteles llevan decoración vegetal y también historiada con temas de escenas de la vida medieval, de animales, o del Antiguo Testamento tomados del libro del Génesis.

Los muros del fondo de cada crujía están siempre especialmente enriquecidos con portadas, escultura, sepulcros con abundante decoración. Los tramos intermedios son lisos, aunque los arcos formeros están siempre decorados por una labor fina de follaje en la piedra.

La puerta de salida desde el templo, llamada del Puerta del Amparo, está dividida por un gran mainel que sustenta el tímpano. En éste puede verse esculpida la escena de la dormición de la Virgen, con gran expresividad en las figuras de los Apóstoles.

Las jambas se decoran con nichos ocupados por pequeñas esculturas. En la arquivolta van colocados ángeles, en sentido longitudinal, portando una inscripción alusiva a la Asunción. En el mainel ocupa el lugar de honor la Virgen del Amparo, talla gótica en piedra, sobre un pedestal ricamente labrado. A su vez, sobre la Virgen se colocó un complicado doselete, que simula hacia el interior las bóvedas de una cabecera de templo gótico.

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Claustro de la catedral de Pamplona

Terminada la visita de la catedral continuaremos hasta la fachada del Ayuntamiento de la ciudad.

LA FACHADA DEL AYUNTAMIENTO DE PAMPLONA

El actual Consistorio se construyó entre los años 1753 y 1759 en sustitución del antiguo que amenazaba ruina, según declararon varios peritos. El nuevo edificio modificó ligeramente el urbanismo de la plaza de Santo Domingo, porque se amplió hacia ese lado, añadiéndole además los nuevos almacenes del almudí o pósito de grano, que se adosaron a la parte posterior.

El edificio se inició siguiendo las trazas dadas por el maestro de obras, Juan Miguel de Goyeneta, si bien la fachada corresponde al diseño ofrecido por el arquitecto José de Zay y Lorda y su coronamiento a Juan José Catalán.

El maestro José Zay y Lorda concibió una noble fachada de sillar, bien proporcionada y rica en matices barrocos, en la que a primera vista contrasta lo rectilíneo del paramento con el juego de columnas pareadas, exentas, que introducen un suave movimiento en el frontis.

f11Fachada del Ayuntamiento de Pamplona

En alzado desarrolla tres cuerpos, más ático, cuyos extremos están enmarcados por un frontón curvo partido, en contraposición al triangular, que remata el cuerpo del reloj. Muy clara resulta la lectura horizontal y vertical de esta estructura, cuyos pisos se separan por medio de la balconada, corrida en el central e individual en el tercero, más un entablamento con triglifos y metopas en el primero y ménsulas en el segundo. En contraposición el paso al ático viene dado por una balaustrada de piedra.

La estructuración vertical en tres calles con vanos rectos la ordenan dobles columnas exentas, que apoyan en un alto basamento con encuadramientos, que según los pisos varían el tratamiento del fuste, liso o acanalado, con el tercio inferior estriado o decorado, superponiéndose también los órdenes, dórico, jónico y compuesto.

A este juego arquitectónico de gran riqueza hay que añadirle un amplio repertorio ornamental de hojarasca, temas geométricos, espejos con rocalla, etc., que realzan el enmarque de los vanos. Perfectamente meditado está el diseño de los mismos, todos rectos a excepción de la entrada, ennoblecida con un medio punto cajeado.

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Detalle de la fachada. Alegoría de la fama con trompeta

Otro elemento rico por su simbolismo y por su contribución al ornato general son las figuras alegóricas que representan a la Prudencia y Justicia situadas sobre un alto pedestal, guardando la puerta del Ayuntamiento, símbolo claro de las dos virtudes que deben regir la Institución Municipal. En lo alto, en la zona de coronamiento se alzan dos estatuas de Hércules, situadas en los extremos, que pueden simbolizar las virtudes cívicas, y en lo alto del conjunto la Fama con el clarín, pregonera de los fastos de la ciudad.

