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@Montagut |
En este apunte recordamos a un personaje nada conocido en nuestro país, Alcides Greca, pero que fue un protagonista indiscutible en la vida cultural argentina en la primera mitad del siglo XX. Y terminamos con su definición de revolución.
Greca nació en 1889 en Santa Fe, y murió en Rosario en 1956. Fue abogado, periodista, cineasta, jurista, profesor, escritor y político, además de radical y socialista. Comenzó a estudiar derecho y faltando poco para licenciarse abandonó la carrera para ser elegido diputado en 1912. Pero, antes, en 1907 comenzó su carrera periodística. Greca fundó distintos periódicos a lo largo de su vida, El Mocoví, La Pura Verdad, El Paladín del Norte y La Palabra. Pero también colaboró en La Capital de Rosario y en la revista de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad del Litoral. En 1909 publicó su primer libro, Palabras de Pelea, pero después vendrían Sinfonía del Ciego, Lágrimas Negras, Laureles del Pantano o El Evangelio Rebelde.
En el año 1916 fue reelegido diputado provincial, y al año siguiente filmó El último malón, una de las primeras películas argentinas, recreando la última rebelión indígena del área de Santa Fe sobre la persecución sufrida por la Ley de Territorios de 1884, basándose en unos hechos acontecidos en 1904. En ese momento terminó también sus estudios universitarios. Greca fue un defensor de la causa indígena de Santa Fe. Fue profesor en la Universidad del Litoral durante más de un cuarto de siglo. También comenzó una serie de viajes por Argentina, pero también por Chile, Perú, Bolivia y Uruguay, con los hermanos Guido. Después sería elegido diputado nacional, y reelegido posteriormente.
En los años finales de la década de los veinte publicó distintas novelas: Viento Norte, La Torre de los Ingleses y Cuentos del Comité, ya en los años treinta. También publicó en Chile, La Pampa Gringa. Al comenzar la década de los cincuenta viajó por Europa con su esposa.
En la española Vida Socialista publicó un artículo para el primero de mayo de 1910 con el título de “Revolución”. Recordamos su primer párrafo donde distingue revolución de revuelta:
“Revolución no es lo mismo que revuelta. La primera es una lucha franca por un ideal grande y benéfico, la segunda es un golpe audaz tramado por ambiciosos, que explotando la ignorancia de unos y las belicosidades de otros, intentan encaramarse en el Gobierno”.



