Nuevatribuna

El Mundial le ha sentado muy bien al caché de Yerry Mina

La participación en un Mundial, siempre que el jugador lo haga bien, se asemeja a un varita mágica capaz de multiplicar el valor de mercado de los jugadores.

No es el único cuyo caché que se ha vuelto sideral. Kylian Mbappé, responsable de dos de los goles de Francia ante Argentina en los octavos de final, ha incrementado en un 25% su valor de mercado

La participación en un Mundial, siempre que el jugador lo haga bien, se asemeja a un varita mágica capaz de multiplicar el valor de mercado de los jugadores. Uno de los ejemplos más palmarios de esta magia mundialista lo tenemos en el colombiano Yerry Mina, del FC Barcelona, cuya cotización se ha disparado (pese a que, la temporada pasada, hizo solo cinco apariciones sobre el terreno de juego vistiendo la camiseta azulgrana).

De hecho, el Everton acaba de pagar 32 millones de euros por él, equipo que le acogerá, por lo menos, durante cinco temporadas. Sin duda, se trata de una jugada más que redonda para el Barça, pues Mina fue transferido desde del club brasileño Palmeiras por “tan solo” 12 millones de euros. Además, no parece que su juego encaje en los planes del técnico azulgrana Ernesto Valverde. 

No ha pasado lo mismo con Samuel Umtiti, que ha pasado de los 60 a los 70 millones de caché (un 17 % más). En su caso el club no ha querido desprenderse de él; más bien todo lo contrario. Pues, tras un tira y afloja, renovó por el Barça antes del inicio de la competición internacional durante cinco temporadas más (el contrato expira en 2023).

No es el único cuyo caché que se ha vuelto sideral. Kylian Mbappé, responsable de dos de los goles de Francia ante Argentina en los octavos de final, ha incrementado en un 25% su valor de mercado (ahora se piden por él 150 millones; antes, 120). Desde mayo circulan rumores que lo vinculan al Real Madrid, y lo cierto es que al club blanco todavía le restan 160 millones de presupuesto para gastar en nuevos fichajes. Por ahora, es un escenario nada plausible pues en el París Saint Germain, club en el que milita, se aferran a él. Además, el jugador se ha convertido en símbolo de la Francia más multirracial.

El Mundial rebosa de jugadores a los que les ha sentado de maravilla la cita mundialista. También a Thomas Delaney, del Borussia de Dortmund. A los clubes pretendientes les saldrá un 83 % más caro, pues de los 12 millones que se pedían hace apenas unos meses, ahora ha subido a 22.

Esto solo es un extracto de la importancia de un Mundial a la hora de sumar millones a la “nómina”.