domingo 20.10.2019
Entrevista a Antonia Ávalos

"La intención del coño insumiso fue expresar"

"La intención del coño insumiso fue expresar"

A mediodía, Antonia Ávalos responde el teléfono a AmecoPress desde el comedor social de Mujeres Supervivientes, comenta que estaba echando una mano. Agradece a los medios que hagan de altavoz de su causa e impidan que se les siga criminalizando.

El caso del Santo Coño Insumiso ya alarga su paso por los juzgados, son cinco años y medio y las protagonistas son, en realidad, tres nombres propios que en realidad representan a mucha más gente. Antonia Ávalos vino de México hace ya un tiempo a España, y vuelve a repetirlo: la intención de ese coño que mujeres trabajadoras sacaron a la calle no era mala. Se trata, únicamente, de una protesta social, pero que ha tomado la forma religiosa en cuando ha sido traspasada por el elemento artístico… Antonia, junto a sus compañeras, espera todavía la resolución del juez.

¿Quién es Antonia Ávalos?

Una mujer inmigrante, superviviente de violencia de género. Practico el feminismo que viene del Sur en mi vida amorosa, vital, profesional. Con toda esa fuerza de querer ser sujeto político y tener un lugar en el mundo. Y más en Europa, donde llegamos por las guerras, por las violencias y por el hambre. Queremos vivir con dignidad y ser consideradas sujetos políticos.

¿Cómo surgió esa idea de expresaros mediante la vía artística?

Veníamos de los movimientos de 2013, de luchar en contra de la Ley de Gallardón. Yo creo que se dio una síntesis en las luchas, en los feminismos. Estaban emergiendo otras formas estéticas y éticas de cuestionar el poder patriarcal, el autoritarismo de esta ley que nos intentaban imponer. Dentro de esa corriente, en la que nosotras no somos originales, ya otras mujeres del sindicato CGT lo habían empleado, lo retomamos.

En Sevilla se mezcla con esta forma de ser de Andalucía, que puede cohabitar o convivir con expresiones religiosas, paganas y feministas. Deviene del contexto estatal, pero en el contexto sevillano, fue apropiarnos de una manera legítima, y dentro de ese feminismo provocador y de resistencia, de esta forma que ya habían utilizado las compañeras de la CGT.

Es algo experimental y es acudir a la referencia más local, una referencia a la procesión andaluza de toda la vida, ¿no?

Sí, es así.

Imagino que en tu círculo social habrá más de una persona creyente…

Sí, yo de hecho creo en la virgencita de Guadalupe, porque mi mamá me lo enseñó. Es una virgen pagana de los mexicanos, la veneran mucho en toda Latinoamérica. Es una virgen que se llama Tonantzin Guadalupe, es una virgen indígena, morenita, muy bonita.

No tengo otra religión que el amor, los cuidados, la ternura, el feminismo. Esta creencia... no quiero decir que el feminismo sea una fe, pero sí una praxis cotidiana.

También conocerás a personas creyentes de otras religiones. ¿Tú crees que, conociéndote, lo ven como una ofensa o como una protesta?

No, lo entienden como una protesta. Son mujeres con las que convivimos en el comedor, compartimos el pan, la sal, los sueños, las opresiones, las injusticias… Ellas saben que mi afán y mi ánimo no es ofender ninguna religión, sino mero afán reivindicativo. Se lo he dicho porque a la gente que amas se lo tienes que expresar, y ahí estaban: mujeres musulmanas, católicas, creyentes… Saben que no había ese afán de ofensa y descarne.

La Cofradía del Santo Coño de Todos los Orgasmos no ha sido juzgada en Madrid, pero la vuestra en Sevilla sí. ¿Por qué crees que en una ciudad sí y en la otra no?

Yo creo que ha sido un acto fallido de los Abogados Cristianos de Valladolid, porque pensaron que al ser Sevilla una sociedad muy cofrade, con una Semana Santa tan monumental, tan masiva, y tanta gente creyente... Yo creo que pensaron que aquí nos iban a odiar, a perseguir, a quemar en la hoguera. Pero no conocen realmente la idiosincrasia y el sentir profundo de la gente, porque aunque la gente sea religiosa, también es muy tolerante.

