miércoles 8/12/21

El nombre de la madrileña patrona, que no matrona, Almudena proviene de la palabra árabe “al-mudayna”, que significa “ciudadela”. O sea, el recinto que englobaba a Magerit, un lugar de Al-Andalus bien situado geográficamente que ahora es Madrid. Las mentiras, mitos y leyendas de quienes vencen las invasiones convirtieron a la almudayna en la virgen, santa y patrona de la actual capital del reino y, en su día, de la República española. Que una imagen de la virgen fuera escondida en la muralla cristiana madrileña y siglos después fuera rescatada es falso de toda falsedad aunque como relato cristiano medieval quede muy bonito. Para desgracia de crédulos imperiales, en Madrid nunca hubo una muralla cristiana, pero es que en los años 700 tampoco había cristianos. Sin duda es mucho más aceptable la historia del patrón San Isidro, a quienes unos ángeles le hacían las labores propias de un agricultor.

El hecho cierto es que Madrid capital da asco entre basura y olores

Así las cosas, al lema madrileño “fui sobre agua edificada, mis muros de fuego son” (algo absolutamente cierto por el agua del Manzanares y el silex de la muralla) habría que añadir “fui construida sobre las fake news de los poderosos…, y así hasta ahora”.

El alcalde Almeida, cuyo apellido tiene procedencia árabe (“al-ma`ida”, la mesa, referido a la Meseta), además de renunciar a sus orígenes familiares, compite con Isabel Díaz Ayuso, Toni Cantó y Vox en incultura manifiesta, cuando en un alarde de peligroso nacionalismo proclamaba que no iba a pedir a los musulmanes “que pidan perdón por invadir España en 711”, cuando España ni existía en esa época.

La presidenta Ayuso (con apellido latino, “ad deorsum”, de abajo) anda en debates bizantinos (con origen en los debates cismáticos de Bizancio) contra el alcalde Almeida y viceversa. Inexplicable batalla porque son tal para cual. Compiten en ver quién hace más daño a Madrid y en concreto a su capital, puesto que el PP ha convertido a Madrid en un simple trampolín para el escenario derechista español. Ya Esperanza Aguirre fue alumna aventajada del neoliberalismo del “tea party” estadounidense de Bush, así como de Margaret Tatcher en políticas hoy empíricamente demostradas como un fracaso estrepitoso para la sociedad, que no para la desigualdad y la exclusión social.

La Comunidad de Madrid de la latina Ayuso ha sido la región europea que más exceso de mortalidad ha tenido en 2020, según el barómetro anual del Comité Europeo de las regiones. Por su parte, la capital del árabe Almeida en enero de 2021 lideraba las muertes por contaminación entre mil ciudades europeas según el Institut Salut Global.

La tercera en discordia, Begoña Villacis (con un apellido cuya mayor incidencia y densidad se da en Ecuador), sujetada en el poder por la ultraderecha de Vox,  en los días de Carmena enloquecía en twitter criticando cualquier suciedad que hubiera en las calles de la ciudad, aunque la dejaran miembros de su partido. Villacis, Almeida y viceversa insisten en ese falso mantra de la gestión magnífica de la derecha.

BASURA Y NEFASTA GESTIÓN DE LAS DERECHAS

La basura de la capital es el mayor ejemplo de la nefasta gestión de las derechas. Es el ejemplo que cada día vemos aunque ahora no lo recuerden los medios conservadores, divididos estos días entre quienes apoyan a Casado/Almeida y quienes apoyan a Ayuso/Miguel Ángel Rodríguez para hacerse con el control de Madrid “que es España dentro de España”, que como máxima latina, ni a Cicerón le hubiera quedado así.

Con Ana Botella (la Hillary del PP más de mantilla y procesión) se encontró con el espanto de cuentas que dejó Alberto Ruiz Gallardón, el Megalómano, en el Ayuntamiento de Madrid. Botella heredaba más de 7.000 millones de euros de deuda. Ante esto, la ocurrencia neoliberal fue licitar por diez años y 2.317 millones de euros el coste de 39 servicios públicos del Ayuntamiento. Con ello consiguió que la capital se convirtiera en la ciudad más sucia de Europa en modo “blindado”.

El hecho cierto es que Madrid capital da asco entre basura y olores. Madrid está abandonada por el dúo Pimpinela Ayuso/Almeida. Una queriendo ocupar el puesto de Casado y el otro como portavoz nacional intentando impedírselo. Da igual el barrio o el distrito. Los atascos han vuelto con virulencia en la periferia y el centro. El distrito Centro vuelve a la invasión automovilística mientras su vecindad, la de toda la vida es empujada a huir de los problemas por los permanentes incumplimiento de Almeida.

El ejemplo más claro y silenciado son las manifetaciones de vecinos y vecinas del centro de Madrid que se movilizan una semana sí y otra también por su salud. Almeida incumple con el centro de salud de la calle Alameda, “un centro de salud indigno para vecinos y profesionales”, según denunciaba en Twitter Mónica Rodríguez Fuente, portavoz socialista y vocal vecina del distrito Centro que lleva meses manifestándose junto a asociaciones vecinales ante los oídos sordos del alcalde. Los vecinos reclaman que este centro de salud se traslade a un edificio de titularidad municipal, en la calle del Gobernador, que ahora está vacío.

En Madrid capital, es el PSOE de Centro, pero no sólo, quienes ante el desastre sanitario causado por Ayuso en toda la región, exigen a Almeida que garantice higiene y limpieza en las calles, así como una sanidad pública, digna y de calidad para sus vecinos y sus vecinas. Entretanto sólo nos queda encomendarnos a Nuestra Señora de la Almudena “protectora e intercesora para siempre jamás” de la capital. O en su defecto a San Judas Tadeo, patrón de los casos imposibles y de las causas desesperadas.

San Judas Tadeo

Madrid entre La Almudena y San Judas Tadeo