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domingo 22/5/22
ENTREVISTA

Laura García-Lorca: "Remover la historia no es equivalente a remover la tierra"

La familia de García Lorca se opone a abrir la fosa donde está enterrado el poeta. "La última palabra depende de una decisión judicial”, aseguran. Laura García-Lorca habla con Nueva Tribuna.
AGNESE MARRA / NUEVATRIBUNA.ES - 07.10.2008


La investigación que puso en marcha el Juez Garzón, el pasado 2 de septiembre, en la que solicita un censo de fusilados, desaparecidos y enterrados en fosas comunes a partir del 17 de julio de 1936, ha sido un soplo de aire fresco para miles de familiares que hasta ahora apenas han recibido ayuda, pero también ha ‘desenterrado’ fantasmas y miedos ante los que algunos con toda su legitimidad prefieren no remover.

Opiniones enfrentadas que en ocasiones recuerdan a los bandos surgidos en 1936 se han despertado de un letargo insomne. El Partido Popular y la Iglesia aseguran que “no hay que reabrir heridas”. Por otro lado las familias de las víctimas sólo solicitan conocer el paradero de sus allegados, poder poner un punto y final a muertes prolongadas por la incertidumbre.

El caso Federico García-Lorca, rompe los esquemas. La carga simbólica del poeta granadino, su obra, su vida, su ideología pesan en la memoria. Diversas investigaciones han apuntado el paradero de su cuerpo. El valle de Víznar es el supuesto cementerio improvisado. Junto al escritor, dos banderilleros y un profesor: Juan Arcollas, Francisco Baladí y Dióscoro Galindo. Las familias de los dos últimos solicitan la exhumación, y se presume que en la misma fosa podría haber entre 1.000 y 3.000 víctimas más. La verdad se desconoce.

Hasta el momento la familia García-Lorca se ha negado. La Audiencia Nacional se ha puesto de por medio, y como aseguran los allegados del escritor: “la última palabra depende de una decisión judicial”. La sobrina nieta del granadino, Laura García-Lorca, habla para Nueva Tribuna y explica la negativa de la familia a la apertura de la fosa y cómo cada persona digiere sus pérdidas.

Nueva Tribuna. ¿Cuándo solicitan por primera vez la apertura de la fosa en la que se encuentra su tío abuelo?
Laura García-Lorca. Todo comenzó hace cinco años, en 2003. En ese momento nadie se puso en contacto con nosotros para solicitárnoslo, nos enteramos por los medios. Un poco más tarde la Asociación por la Memoria Histórica nos llamó y explicó la situación. Toda la familia nos pusimos de acuerdo y decidimos que no queríamos que se abriera. Nuestra postura no ha cambiado.

NT. ¿Cuáles son sus razones?
L.G-L. Abrir las fosas no va a aportar ningún dato nuevo sobre su muerte. Además nos parece que supondría desvirtuar ese lugar que pertenece a la memoria pública y cívica, sería elegir unos muertos y no otros. Nosotros respetamos enormemente la necesidad de los familiares de exhumar a sus muertos y quererles dar sepultura en otro lugar, pero también pedimos que se respeten nuestras formas, que son igual de legítimas.

NT. ¿Fue el autor Ian Gibson quien dio a conocer el lugar de la muerte del poeta y de sus otros tres compañeros?
L.G-L. Todos sabemos la enorme curiosidad que tiene Ian Gibson de ver el cuerpo de mi tío. Sus investigaciones fueron muy importantes, aportaron muchos datos sobre su muerte, y el lugar de la fosa es uno de ellos.

NT. Para muchos familiares conocer el paradero de sus muertos supone un alivio. Más allá del tópico: ¿Ustedes tienen cerradas sus heridas?
L.G-L. Creo que ese es un camino muy personal, cada uno lo hace cómo puede y necesita de unas u otras cosas. Entiendo que para muchos abrir una fosa sea una forma de cerrar sus heridas, sin embargo, a mí la exhumación me parece algo muy inquietante y angustiante. Nuestra familia no necesita esto para cerrar heridas, el que Federico García-Lorca esté enterrado en una fosa es tan digno o más a que lo esté en un cementerio.

NT. ¿Entonces en el caso de que se llevara a cabo la exhumación no trasladarían el cuerpo de su tío?
L.G-L. En principio no lo haríamos, no es nuestro deseo.

NT. ¿A pesar de todo está de acuerdo con la investigación iniciada por el Juez Garzón?
L.G-L. Seguir conociendo datos y abrir una investigación en torno a los desaparecidos de la Guerra Civil y el franquismo me parece muy importante y positivo. En lo que no estoy de acuerdo es que nos digan que por no querer abrir la fosa no queremos conocer la historia. Repito que la exhumación de mi tío no aportaría más datos sobre su muerte. Remover la historia no quiere decir remover la tierra, e inevitablemente con este tema todos estamos removidos.

NT. Cuál es su relación con los familiares de las víctimas que están enterradas con su tío?
L.G-L. La primera vez que surgió este tema, en 2003, intenté ponerme en contacto con los familiares de Dióscoro Galindo. Le dejé un mensaje en el contestador a su nieta porque creía que era importante que tuviéramos un encuentro privado ya que compartimos la misma historia. Nieves Galindo nunca se puso en contacto conmigo.

NT. Como familiar de una víctima de la Guerra Civil qué opinión le merece la Ley de la Memoria Histórica?
L.G-L. La verdad es que no conozco bien la Ley de la Memoria Histórica, así que tampoco me gustaría hablar a la ligera sobre ella. Pienso que es muy delicado elaborar una Ley sobre cuestiones tan particulares, que cada uno las vive de una manera y ninguna de ellas tiene por qué ser la correcta. Creo que se debe actuar de diversas formas, según cada caso. Por otro lado estoy de acuerdo con la Memoria Histórica en todo lo relacionado con el conocimiento y las investigaciones sobre la época, así como las necesidades de conocer donde están los muertos, pero eso no tiene nada que ver con abrir fosas.

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