Yo vivo aquí en la zona de La Macarena, aquí está el comedor donde trabajo, va pasando la virgen y la gente le dice “adiós, guapa, bonita, hija de puta”. Le llaman así con toda esta alegría y este lenguaje que tienen los sevillanos y la gente del sur, a su Virgen, que es amada y es venerada. No van a aceptar los sevillanos que venga gente del norte a decir cómo convivir. Me parece que también es demasiada soberbia de estas personas decirles a los sevillanos cómo hacerlo cuando convivimos con la gente de las hermandades en el barrio.

Matanza Cofrade es un videojuego sobre la Semana Santa que también utilizó referencias religiosas. ¿Por qué aquel caso no duró cinco años y medio? ¿Es cuestión de género?

Se debe a que somos mujeres y que somos feministas. Yo creo que el feminismo cuestiona el sistema patriarcal, por lo injusto, por las opresiones, por el abuso que tiene hacia la vida, la conciencia de las mujeres. Y el sistema patriarcal lo conforman el sistema económico, político y religioso. Ya nuestra sola presencia no la aceptan, porque nosotras cuestionamos todo lo que nos oprime.

Además, mucha gente de poder de la Iglesia declaró en contra de la Ley del Aborto, han sacado textos sobre lo que es una buena mujer o una buena esposa, existe la violación a las mujeres dentro del matrimonio, hay que aguantarla y sufrirla para tener familia… Ellos tienen una serie de preceptos, todas las religiones, de sometimiento hacia la mujer y nuestra opresión. Nuestra sola presencia, nuestro cuerpo, nuestro discurso, nuestro activismo político, lo ven como algo inquietante, pecaminoso y brujeril, yo creo.

¿Os sentís apoyadas a nivel internacional?

Sí, las Pussy Riots desde Rusia, México, Argentina, Perú, Bolivia, Honduras, Alemania… Nosotras pertenecemos a ENoMW, una red de mujeres inmigrantes de toda la UE, de los 28 estados miembros, ellas también nos apoyan, han difundido y van a sacar un comunicado, pero quieren saber el tono una vez tengamos la resolución del juzgado.

¿Es apoyo feminista o de la sociedad en general?

Las feministas en principio. Pero también otras mujeres y otros hombres, muchos que nos han brindado su apoyo, que forman parte de la sociedad en general y que lo han visto excesivo. La gente del barrio, amas de casa, hombres en paro que nos conocen, dicen “estas tías están ahí trabajando, en contra de los asesinatos machistas, de las violencias hacia las mujeres, comparten comedor, comparten con nosotros, tienen ropa en invierno… lo que estas tías hacen es una sociedad distinta”. Para ellas, para todas las mujeres, y también para los hombres. Yo creo que hay una fuerte respuesta del movimiento feminista a nivel internacional, pero mucha gente: mi familia, ex-alumnos, amigas de México, amigas de Argentina, que ahora se han volcado porque lo han visto excesivo.

Has despertado un poco la conciencia de mucha gente que a lo mejor no estaba tan movilizada como tú, ¿no?

Exactamente.

¿Tú crees que la causa del Santo Coño Insumiso puede crear un cambio en la sociedad?

Nosotras creemos que si hemos resistido este juicio y esta criminalización va a haber un cambio del movimiento feminista. Aunque no estamos fuera de la libertad de expresión, que eso es justamente lo que nosotras estamos defendiendo, que no se puede perseguir a personas que hacen una canción, o un tweet, o que cuestionan el poder y las injusticias.

La única posibilidad de que las sociedad democráticas avancen y corrijan sus fallos y sus injusticias es con la libertad de expresión, y es con la crítica. Si ellos aplastan eso, estaremos transitando hacia una dictadura, hacia una manera neofascista de responder a la ciudadanía. Pero en el movimiento feminista nos va a empoderar en el sentido de apropiarnos de nuestro cuerpo.