Lógicamente, la heráldica juega también un papel importante en este despliegue simbólico con profusión en el empleo del escudo de la ciudad, el león pasante coronado más orla de cadenas, esculpido en piedra sobre la puerta, al que hay que añadir toda una serie realizada en latón que se adhieren a los antepechos de los balcones y el policromado del ático.

No cabe duda que la fachada del Ayuntamiento es un interesante exponente de la arquitectura barroca, rica en efectos lumínicos, equilibrada en el ornato, en la que se suma el buen tratamiento de los distintos materiales, piedra, hierro en rejas y balcones, carpintería, latón dorado, todo lo cual colabora en producir un rico y variado efecto.

Terminada la visita de la fachada del Ayuntamiento, seguiremos por la calle Estafeta, lugar típico de bares y por donde pasa el famoso encierro para llegar al lugar donde está ubicada la plaza de toros.

LA PLAZA DE TOROS DE PAMPLONA

  1. La vieja plaza de Pamplona

La nueva plaza abrió sus puertas en las fiestas de San Fermín del año 1852, y durante casi setenta años fue el coso taurino pamplonés, hasta que en la segunda década del siglo XX se planteó su demolición y la construcción de una nueva.

Entre los motivos que lo justificaban, se encontraban el hecho de que el recinto resultaba insuficiente para la cada vez mayor afluencia de espectadores y, principalmente, la expansión de la ciudad a través del Segundo Ensanche diseñado por Serapio Esparza, que obligaba a derribar el Teatro Gayarre y la Plaza de Toros para dejar vía libre a la Avenida de Carlos III en su conexión con la Plaza del Castillo.

Decidida su demolición, el 10 de agosto de 1921 la plaza sufrió un incendio que aceleró el proceso, de manera que en abril de 1922 comenzó el derribo de la vieja plaza de toros, cuyo solar quedó totalmente despejado el 1 de julio de 1922.

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Vista aérea de Pamplona con sus dos plazas de toros, 1922. (Archivo Municipal de Pamplona)

Observen en esta vista área la presencia de dos plazas de toro. Esta foto es poco conocida en Pamplona y tienen la oportunidad de ver Pamplona del año 1922 con dos plazas de toros.

El baluarte de la Reina fue el lugar elegido como emplazamiento del nuevo coso taurino. En agosto de 1920, el Ayuntamiento aceptó la propuesta de la Casa de Misericordia para que fuese esta institución la encargada de su construcción y posterior donostiarra, Francisco Urcola, dada su experiencia en este tipo de obras, como había Monumental de Sevilla del año 1918.

En las décadas posteriores a su construcción, la plaza de toros va a ser objeto de sucesivas reformas, encaminadas siempre a lograr un mismo objetivo: el aumento de su aforo. A ello obedecen, aunque todavía de forma modesta, las llevadas a cabo entre los años 1942 y 1952.

Será ya en la década de los años sesenta cuando tenga lugar una profunda remodelación de la plaza conforme al proyecto de Rafael Moneo, consistente en una ampliación vertical en altura. Para ello, fue necesario derribar el graderío superior, sustituido por uno de mayor capacidad que se transformó en una enorme andanada. Se alcanzaron así las 19.529 localidades actuales de aforo.

En el exterior de la plaza se observa, como una serie de grandes costillas con forma de triángulo corresponden a las ampliaciones. Por último, la reciente reforma de la plaza en los años 2004-05 ha ido encaminada a mejorar la accesibilidad y seguridad del coso pamplonés, para adaptarlo al Reglamento de Espectáculos Taurinos en materia de seguridad.

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 Antes de la reforma de 1967. Entrada en la plaza de los encierros

Una vez hecho este recorrido acabaremos en la calle Estafeta para darnos una alegría y tomar un vino de Navarra y un pincho. Cualquier bar que elijamos habremos acertado, pero a mí particularmente hay un pincho que me vuelve loco, y está en el bar Gaucho y tienen un pincho de foie fantástico.

