HISTORIA DE ESPAÑA

El antisemitismo contra Fernando de los Ríos a cuenta de los médicos judíos alemanes

Fernando de los Ríos en su despacho de la embajada de España en Washington (Octubre de 1936)
Se había acusado a Fernando de los Ríos de repatriar a los sefardíes y ahora de amparar a los judíos extranjeros.

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@Montagut | Fernando de los Ríos, a pesar de su moderación y formas políticas de un extremado y exquisito respeto hacia los contrincantes políticos, concitó la inquina de gran parte de la Iglesia, del integrismo y de las derechas por su condición de masón y por ser un gran defensor de los sefardíes, teniendo, por lo tanto, un cierto protagonismo en el contexto del mito de la conjura judeo-masónica tan cara en los ámbitos políticos y religiosos aludidos en tiempos de la Segunda República.

Los socialistas afirmaron que la cuestión de los judíos alemanes era una excusa para seguir arremetiendo contra el ministro

Extracto de 'El Socialista' del
número 7.608 del 24 de junio de 1933

En junio de 1933 arreció la crítica al político socialista cuando fue nombrado ministro de Estado (Asuntos Exteriores), y a cuenta de la supuesta invasión de médicos judíos alemanes que estaban huyendo de la persecución nazi. Se había acusado a Fernando de los Ríos de repatriar a los sefardíes y ahora de amparar a los judíos extranjeros.

Los socialistas afirmaron que la cuestión de los judíos alemanes era una excusa para seguir arremetiendo contra el ministro que había demostrado en Instrucción Pública no haber favorecido a ninguna religión en detrimento de otras. En realidad, todo lo que había hecho se podría considerar que honraba a España y la colocaba en un elevado lugar dentro de los pueblos civilizados.

Desde El Socialista se arremetía contra el ABC y El Debate, que consideraban al ministro como un peligro porque, supuestamente, iba a dar todo tipo de facilidades para que los judíos alemanes pudieran invadir el mercado laboral español. Eso no sería verdad, además de recordar que en España en aquel momento no se podía revalidar un título, y por tanto ejercer una profesión acreditada por esa titulación, sino se demostraba una larga vecindad en el país, aunque ese plazo era sensiblemente inferior en el caso de naturales de países latinoamericanos.

Hemos trabajado con el número 7.608 del 24 de junio de 1933 de El Socialista.