miércoles. 28.02.2024
Palmiro Togliatti

@Montagut | La persecución a los fascistas, nazis y colaboradores en Italia terminó en 1946, recién inaugurada la nueva República. Italia vivió tres amnistías en el transcurso de veinte años, entre 1946, con la denominada “Amnistía Togliatti” y la “Amnistía Moro” de 1966, con la “Amnistía Pella” entre medias, del año 1953. En este artículo nos centraremos en la principal, la primera.

Palmiro Togliatti es, sin lugar a dudas, uno de los personajes más destacados del comunismo occidental, y de la propia Historia contemporánea de Italia. Nombrado ministro de Gracia y Justicia en el Gobierno de Parri el 19 de junio de 1945, siendo el máximo dirigente del PCI, consiguió mantener su posición en el Gobierno de De Gasperi. Al formarse la Asamblea Constituyente en las elecciones del 2 de junio de 1946, en el momento del cambio político de Monarquía a República, el político democristiano solicitó al comunista la preparación legal de una amnistía que afectara a los fascistas.

Italia vivió tres amnistías en el transcurso de veinte años, entre 1946, con la denominada “Amnistía Togliatti” y la “Amnistía Moro” de 1966

El ministro se puso a la tarea, y en unas pocas semanas, es decir el 22 de junio de 1946 se aprobó un decreto presidencial de amnistía e indulto por los delitos políticos y militares, que ha pasado a la Historia como la “Amnistía Togliatti”. El día 23 fue publicada la disposición en el Diario Oficial.

La misma se aplicó a los delitos comunes y políticos, de colaboracionismo con el enemigo (nazi) y a la cooperación de homicidios. Se aplicaría a los delitos cometidos en el sur de la península Italiana entre el 8 de septiembre de 1943, es decir, cuando el mariscal Badoglio se rindió a los aliados, comenzando, como bien sabemos una verdadera guerra civil en Italia, con los fascistas y nazis al norte, estableciéndose la República títere de Saló (República Social Italiana), y los partisanos, mientras avanzaban los norteamericanos y británicos de forma harto trabajosa hacia el centro y norte del país. El otro límite temporal de la amnistía se establecía con la ocupación de los aliados en el centro y norte del país.

La amnistía se aplicaría a delitos para los cuales la ley imponía una pena de prisión, sola o combinada con una multa, que no excediese un máximo de cinco años. Quedaban excluidos los delitos cometidos por personas que hubieran desempeñado altas funciones de dirección civil, política o militar, o si cometieron actos de masacre, especialmente de torturas, asesinato o saqueo, o delitos relacionados con fines de lucro. Hay que decir, que los partisanos que cometieron delitos después de la liberación también se pudieron beneficiar de la amnistía. Para los delitos políticos se conmutaría la pena de muerte por la de cadena perpetua, y ésta por una de treinta años, anulándose las penas de hasta cinco años, y las que superaban este plazo se reducirían un tercio. En los casos de delitos no juzgados, la amnistía interrumpió el proceso penal.

Esta amnistía generó no poco debate porque el estalinismo quiso siempre presentarla como una imposición democristiana, pero eso no parece muy probado porque la implicación de Togliatti parece evidente.

La necesidad de buscar la pacificación nacional después de la Guerra y de décadas de violencia institucional por parte del régimen fascista

En los primeros días de su aplicación salieron de la cárcel casi noventa fascistas, miembros de la República de Saló, espías, delatores y jueces de los tribunales especiales. Miles de fascistas se fueron beneficiando hasta finales del mes de julio, incluidos miembros de las Brigadas Negras, que operaron en dicha República, y que estuvieron claramente involucrados en crímenes de guerra en apoyo a las unidades alemanas en operaciones contra los partisanos, y que terminaron en verdaderas masacres, como la de Vinca, entre otras. Tenemos que tener en cuenta que muchos de los liberados lo fueron porque sus casos estaban en la fase de investigación y no se habían juzgado ni sentenciado. Aunque la mayoría de los amnistiados lo fueron por delitos menores, hubo un elevado número que sí habían tenido responsabilidades destacadas y habían cometido asesinatos.

La amnistía provocaría fuertes reacciones de los partisanos, de las distintas fuerzas políticas y en gran parte de la opinión pública. Esta amnistía ha sido unos de los puntos de mayor controversia en la cuestión de la memoria histórica de Italia.

¿Por qué Togliatti fue protagonista de esta amnistía? No parece fácil encontrar una respuesta única. Podría haber sido para poner freno a la primera reacción violenta contra los fascistas. Parece más plausible que pesara en su ánimo la necesidad de buscar la pacificación nacional después de la Guerra y de décadas de violencia institucional por parte del régimen fascista, y de hacerlo de forma rápida.

La “Amnistía Togliatti”