Después iremos por la calle Carlos III con dirección al Colegio de Médicos. Tiene un edificio señorial y donde nos pararemos a comer donde haremos la comida. El edificio es espectacular, el comedor muy agradable y tienen un muy buen y recomendable menú del día.

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Edificio del Colegio de Médicos de Pamplona

Después de la comida iremos poco a poco andando a visitar la Ciudadela, una de las mejor conservadas de Europa junto con la de Amberes en Holanda.

LA CIUDADELA

Está considerada el mejor ejemplo de arquitectura militar del Renacimiento español y uno de los más destacados conjuntos defensivos de Europa.

La Ciudadela nació para proteger Pamplona, a instancias del rey Felipe II, quien la mandó construir en el año 1571 con el fin de hacer frente a las constantes incursiones del ejército francés. Su estructura original tenía forma de pentágono regular con cinco baluartes en los ángulos. La construcción del Primer Ensanche de la ciudad obligó al derribo de dos de ellos. Los restos del de San Antón salieron a la luz con la construcción del Palacio de Congresos y Auditorio de Navarra Baluarte y fueron integrados en el diseño del edificio.

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Foto de la Ciudadela de Pamplona

El ingeniero militar italiano Giacomo Palearo, "el Fratín", fue el artífice de este sofisticado sistema defensivo, de moda en la época y similar al existente ya por aquel entonces en la ciudad belga de Amberes. En el siglo XVIII, el recinto se rodeó con un sistema de contraguardias, caminos cubiertos, medias lunas y escarpas.

Llegó a convertirse en cárcel, recibiendo entre sus rejas a personajes ilustres de la talla del ministro Urquijo o el conde de Floridablanca.

La ciudadela de Pamplona no ha sufrido episodios defensivos significativos. Pocas veces ha sido sitiada, aunque sí tomada. El 16 de febrero de 1808 el ejército francés de Napoleón al mando del general D'Armagnac, tenía permiso para atravesar la península Ibérica para la invasión de Portugal, la ocupó con una sencilla trampa. Sus tropas entraron el 9 de febrero de 1808 por el portal de San Nicolás.

Los oficiales se alojaron en casas de los nobles de la ciudad y el resto de los soldados, hasta 4.000, se acuartelaron en distintas zonas.

En un ambiente crecientemente hostil, Napoleón ordenó a D´Armagnac la toma de la ciudadela. La trampa consistió en aprovechar una nevada, el 16 de febrero, en que los soldados franceses se acercaron a la ciudadela jugando a tirarse bolas de nieve, ante la diversión de los defensores. Cuando estaban cerca sacaron las armas que llevaban escondidas entre las ropas, logrando entrar y tomar la ciudadela.

En el año 1823, los soldados liberales ofrecieron mayor resistencia durante cinco meses ante el ejército de los Cien Mil Hijos de San Luis. La intención era de sitiarla, sin tomarla, para impedir la salida de los soldados, mientras el resto del ejército se dirigía por toda la península a restaurar el absolutismo. Posteriormente, iniciaron un bombardeo el 3 se septiembre, que también caería sobre la ciudad de Pamplona. El 16 de septiembre, tras otro intenso bombardeo, se rindieron.

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Durante la Guerra Civil Española, en su parte posterior, en la puerta del Socorro, los sublevados llevaron a cabo numerosos fusilamientos de republicanos a través de una represión ejercida en Navarra de gran dureza. Fue colocada una placa en su recuerdo en el año 2007. En marzo de 2012 fue sustituida por un monolito con el mismo texto en la zona de los fosos cercana a la Puerta del Socorro.

