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domingo. 26.06.2022
MEDIOS Y DEFENSAS

Guerra e información

Según RSF, en 2015, al menos 67 periodistas fueron asesinados en el ejercicio de su profesión o por causa de ésta.

2013010316435496332Según el informe anual de Reporteros Sin Fronteras presentado el pasado 29 de diciembre, “durante el año 2015, al menos 67 periodistas fueron asesinados en el ejercicio de su profesión o por causa de ésta”. La organización no gubernamental  lamenta la falta de respuesta de ciertos Estados en la protección de los periodistas y pide una “reacción a la altura de la urgencia de la situación”. En realidad, RSF considera que son 110 los periodistas asesinados por ejercer su labor o, al menos, fallecidos en “circunstancias sospechosas”. Por esa y otras razones, Christophe Deloire, Secretario General de Reporteros Sin Fronteras, cree que es “imperativo establecer un mecanismo concreto para que se aplique la legislación internacional en lo relativo a la protección de los periodistas”. Además de los citados profesionales asesinados, 2015 se cobró 6 colaboradores  y 18 muertos, 155 periodistas y 14 colaboradores más encarcelados y 163 internautas igualmente encarcelados. 

Según elpais.com ese 29 de diciembre (y haciéndose eco del informe anual de Reporteros Sin Fronteras), “Francia aparece en la lista de países más peligrosos por primera vez en el siglo XXI”. Por su parte, elmundo.es destaca que “la mayoría de los fallecidos en 2015 eran periodistas locales (97 %) que trabajaban fuera de zonas de conflicto (64 %), al contrario que en 2014, cuando la mayoría de los 66 periodistas asesinados lo fueron en zonas de guerra”. Y, según publico.es 24 horas después, “la libertad de expresión en España empeora por tercer año consecutivo”. Citando a EFE, añadía que el “último informe del Observatorio de la Libertad de Expresión de la Fundación Ciudadanía y Valores refleja que las preguntas del test con peor nota son las referentes a la percepción sobre el respeto del poder político a la actuación de periodistas y sobre las ayudas públicas a los medios”. Según publico.es, dicho informe también advierte  de una falta de protección en el trabajo periodístico, pues destaca que "la crisis económica ha ejercido una sensible influencia sobre la retribución del trabajo periodístico y las condiciones del desempeño profesional" y reconoce “un descenso de valoración en la defensa de la propiedad intelectual en Internet”.

Otro año conflictivo

Lo cierto es que, al igual que el anterior, 2015 también ha sido un año inmisericorde en lo referente a la libertad de prensa. Pero, ¿qué era, hace un año, del periodista enfrentado al conflicto bélico?  ¿En qué sentido ha evolucionado la amenaza sobre él? Según EFE, Reporteros Sin Fronteras considera que en 2014 "se cruzó una línea roja sin precedentes". En el día 10 de febrero de 2015, la agencia de noticias se hacía eco del informe anual de RSF: “Pese a que el balance de 2014 deja un descenso en el número de periodistas asesinados -66, nueve menos que en 2013-, la cifra que ha aumentado es la de los secuestrados, que ha pasado de 87 a 119, además de que otros 178 periodistas fueron encarcelados”. Además, según RSF, “a esos 66 profesionales, hay que sumar 19 periodistas-ciudadanos y 11 colaboradores de medios de comunicación que también fueron asesinados”. Y EFE se hacía entonces eco de que Reporteros Sin Fronteras ha señalado “que el número de mujeres periodistas asesinadas ha aumentado un 100 %, pasando de tres a seis, así como el de informadores que tuvieron que exiliarse forzosamente de países, y ha dicho que 139 periodistas y 20 blogueros han pedido ayuda a la organización”.

Lo más significativo de la situación es que, ya entonces, la introducción de dicho informe aseguraba, hace un año, que “las consecuencias ante los enormes riesgos de este escenario son evidentes: los grandes medios de comunicación internacionales han dejado de enviar a sus corresponsales de guerra, hasta no hace mucho envidia y modelo de cualquier estudiante de periodismo; los freelances casi han desaparecido del terreno; y los periodistas locales, siempre los más castigados, no pueden trabajar directamente si no quieren arriesgarse a ser decapitados, ellos o sus familias. La autocensura es total”.

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