miércoles 23.10.2019
VECINOS SE MOVILIZAN CONTRA EL “PELOTAZO” URBANÍSTIDO

La “Operación Mahou-Calderón” se topa con la indignación de los vecinos

Los terrenos de la antigua fábrica de la Mahou y el espacio ocupado por el Vicente Calderón en Madrid se va a convertir en un nuevo campo de batalla para la Comunidad y el Ayuntamiento gobernados por el PP tras ceder a FCC la puesta en marcha de un ambicioso proyecto urbanístico.

La “Operación Mahou Calderón” se topa con la indignación de los vecinos

204.218 metros cuadrados de superficie, 393,75 millones de euros, de los cuales, 72 saldrán de las arcas públicas. El macro proyecto “Mahou-Calderón” aprobado el pasado 17 de julio por el Ayuntamiento de Madrid se ha encontrado con su primer escollo antes de su puesta en marcha. Vecinos del distrito de Arganzuela presentarán en los próximos días alegaciones (tienen de plazo hasta el 17 de agosto) para parar lo que han calificado como un nuevo “pelotazo urbanístico” que se convertirá en la "joya de la corona" de FCC para los próximos años. También han puesto en marcha una petición en change.es dirigida al Área de Gobierno de Urbanismo y Vivienda para la recogida de firmas.

Los terrenos de la antigua fábrica de la Mahou y el espacio ocupado por el Estadio Vicente Calderón en Madrid son el escenario para un proyecto que arrancará entre finales de este año y principios de 2015 y que se prolongará hasta el año 2025. La operación se ejecutará en tres fases en la zona de Madrid-Rio. La obra incluye la demolición del recinto deportivo, el soterramiento de la M-30 a su paso por el estadio del Atlético de Madrid y la construcción de una urbanización que incluye 8 torres en la denominada ‘Manzana Mahou’, de entre 8 a 20 plantas y dos rascacielos gemelos de 36 pisos, un total de 2.000 viviendas de unos 90 m2 cada una.

Comunidad de Madrid, Ayuntamiento, Mahou y FCC tutelan el proyecto que lleva años fraguándose. El Gobierno regional de Ignacio González cambió la ley para adecuarla a las necesidades de la construcción después de que el Tribunal de Justicia madrileño anulase parte de la operación, la relativa a la altura de las torres fijada por la Ley del Suelo y que estipulaba no más de tres pisos de altura más ático en los terrenos del estadio y de la antigua fábrica de Mahou. Salvado este escollo, los arquitectos Carlos Rubio Carvajal, autor del proyecto junto con Enrique Álvarez-Sala han elaborado un voluminoso expediente que fue aprobado por el Gobierno de Ana Botella y al que ahora los vecinos han presentado una serie de alegaciones. La Asociación de Vecinos Pasillo Verde-Imperial reclama que el proyecto se adecúe a las necesidades sociales, que se respete el volumen y la altura de los edificios con relación a los colindantes y que se dote a la zona de infraestructuras sociales y culturales, en lugar de “satisfacer exclusivamente los intereses del capital especulativo”.

Los afectados consideran que el proyecto no responde a las necesidades sociales de población y recuerdan que en Madrid ya hay más de 150.000 viviendas vacías. A juicio de los vecinos, “la operación Mahou Calderón solo puede entenderse como una cadena de negocios inmobiliarios concedidos a promotores próximos ideológicamente al gobierno municipal y regional empecinados con una política de corte neoliberal que tiene como bandera y guía la desregulación de los mercados y la privatización de todo lo público”. En este sentido, recuerdan que la revalorización de la zona ha sido a costa de dejar en las arcas públicas una deuda de 6.000 millones de euros por el soterramiento de la M-30 realizado bajo los gobiernos de Alberto Ruiz-Gallardón.

En el escrito de alegaciones al que ha tenido acceso nuevatribuna.es, se denuncia que tanto el Club Atlético de Madrid como Mahou salen beneficiados, el primero porque contará con un estadio nuevo sufragado por los ciudadanos, y la segunda por que el coste del traslado de su fábrica a Guadalajara, 102 millones de euros, ha repercutido en el presupuesto.  Además, y pese a que hay otras alternativas, “el alto coeficiente de edificabilidad que se ha otorgado a los terrenos condiciona considerablemente la construcción de un modelo urbanístico social y ecológicamente sostenible”. En la memoria del proyecto, los equipamientos sociales, culturales, docentes y deportivos quedan en un segundo plano primando –a juicio de los vecinos- la operación urbanística para la venta de viviendas. De hecho la zona de Madrid-Rio no se tocará hasta al menos 2021.

Los autores del proyecto recurren al concepto de “ciudad compacta” para justificar la operación, llamándolo “Puerta Sur” como continuación de la “Puerta Norte”, con las torres de Chamartín, de entrada a la ciudad en Plaza Castilla. Los vecinos consideran que la memoria “se ha convertido en un folleto publicitario que trata de convencer de lo bueno que puede ser para la ciudad este tipo de construcciones, digno de los mejores ejecutivos de marketing”.

Los vecinos también advierten de que el proyecto podría necesitar más financiación y dada la situación financiera de FCC, el aumento de costes acabará repercutiendo en el bolsillo de contribuyente.

La “Operación Mahou-Calderón” se topa con la indignación de los vecinos
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