domingo. 26.05.2024
Portada de El Socialista 31/01/1930
Portada de El Socialista 31/01/1930

@Montagut | El periódico El Socialista explicaba en el verano de 1930, en los tiempos de la Dictablanda, que los diarios de la derecha venían defendiendo la teoría sobre cómo tenían que ser los gobiernos. Debían ser fuertes, es decir, había que formar gobiernos con autoridad. ¿Pero en que estribaba la fortaleza y la autoridad? Para las derechas, siempre desde esta perspectiva, un gobierno fuerte debía ser el que se apoyaba en la fuerza organizada, el que se hiciera obedecer “con razón o sin ella”, aquel que impusiera el orden, aunque la publicación socialista asociaba al orden en beneficio de la oligarquía formada por las clases privilegiadas. 

Frente a este modelo, los socialistas abogaban en ese 1930 también por la fortaleza de los gobiernos, pero no basándose en la “fuerza y en la arbitrariedad” sino en la justicia, porque el gobierno debía atender a todos y hacer justicia a todos. Habría de hacerse respetar, lógicamente, pero no por el imperio de la fuerza y de la violencia, sino por una “recta administración y justa distribución de las cosas a beneficio de todos”.

Para las derechas, un gobierno fuerte debía ser el que se apoyaba en la fuerza organizada, el que se hiciera obedecer “con razón o sin ella”

Los socialistas abogaban por gobiernos que se inspirasen en sentimientos de justicia porque los hombres eran iguales. Cuando en la Administración política se lograsen la justica y la equidad se alcanzarían la paz, “el orden perfecto” y, por lo tanto, gobiernos fuertes sin necesidad de emplear la fuerza. A nuestro modesto entender, algunas de estas apreciaciones de hace 91 años, nada más y nada menos, en un contexto distinto, en plena crisis de la Monarquía (¡vaya!, en serio, de esto no iba este artículo nuestro de opinión), parecen sugerir una lectura actual sobre lo que hoy las derechas y las izquierdas defienden: ¿un gobierno fuerte, o un gobierno preocupado por los problemas sociales y la igualdad?

La Historia nos ofrece materiales harto sugerentes, y éste, a nuestro juicio, de hace más de noventa años, no dejar de serlo, en estos tiempos de complejas investiduras.

Dos modelos de gobierno: una lección desde 1930