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martes. 06.12.2022

Los barrios más desfavorecidos se quedan sin protección social

AGNESE MARRA
La FRAVM ha puesto un marcha un Observatorio de la crisis en los barrios. Han analizado 18 territorios de Madrid con conclusiones preocupantes. Más paro y menos servicios públicos. Los índices de desigualdad se disparan, mientras el ayuntamiento y la Comunidad se turnan para cerrar servicios públicos.
NUEVATRIBUNA.ES - 15.03.2010

La crisis pega fuerte a las clases más bajas de la sociedad. El incesante aumento del paro se conjuga con el cierre de servicios sociales. A más necesidades más recortes, parece la fórmula elegida por los dirigentes de la comunidad y del ayuntamiento madrileño.

La Federación Regional de Asociaciones de Vecinos de Madrid (FRAVM) ha decidido elaborar un ‘mapa’ de la desigualdad y sobre todo han querido mostrar a través de datos cómo los barrios más desfavorecidos se encuentran más abandonados que nunca debido a los constantes recortes de asociaciones o a las desapariciones de centros públicos, tanto sanitarios como escolares, y hasta asociaciones sin ánimo de lucro que antes daban un poco de luz y ahora las han dejado a oscuras.

La iniciativa de la FRAVM es el Observatorio de la Crisis en los Barrios (OCB). Lo pusieron en marcha en 2009, cuando los profesionales de esta entidad, que agrupa a 265 asociaciones vecinales de la Comunidad de Madrid, empezaron a recopilar información de 18 de las zonas más desfavorecidas de Madrid capital. “Nuestro objetivo es detectar los efectos de aquellas decisiones políticas que, tomando como coartada la crisis, han llevado a cabo recortes en las políticas, gastos e inversiones públicas, afectando así al desarrollo o, mejor dicho, al deterioro de los barrios”, explican en su informe La crisis en los barrios.

Las conclusiones son desalentadoras. Distritos como Villaverde, Carabanchel, Latina, Usera, Tetuán o Puente de Vallecas han sentido especialmente el aumento del desempleo. Cada vez más personas se encuentran en riesgo de exclusión social, que pasan de la franja de pobreza a la de pobreza severa. Los dispositivos sociales no responden: “Es contradictorio pero cuando se deberían reforzar se debilitan”, señalan desde la FRAVM.

Esta asociación regional denuncia que tanto la Comunidad de Madrid como el Ayuntamiento, han cerrado o reducido al mínimo servicios que servirían para suavizar las desigualdades. Los efectos de la crisis han revelado una tensión social entre los ciudadanos que se agudiza entre los españoles y la población inmigrante. Hace una semana el ministerio de Trabajo e Inmigración sacaba a la luz un informe en el que se asociaba el aumento del paro con un clima de mayor racismo .

Sin embargo el Ejecutivo de Esperanza Aguirre cerró siete centros de Atención Social a Inmigrantes, mientras que el Gobierno municipal echó el cierre a un Servicio de Mediación Social Intercultural: “Gran parte de la inmigración madrileña se ha quedado sin referentes para pedir información, ayuda o participar en políticas de integración. Además hay que tener en cuenta que los inmigrantes son los que más están sufriendo el desempleo y los que están más desamparados socialmente”, explican desde la FRAVM.

La población mayor de 65 años también se está viendo afectada por los recortes en la ayuda de teleasistencia y asistencia domiciliaria, especialmente en los barrios de Villaverde y Lucero. En este último la CAM también ha anunciado la próxima clausura de uno de sus centros de salud de atención primaria.

LAS SUBVENCIONES INTERESADAS

La educación es otro de los servicios más golpeados. En Villaverde se cierra el único instituto nocturno. Las ayudas a las asociaciones que llevaban a cabo actividades de apoyo escolar, clases de refuerzo y otro tipo de ayudas a los estudiantes, han tenido que dejar su trabajo por falta de subvenciones.

El mismo problema lo están sufriendo algunas de las asociaciones de barrios más arraigadas y con más experiencia en su territorio. Se está dejando de financiar proyectos de agrupaciones muy enraizadas como el Secretariado Gitano, la asociación Puerta Abierta (ayuda a inmigrantes) o el Albergue San Fermín, para financiar otras que no trabajan en la intervención social y que son poco conocidas en el barrio: “Se están dando importante sumas económicas a través de la firma de convenios, a la Universidad Francisco de Vitoria o Fundaciones como la del Real Madrid o el Atlético de Madrid”, denuncia el informe de la FRAVM. En la otra cara de la moneda, se encuentra la Asociación Vecinal Zofio, en el distrito de Usera, que trabaja en procesos de integración con más de cien menores de diversas edades y manifiestan que han tenido que reducir la calidad de su atención, tras el recorte de los apoyos provenientes de las administraciones.

Todos los observadores han constatado un aumento de las personas que acuden a servicios de inserción socio-laboral. Caritas ha confirmado el aumento de población que asiste a comedores sociales, que solicita ropa en las iglesias, especialmente en los pasados meses de invierno: “La gente que vemos no son sólo inmigrantes o personas que viven en la calle, nos encontramos con gente que nunca hubiéramos pensado”.

El aumento de parados de larga duración y su falta de ayudas sociales ha provocado que en algunos barrios se hayan constituido Asambleas de Parados.

En el plano de la vivienda, el informe señala un incremento del hacinamiento en hogares de barrios con fuerte presencia inmigrante (como Bellas Vistas-Tetuán o San Fermín-Usera), así como de los desahucios por deudas hipotecarias. Estos hechos, así como el impago de las cargas de la comunidad por falta de recursos económicos, están generando no sólo carencias en el mantenimiento de bloques viviendas sino también tensiones en el seno del vecindario.

Desde la FRAVM no sólo quieren mostrar parte de la realidad que se está generando en determinadas zonas de la capital, sino que también quieren señalar qué medidas tomar para paliar el aumento de las desigualdades. Sus propuestas van desde la ampliación de la cobertura de la Renta Mínima de Inserción a la promoción de proyectos de economía social, cooperativismo y autoempleo, pasando por la impulsión de las escuelas taller, la implantación de, al menos, un centro de servicios sociales generales en cada demarcación o la aprobación de una ley de barrios que comprometa a las administraciones a buscar el equilibrio territorial.

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