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miércoles. 28.09.2022

La Universidad planta cara a la campaña de acoso de Aguirre

AGNESE MARRA
Casi mil profesores e investigadores universitarios han firmado un manifiesto en el que defienden su derecho al pensamiento crítico y el lugar de reflexión y debate que se supone debería ser la universidad. Los docentes advierten que “no van a dejar que se deslegitime la universidad pública”. La identidad y la memoria también tendrán un lugar en el acto de presentación del manifiesto.
NUEVATRIBUNA.ES - 09.06.2010

Si un médico tuviera que defender ante la opinión pública su derecho a sanar a la gente resultaría un poco extraño. Y si un periodista defendiera su derecho a escribir un artículo también parecería curioso. Ante esta paradoja se encuentra la universidad española. Profesores, investigadores y científicos han dicho basta, y no han tenido otra posibilidad que tener que reivindicar su derecho al pensamiento crítico a través de un manifiesto firmado por 950 docentes de 45 universidades públicas españolas que se presentará este miércoles en el Consejo superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

Reflexionar, cuestionar la realidad y la propia ciencia son las bases sobre las que se sostiene la universidad. Sin embargo, en los últimos meses determinados sectores de la sociedad se han empeñado en acabar con esos pilares. Los ataques indiscriminados que recibió el rector de la Universidad Complutense de Madrid, Carlos Berzosa, son la punta del iceberg.

El gran ‘error’ de Berzosa fue el de amparar un acto de reflexión sobre el trabajo de la judicatura española en relación a los crímenes del franquismo. Un espacio en el que se debatió sobre la historia española y se solicitó reconocimiento y justicia sobre nuestro pasado más reciente. Mirar al pasado, poner en duda ciertas decisiones, plantear nuevas fórmulas son hoy en día armas peligrosas.

La universidad quiere recordar su capacidad y responsabilidad para participar y opinar sobre los acontecimientos económicos, sociales, políticos o judiciales en este país y en todos los foros y espacios públicos en los que se desarrolle su actividad docente. Pero también denuncia que no están dispuestos a aguantar más ataques.

La profesora de investigación del CSIC, Alicia Durán se refiere a la “campaña iniciada por Esperanza Aguirre y su cohorte”, quien incluso exigió la dimisión del Rector. “Esto es un indicador claro de ese miedo escénico, de ese miedo a significarse y adoptar posiciones críticas en lugares públicos”, dice Durán, que añade: “En la actualidad tener pensamiento crítico equivale a ser sospechoso, incómodo o conflictivo, palabras que definen a quienes se salen de la foto y por tanto no son fiables”.

La investigadora asegura que estamos en un momento en el que hay “mucho miedo al poder”. Durán denuncia que ahora “nadie protesta ni se rebela, hecho incomprensible si hablamos de mentes abiertas, críticas, lo que debería ser de verdad un científico. Las críticas se circunscriben a la charla de café o al bar, pero no salen de los estrechos límites en los cuales están prisioneros”.

En la misma línea se muestra el profesor de Ciencia Política de la Complutense, Ariel Jerez: “Los medios conservadores han puesto en duda la legitimidad de la universidad y la necesidad de discutir y reflexionar sobre la sociedad en la que vivimos”. Pero además los mismos sectores conservadores son los que están cortando las alas a la universidad a través de una gestión cada vez más pobre y con menos recursos: “Sólo hay que ver los recortes presupuestarios que ha hecho Esperanza Aguirre en la universidad pública madrileña”, dice Jerez.

La mercantilización del conocimiento, la universidad a la carta de las necesidades de las empresas o el boicot hacia carreras de Humanidades o de Ciencias Sociales son algunas de las estrategias por las que ha optado Aguirre para alejar a la universidad de su razón de ser. “La presidenta de la comunidad madrileña no ha calculado el impacto en los valores sociales que tiene ese tipo de decisiones”, denuncia el politólogo.

En este sentido el acto de presentación del manifiesto se convierte en la defensa de un espacio público en el se apueste por la reflexión y el debate, y donde el aprendizaje se de la mano con la crítica para mirar con otros ojos lo que acontece en la sociedad. El acto será presidido por un grupo de investigadores y profesores universitarios encabezados por Federico Mayor Zaragoza (UAM), Francisco Fernández Buey, (UPF), Reyes Mate (CSIC), Jesús Ávila (CSIC), Bernardo Herradón (CSIC) y Jorge Riechmann (UAM).


IDENTIDAD, MEMORIA Y UNIVERSIDAD

Varios profesores universitarios aprovecharán el acto de presentación del manifiesto para entregar a las entidades de la memoria histórica otro documento firmado por más de 2.500 docentes en el que se reivindica la necesidad de encontrar una “normalización democrática”.

La universidad se ha comprometido desde el primer momento con las diversas asociaciones de memoria en el trabajo de defender a las víctimas del franquismo y luchar para que consigan una digna reparación. El primer acto de ‘unión’ se produjo en la universidad de Relaciones Laborales de la Complutense donde la Asociación por la Recuperación de la Memoria Histórica se instaló durante una semana para llevar a cabo una campaña de sensibilización sobre las víctimas del franquismo.

Ahora la universidad quiere volver a brindarles apoyo a través de este manifiesto: “Nuestra intención no es tanto darle un apoyo directo al juez Garzón, sino denunciar la negativa de la Audiencia Nacional a investigar los crímenes del franquismo. Pensamos que después de 30 años ya es hora de juzgar nuestro pasado y darle a las víctimas la reparación que se merecen”, dice Ariel Jerez. En este sentido el segundo manifiesto se titula por la ‘Noramlización democrática’: “Este país merece normalizar su historia y dejar de vulnerar los derecho humanos olvidándose de las víctimas del genocidio franquista”, advierte el politólogo Ariel Jerez.

La Universidad planta cara a la campaña de acoso de Aguirre
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