domingo 25/10/20

La Memoria estima "insultante" el 'guerracivilismo' del Papa

Desde que Benedicto XVI vinculó el laicismo de la sociedad española actual con el anticlericalismo de los años 30, han sido muchas las reacciones de indignación, especialmente por parte de las asociaciones de la Memoria Histórica, que recuerdan la complicidad de la Iglesia católica con la dictadura. El portavoz del Vaticano ha tratado de explicar las palabras del Pontífice asegurando que no pretendía provocar "una confrontación".
NUEVATRIBUNA.ES / AGENCIAS - 7.11.2010

"Hoy hay tensión entre la dimensión cristiana y el laicismo, y no queremos oposición, sino encuentro", ha dicho Federico Lombardi, portavoz del Vaticano, añadiendo que las afirmaciones del Papa no son resultado de un "estudio ni análisis histórico". Es evidente que no. Como recuerda el presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, Emilio Silva, el Papa Ratzinger ha olvidado que visitaba uno de los países "más maltratados" por la Iglesia donde, asegura, los sacerdotes católicos participaron tanto en la guerra de 1936 como en la represión a la que la dictadura sometió a la población española durante cuarenta años. Y todo esto a Silva le parece "lamentable".

Lo que dijo Benedicto XVI en el avión que le llevaba de Roma a Santiago de Compostela, a preguntas de los periodistas que le acompañaban, es que "el problema del secularismo y la laicidad del mundo occidental" tiene en España uno de sus epicentros. Opinó que hay un "desencuentro", un choque, e ilustró la situación con una explicación histórica: "España siempre fue un país generador de fe", dijo, "el renacimiento del catolicismo en la época moderna se produce sobre todo gracias a España, donde figuras como San Ignacio, Santa Teresa o San Juan de la Cruz dan forma a la fisionomía del catolicismo moderno. Pero es también verdad que en España nació una laicidad, un secularismo fuerte y agresivo, como vimos en los años treinta". Y concluyó: "Esa disputa, o mejor este choque entre fe y modernidad, ambas muy vivaces, tiene lugar de nuevo hoy en España". Por eso, añadió el Papa, "el futuro de la fe y el encuentro -¡y no el desencuentro!- entre fe y laicismo tienen su punto central en la cultura española".

Para el presidente de la ARMH, "tanto el Papa como la jerarquía de la Iglesia en general, han vuelto a demostrar una doble moral al hablar de los años 30 con ese rechazo, sin tener en cuenta el papel que jugó la Iglesia católica tanto en el Golpe de Estado del general Franco como en la dictadura, convirtiéndose en uno de los instrumentos de la represión durante 40 años". Silva asegura que los sacerdotes eran los que escribían las listas de nombres de quienes se enterraban en fosas comunes. También asevera que, durante décadas y a través de los colegios, los curas "maltrataron física y emocionalmente" a millones de personas y denuncia además la implicación de la Iglesia "en el robo de 30.000 bebés, sustraídos a las presas republicanas en cárceles franquistas con la connivencia de los registros bautismales".

Emilio Silva cree que es "insultante" que el Papa viaje a nuestro país con los impuestos de los españoles, muchos víctimas del franquismo, y se atreva a comparar la situación actual de España al "anticlericalismo de los años 30 sin pedir perdón" a por el apoyo de la Iglesia al alzamiento del 36 y su colaboración con la dictadura. Entonces, dice Silva, el gobierno de la Segunda República intentó construir un Estado laico tal y como se aprobó en la Ley de Libertad religiosa de la Constitución de 1931, de la misma manera que hizo Francia a principios del siglo XX. Silva cree que el gobierno de Zapatero "debería defender que no se trata de anticlericalismo sino de la aconfesionalidad del Estado, que recoge la Constitución Española de 1978".

Las palabras del Papa han sido duramente calificadas por los partidos de izquierda que tienen además una clara vocación republicana. El diputado de IU Gaspar Llamazares ha dicho que son "una injerencia inaceptable en la vida política del país que ha ido a visitar" y "un insulto y una afrenta a la democracia española y a la memoria democrática de los españoles". Además, ha coincidido con la ARMH al subrayar que es "un sarcasmo que el líder de la Iglesia católica, cómplice de una de las dictaduras más sangrientas de la historia, venga a dar lecciones".

El portavoz de Esquerra Republicana de Catalunya ve en la visita "més ombres que llums" (más sombras que luces) sobre todo después de la comparación entre el laicismo actual y la década de los treinta del siglo pasado. En un apunte de su blog publicado este domingo, Joan Ridao llama tanto a los laicos como a los creyentes de base a "rebel·lar-se" contra la iglesia católica, porque "ha de cambiar" especialmente en su estructura y jerarquía. Ridado reitera que "es normal" que haya detractores de la visita debido al papel de la mujer en la iglesia, la postura del Papa ante la homosexualidad, el aborto, el uso de los preservativos y los abusos sexuales contra menores, y el coste económico que representa.

Por parte del Gobierno, que antes de la visita re-confirmaba el aplazamiento de la Ley de Libertad Religiosa, la actitud sigue siendo evitar cualquier roce con la jerarquía de la iglesia católica. El sábado, el vicepresidente Alfredo Pérez Rubalcaba reiteró la tesis oficial de que "las relaciones entre España y la Santa Sede son buenas" y reiteró la "total colaboración" del Ejecutivo en esta visita y en la que tendrá lugar en agosto a Madrid para la Jornada Mundial de la Juventud.

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