miércoles. 21.02.2024
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Desde los momentos iniciales del Movimiento Obrero, la organización internacional fue su clave y sobre todo la convicción de que el socialismo en un solo país era imposible, esto llevo a los obreros internacionalistas inspirados por Marx y Engels a crear una asociación internacional la AIT y un lema acorde “trabajadores explotados de todo el mundo uníos”.

Esa es la fundación, el espíritu de la fundación, es decir unir a la clase trabajadora en pro de la emancipación obrera, superar es decir cambiar el orden burgués capitalista e instituir el socialismo en el mundo. Esa idea guio a Pablo Iglesias y los socialistas españoles. Jamás fortalecer el mercado, defender el mercado y/o por ejemplo defender organizaciones militaristas imperialistas tal y como hace la actualmente llamada Internacional Socialista que Pedro Sánchez va a presidir. Al revés el espíritu internacionalista fue y es buscar la paz y enfrentarse a los imperios, no ser parte de uno de ellos, enfrentarse al colonialismo y luchar por la igualdad. Por tanto, esas entre otras, son las premisas de cualquier movimiento socialista internacionalista y por tanto obrero.

La Internacional desde sus inicios tuvo problemas y dificultades además de problemas de organización. Primero y desde muy temprano con los anarquistas y posteriormente con la escisión comunista en 1920 y la aparición de la III Internacional, cuando la II Internacional superando numerosas dificultades estaba funcionando correctamente hasta que el propio movimiento socialista internacional tiene una crisis gravísima y es el enfrentarse a la guerra, la guerra imperialista, hablamos de la I Guerra mundial. Los sectores ubicados en el socialismo se opusieron a ella frente a los aparatos socialdemócratas y a su entrada en gobiernos burgueses belicistas. Surgen entonces los partidos socialistas independientes que se enfrentan a la guerra de las grandes potencias coloniales o emergentes como los EEUU. 

En su primera declaración [Internacional Socialista] se manifiesta antiimperialista y anticapitalista de forma casi inmediata, comienza a ser cooptada y absorbida por el atlantismo y el no cuestionamiento del capitalismo

La II Internacional desaparece y si bien hay Conferencias Socialistas que con más o menos éxito tratan de unir un movimiento socialista mortalmente herido en su organización internacional. En 1923 a través de la Internacional Obrera Socialista se intenta su reconstrucción y cerrar viejas heridas, pero ya es tarde. Tampoco la III Internacional consigue unificar más que a una parte del movimiento obrero por su dependencia total de la URSS y el Partido Comunista soviético que muy pronto será estalinista, lo que crea muchos problemas a la hora de unificar el movimiento socialista. 

En 1951 tras la segunda guerra mundial y al comienzo de la guerra fría surge en Alemania la mal llamada hoy en día, Internacional Socialista, que si bien en su primera declaración se manifiesta antiimperialista y anticapitalista de forma casi inmediata, comienza a ser cooptada y absorbida por el atlantismo, el eurocentrismo y el no cuestionamiento del capitalismo. 

No tiene presencia la IS de Sánchez, en todo el mundo y la escasa e interesada presencia partidos adheridos en África, América Latina o Asia es más que llamativa. Lo más terrible es que en el caso del continente latinoamericano los partidos que impulsan cambios no son miembros de esta organización, sin embargo alguno de derechas e incluso de extrema derecha, sí. El PT de Brasil no es miembro de la IS, tampoco las coaliciones gobernantes en Colombia, Chile o Bolivia cuyo partido dirigente, el MAS no pertenece a la llamada Internacional. En cambio el PRI mexicano si pertenece a la Internacional… Si el PRI, lo mismo que el partido de Juan Guaidó en Venezuela o en Colombia el Partido Liberal. 

En el continente latinoamericano los partidos que impulsan cambios no son miembros de esta organización, sin embargo alguno de derechas e incluso de extrema derecha, sí

Es más, en el mundo anglosajón el Partido Laborista británico es observador simplemente o el DSA, partido de los socialistas norteamericanos ni siquiera eso y mantiene una política exterior totalmente alejada de la IS apostando por las revoluciones americanas y no por las burguesías pro-EEUU, curiosamente, lo que llevo a este innovador partido en auge a abandonar la IS de la que formaba parte. Tampoco el histórico PSA o Partido Socialista de América, mucho menor aunque fundador del socialismo marxista en los EEUU, forma parte de este tinglado. Lo cual dice poco en cuanto a su influencia en la gobernanza mundial de esta internacional, que si bien si es influyente en Europa, no le es en ningún otro continente.

Esto se traduce en que en los EEUU su referente es Biden, su actual presidente de facto y el Partido Demócrata aparato, teledirigido por Soros.

Hay sin embargo miembros que si están en ella a pesar de sus posiciones antimperialistas como es el caso del Frente Polisario como observador, al que Sánchez ha traicionado o los palestinos de Al Fatah a pesar de que el Partido Laborista de Israel ya en declive y peligro de extinción juega un importante papel en la IS, igualmente ocurre con partidos que lucharon por la independencia de las colonias portuguesas en África. Pero en todos estos casos su posición es comprensible pues lo que buscan es reconocimiento internacional y diplomático.

Siendo justos ha de reconocerse que algunos partidos miembros u observadores, no son socioliberales o neoliberales, pero son los menos. En algún caso su pertenencia es por tradición y en otros por buscar presencia internacional. Pero hay presencias derechistas y corruptas que empañan todavía más esta organización internacional.

Hay un fermento interesante en nuestros días dentro de la órbita del socialismo independiente y es la Internacional Ecosocialista

La presidencia de Sánchez va a significar una mayor dependencia de esa organización, si cabe, de las políticas diseñadas en el Departamento de Estado de los EEUU y de la OTAN, que no en un afianzamiento de posiciones anti-neocolonialistas, de superación del capitalismo e impulso del socialismo. Nada pues que ver con las gloriosas AIT o Segunda Internacional, ni tan siquiera con la Internacional Obrera Socialista de la que Francisco Largo Caballero fue uno de sus impulsores. Si y mucho con la segunda guerra fría, el globalismo y la anglosfera en crisis y belicista al objeto de superar su propia decadencia.

Todo esto demuestra la necesidad de una Internacional Socialista que lo sea, no sucedáneos “progresistas” y similares que al final no cuajan. Hay un fermento interesante en nuestros días dentro de la órbita del socialismo independiente y es la Internacional Ecosocialista.

El socialismo necesita de independencia de los poderes establecidos, unificar las luchas de las clases trabajadoras y oprimidas del mundo y una internacional. 

¿La Internacional Socialista? ¿Qué internacional dice usted por favor?