jueves. 25.04.2024
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Está de moda hoy en día, en el que vamos por una siguiente “ola de contagios del coronavirus” el debate entre la vacunación y los no vacunados auspiciados por un movimiento llamado “negacionistas”.

El “negacionismo” ha surgido a lo largo de la historia con muchos frentes, evidentes, pero que siempre llevan una corriente contraria: el cambio climático, el Sida, etc. Hablamos de personas que eligen negar la realidad para evadir y evitar quizás una verdad incómoda. Para Paul O'Shea, "es el rechazo a aceptar una realidad empíricamente verificable. Es en esencia un acto irracional que retiene la validación de una experiencia o evidencia histórica". Siempre el cambio sufre un “trauma” muchas veces no aceptado. Si me permitís la expresión, en nuestro ámbito de la mediación, siempre es difícil salir de la zona de confort.

Se piensa que son muchas las motivaciones y causas para para que exista el negacionismo, tales como ciertas creencias religiosas, el egoísmo, o incluso dice que pueda ser un mecanismo psicológico de defensa contra ideas que inquietan una situación concreta.

“El conflicto mata las relaciones” y la mediación “salva las mismas”

La continua radicalización y polarización en las redes sociales son el lugar favorito para el crecimiento del negacionismo, incluso alimentadas por lo que llamamos hoy en día las “fake news”. Todo ello acrecentado con la existencia imprevista de una pandemia hoy en día, y porque no decirlo, ante la imprevisión de las decisiones que se toman para la gestión de la misma (no estábamos preparados), es un hecho.  

Tal es así, que el otro día leí que se le denominaba a esta situación como, “Infodemia” la otra epidemia de la Covid-19, que ha creado unos 1.169 bulos y desinformaciones sobre la Covid-19. A ello contribuyeron determinados influencers, incluso videos que luego se hicieron virales.

No quiero entrar en los motivos, de este “negacionismo”. Yo no lo soy, pero me sirve para “jugar” con el concepto y decirte querido lector o lectora que lo que si soy es “mediacionista”. La justicia no está en su mejor momento y necesitamos como dice la exposición de motivos de la Ley que Regula la Mediación Civil y Mercantil en España de 2012, una “justicia de calidad” y, entre las grandes ventajas está su capacidad para dar soluciones prácticas, efectivas y rentables.

Consigamos que nos “inmunicemos” contra el conflicto, para acercarnos y no tener “distancia social”.

No lo olvidéis amigos “el conflicto mata las relaciones” y la mediación “salva las mismas”

Puede que la mediación y la “cultura del acuerdo” no frenen totalmente los contagios, pero sí evitan acabar en la UCI. Y eso es más que suficiente.

Consigamos que la población este plenamente informada de las bondades y seamos si me permitís… “Mediacionistas”

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Y si lo somos, aquí te propongo el decálogo del mediacionista:

1.- Huimos del protagonismo y propugnamos la honestidad, la humildad, la transparencia y sencillez en todo lo que hacemos

2.- Nos comprometemos desde la Institución a compartir lo que sabemos y lo que aprendemos

3.- Manifestamos que no avanzamos en nuestra profesión indicando el descrédito de otros métodos. Todos son válidos

4.- Por la filosofía de la mediación nuestras mesas serán gimnasios de las emociones y las relaciones humanas

5.- Declaramos que la mediación nos une y reúne, reconociendo la relevancia de la otredad y de la diversidad.

6.- Seremos puente de comunicación en la construcción de un diálogo pacífico y aprendices eternos de esta profesión 

7.- Para nosotros, la mediación, como el derecho se aprende estudiando y se ejerce pensando, se es tolerante y leal con las partes en conflicto, Siguiendo a Eduardo Couture, padre del Decálogo del Abogado.

8.- Nos comprometemos a promover en la medida de lo posible el conocimiento de la mediación intentando desaprender para aprender cada día

9.- Conseguiremos hacer ver a las personas que acudan a nosotros que son los verdaderos responsables de su solución cuestionándonos que podemos hacer con lo que te ha pasado y preguntándoles incluso aquello que muchas veces no quieren oír

10.- Generaremos confianza entre las partes en conflicto y entre el mediador y las partes, así como confianza en el proceso de mediación y velar, por que las partes en conflicto que en el futuro acudan a mi puedan atribuirse el mérito de los acuerdos alcanzados



Yo soy mediacionista