Ellos querían darnos un castigo ejemplarizante y lo que han hecho es darnos un símbolo, poder decir “las mujeres somos dueñas de nuestro cuerpo, y queremos decidir si queremos o no ser madres”, o nuestro erotismo, o lo que queramos hacer con nuestro cuerpo… Denunciamos toda la cosificación que hace el sistema patriarcal no solo en términos erótico-sensuales, sino también de explotación física, que tiene que ver con el sostenimiento de la sociedad a través del trabajo de cuidados y de reproducción social.

Les hemos arrebatado nuestro cuerpo, y decir “no queremos más abuso, más expropiación ni más explotación en ninguna parte de nuestro cuerpo” . Es lo que nos distingue. Y no tenemos nada en contra del transfeminismo, porque son nuestras aliadas. Nos han dado un símbolo que nosotras estamos llenando por todas las partes del mundo. La represión en Latinoamérica ha sido de meterle cosas en las vaginas a las mujeres, han habido violaciones en tiempos de guerra para debilitar al enemigo, en fin…

Vuestra relación con el transfeminismo ahora es buena, correcta. Pero ¿en algún momento ha venido algún colectivo de mujeres trans y os ha dicho “me gusta mucho cómo te has expresado, pero no me siento integrada en es protesta”? ¿Hoy podría no ser una vagina y ser otra cosa?

No, yo creo que nosotras no tendríamos que renunciar a este símbolo, pero sí incluirlas. Aquí vienen mujeres y hombres transexuales. Como nos han criminalizado tanto, ellos nos están enseñando otra forma de estar en el mundo, otros feminismos.

Nos apoyamos mutuamente con el feminismo queer, por ejemplo. Vienen, nos dan talleres… Se han solidarizado, porque yo soy de otra generación. Y la gente trans que viene aquí es joven, yo les digo “enséñenos”.

Estáis abiertas al progreso y al avance. En ese sentido, vuestra forma de expresión fue una vagina pero os encanta poder nutriros de la perspectiva trans, ¿no?

Claro. Nosotras no vamos a perseguir al colectivo trans, ellas son feministas y están en nuestra lucha. Ni excluimos ni marginamos a todas estas personas, y si les hacen algo, nos duele. No lo vamos a permitir. La gente que está aquí, con nombre y apellido, quiero que sepan que los amo. Y también estuvieron ahí, afuera, en el juzgado, gritando, cantando, bailando, y en el comedor igual…

¿Te has estado alejando del activismo estos últimos cinco años o por el contrario te lo has tomado más en serio y estás todavía más movilizada que antes?

Yo creo que fue una inspiración. Durante estos cinco años, he salido todos los 1M a la manifestación y hemos vuelto a sacar el coño. Una vez dibujado, otra vez en peinetas, otra vez en camisetas…

La última vez, convocamos Mujeres Supervivientes, gracias al apoyo de Calala, a muchos Santos Coños Insumisos de mucha parte del territorio español. No sin miedo, la verdad, no me voy a hacer la chula, pero decía: “Yo no me puedo echar para atrás, tengo una hija, las chicas jóvenes del barrio, de estos feminismos que no somos institucionalizados…

Las preguntas acaban.

Me explica que en Latinoamérica las madres paren más jóvenes, tiene una hija de 23 y un hijo de 24. Están orgullosos de su madre. Apenas en México se está luchando por la ley del aborto, pero si te descubrían, ibas a la cárcel. “Y yo aborté, de manera clandestina, con un sangrado infame, y poniendo en riesgo mi vida, como muchas, que igual se mueren”, explica Antonia Ávalos.

Un feminismo humilde, valiente y decidido. Parte de que aprenden unas de otras, agradecida con las españolas, por protegerle, acompañarle y amarle. Independientemente del veredicto del juez, voy a seguir saliendo el 8M, el 25N y el 1M.

Artículo originalmente publicado en el portal AmecoPress. Información para la igualdad. Premio Accésit Ministerio de Industria 2007 - Plan Avanza. 

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