viernes 25/9/20
JOHARI GAUTIER CARMONA

Julian Assange: el pirata de los tiempos modernos

Julian Assange: el pirata de los tiempos modernos

Las nuevas tecnologías contribuyen también a la emergencia de mitos y figuras trascendentales. Trescientos años después de que el pirata inglés, Sir Francis Drake, enloqueciera a la corona española con expediciones violentas e imprevisibles en el Caribe, Julian Assange se impone en el escenario mundial como un filibustero incómodo y polémico.

El hombre que, gracias a Wikileaks, ha puesto a la luz del día todo lo que sabíamos ––pero que no aceptábamos por cuestiones morales–– se ha convertido en un símbolo libertario que obra en contra de los excesos de los Estados.

Pero éste no es el único parecido con el famoso Francis Drake. Al igual que el marino inglés, la infancia de Julian Assange fue realmente inestable y misteriosa. Durante un cierto tiempo el hombre mantuvo su edad secreta. Luego, explicó que sus padres cambiaban frecuentemente de domicilio lo que le llevó a frecuentar 37 escuelas y 6 universidades en Australia. Además, se introdujo desde muy jovencito en el mundo de la piratería y desarrolló un talento innegable por el saqueo electrónico. En 1991, con poco más de veinte años, la policía asaltó su casa en Melbourne y lo detuvo por infiltrarse en el sistema de seguridad de algunas organizaciones. El muchacho reconoció 24 cargos de delitos informáticos y fue obligado a pagar una multa de 2100 dólares australianos.

A partir de ahí, Julian Assange empezó a consolidar su experiencia en el entorno informático desarrollando software libre, creando el primer escáner de puertos gratuito e inventando en 1997 un concepto criptográfico hecho en un paquete de programas para GNU/Linux. El año 2006, mientras estudiaba matemáticas y física en la Universidad de Melbourne, elaboró el proyecto que le ha proyectado a la primera línea de la piratería mundial: Wikileaks. Una plataforma inspirada en la enciclopedia universal Wikipedia que permite divulgar información considerada como secreta desde distintos lugares del planeta.

Assange no es un pirata cualquiera. Entre los 9 miembros fundadores de Wikileaks se ha destacado como el director y portavoz, y ha sabido atraer la mirada de toda la opinión pública con sus reiteradas controversias y sus mensajes dirigidos en contra de uno de los países más poderosos del mundo: Estados Unidos.

Bajo su dirección, Wikileaks desveló a partir de 2007 información secreta sobre detalles turbios de la política extranjera americana. Sin embargo, fue en abril de 2010 que estalló el primer gran escándalo informativo, cuando apareció un vídeo en el que se podía ver a dos reporteros de la agencia Reuters morir bajo el fuego de un helicóptero estadounidense en Irak. A mediados del año 2010, se filtraron 77.000 documentos sensibles sobre la guerra de Afganistán y, a finales del año 2010, 400.000 documentos adicionales sobre la guerra de Irak.

Con este torrente de revelaciones ––la mayor filtración de documentos de la historia––, Julian Assange se transformó en una amenaza directa para los intereses americanos. Escondido en Inglaterra, el “Sir Drake” de los nuevos tiempos se vio de repente envuelto en una serie de problemas judiciales que despertaron la indignación de quienes veían un complot de EEUU. Dos órdenes de arresto en Suecia (por presuntos delitos de violación y acoso sexual) minaron la imagen de un hombre que ya había recibido críticas dentro de su organización por su autoritarismo.

A fecha de hoy, el fundador de Wikileaks sigue afincado en Inglaterra y alimenta los rumores de una confabulación internacional diciendo que su proceso de extradición a Suecia es un montaje. Paralelamente, un nuevo elemento ha hecho que la literatura entorno al corsario australiano crezca en los periódicos. La biografía acordada con una editorial escocesa salió a la venta la semana pasada pese a la oposición del hacker.

Assange firmó un contrato por un millón y medio de dólares que recibió de antemano para cubrir algunos de sus gastos judiciales. Sin embargo, el primer borrador no le gustó y, como consecuencia, el hombre quiso romper el contrato. Al no recuperar el anticipo, la editorial consideró que podía seguir adelante con su proceso de publicación. Un éxito de ventas asegurado.

De la misma forma que Francis Drake, Assange se ha transformado en un personaje interesante para la literatura universal. Su biografía parece ser el preludio de una serie de películas, relatos y novelas que contribuirán seguramente a la creación de un mito. A este ritmo puede incluso que el célebre filibustero inglés que derrotó la Armada invencible se transforme en una simple anécdota…

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