Ya en el siglo XX, en 1964, la Ciudadela de Pamplona fue entregada al consistorio pamplonés que se encargó de su remodelación otorgándole un uso público. Es escenario de actos multitudinarios como el lanzamiento de fuegos artificiales todas las noches de San Fermín. Además, combina su uso recreativo con el de recinto cultural, ya que la conservación y remodelación de antiguos edificios militares ha permitido su uso actual como sede de exposiciones y muestras culturales, sobre todo de arte contemporáneo.

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Pabellones, fosos, baluartes, revellines y glacis salpican el recinto amurallado dentro de un agradable parque público, sólo abierto a peatones, donde no faltan senderos, una plazoleta central con fuente, una treintena de diferentes especies arbóreas, diversas obras de famosos escultores, Jorge Oteiza, Néstor Basterretxea, Vicente Larrea, Alberto Eslava.

Para adentrarse en la Ciudadela, hay cinco puertas. Las más transitadas son la Puerta del Socorro y la entrada principal en la Avenida del Ejército. A la primera se accede por la Vuelta del Castillo, atravesando un puente sobre los fosos que en su día fue levadizo. La segunda destaca por su sobriedad renacentista. En esta última y tras atravesar la muralla, se llega al Cuerpo de Guardia, un edificio que hoy se usa como oficinas municipales.

A lo largo del recorrido por el casco antiguo de la ciudad veremos distintas fuentes de agua por eso añado esta explicación suplementaria,.

LAS FUENTES DE AGUA DE PAMPLONA

En el año 1788 vino a Pamplona el gran pintor madrileño Luis Paret y Alcázar, el cual, por encargo del Ayuntamiento, dibujó los bocetos para las siguientes fuentes monumentales:

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Fuente de la plaza del Consejo

Fuente de la Beneficencia o de la Abundancia: fue la más hermosa de todas y se instaló en el centro de la Plaza del Castillo hasta el año 1910, en que fue demolida, colocándose en su lugar el quiosco de madera para la música que desde 1900 estaba un lateral de la plaza, frente al Café Iruña. Esta fuente estaba coronada por la estatua de la Beneficencia, que fue llamada la “Mari-Blanca”. La estatua fue desmontada y colocada en 1912 en la plaza de San Francisco, hasta que en el año1927 se trasladó a los jardines de la Taconera, donde hoy continúa.

Fuente de Neptuno Niño: se proyectó para ser colocada en la Taconera, pero se instaló en la Plaza del Consejo, en cuyo centro continúa.

Fuente de Santa Cecilia: se colocó en la antigua plaza de Zugarrondo, frente a la basílica de Santa Cecilia y junto a la fuente vieja del mismo nombre, hasta que en el año 1854 se suprimió esta última. En el año 1913 la fuente de Santa Cecilia es trasladada a su actual emplazamiento en la calle de la Navarrería.

Fuente de la Plaza de Recoletas: proyectada para la plaza de la Fruta (hoy Consistorial), aunque se construyó en el ángulo sudoeste de la plaza de las Recoletas. En el año 1844 fue trasladada al centro de la plaza, donde continúa con aire de monumento funerario.

f1Fuente para la Plaza del Consejo: llegó a ser construida, por lo menos en su parte superior. Esta fuente existe hoy en el jardín del palacio de los Condes de Guenduláin, hoy en día Hotel Condes de Guenduláin.

Otras Fuentes Públicas: hasta dieciséis llegó a haber en el siglo XIX. Entre ellas destacamos las de las plazas de San José, San Francisco y San Nicolás; las de las calles de Cuesta del Palacio, San Ignacio, Tecenderías, Ciudadela, San Agustín, Compañía y la Merced. Las había también con su abrevadero, como las de Santo Andía, Santo Domingo, Tejería, Portal de Francia, y la inolvidable “asca de caballería” en la plaza del Vínculo.

Terminaremos en la Plaza del Castillo, para que después dispongan de tiempo y puedan hacer compras por la Avenida Carlos III.

Como verán ha sido un día fantástico. Espero que lo hayan disfrutado.

Un día disfrutando de Pamplona