¿Qué es la francmasonería? Reflexionando con los republicanos moderados (1875)
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@Montagut | La prensa constituye una fuente de fundamental importancia para estudiar muchos aspectos de la historia de la masonería en España, tanto desde el punto de vista de los propios masones o defensores de la orden, como desde los que la combatieron constantemente. Es nuestro afán aportar materiales para intentar ayudar a conocer un poco más una sociedad mal conocida y peor interpretada. En este empeño hemos encontrado una larga contribución sobre lo que era la masonería, publicada en varios números del periódico El Globo. Este periódico fue fundado por Emilio Castelar siendo el órgano del posibilismo republicano en tiempos de la Restauración. Dicho periódico inició su andadura el 21 de marzo de 1875, durando mucho tiempo.
Sería una institución que reuniría por medio de símbolos y signos particulares a hombres libres, es decir “libre pensadores”, asegurándoles las ventajas de la asociación para desarrollar sus derechos y deberes
Pues bien, en distintos números, a partir del 170 de fecha 17 de septiembre de 1875, se incluyó, como hemos apuntado, un estudio de lo que era la francmasonería, sobre sus orígenes, exponiendo varias teorías y, por fin un repaso acerca de sus inicios en distintos países, firmado por P. L. En esta pieza nos interesa la definición y las características de la masonería, planteadas de forma muy sucinta y con un afán didáctico, a nuestro entender.
La francmasonería sería una institución filosófica y filantrópica extendida por todo el mundo, ya fuese de una forma pública o secretamente.
Sería una institución que reuniría por medio de símbolos y signos particulares a hombres libres, es decir “libre pensadores”, asegurándoles las ventajas de la asociación para desarrollar sus derechos y deberes, tanto hacía si mismos, como hacia los demás.
La masonería reconocía tres grados: aprendiz, compañero y maestros. También habría grados superiores que variaban en función de los países
La masonería tendría por objeto el perfeccionamiento moral y material del hombre. Por principios tendría la ley del progreso de la humanidad, las ideas filosóficas de tolerancia, fraternidad, igualdad y libertad, y haría abstracción de las creencias religiosas o políticas, así como de las nacionalidades y jerarquías sociales, esto es, estaría por encima de todas estas cuestiones en el sentido de que no podían constituir impedimento para ingresar en la masonería, como nosotros lo interpretamos porque en la masonería se aceptaría a personas con distintas religiones, credos políticos, orígenes geográficos y posiciones sociales diversas.
La definición que ofrecía el autor del trabajo provenía, al parecer, de la obra de M. Bouaust, Historia del Gran Oriente de Francia, que se había publicado en 1865.
La masonería exigía la iniciación para ingresar en la misma y eso habría sido causa de que se la considerase como una sociedad secreta, pero el autor del trabajo quería dejar claro que ese misterio del que se rodeaba la orden no tenía otro fin que asegurar solamente a los iniciados las ventajas de la asociación en todo el mundo. En todo caso, sí había publicidad y ponía el ejemplo de Francia, país cuyas leyes permitían la existencia de la masonería, y donde la misma publicaba periódicos que daban a conocer sus leyes, sus reglamentos y tendencias, así como sus trabajos y su historia. Todos los años salía a la luz un almanaque, que incluía los nombres de quienes la dirigían y los lugares donde se reunían.
Después se afirmaba que los masones llamaban Dios al Gran Arquitecto del Universo, una cuestión que hoy sería polémica afirmar, pero también es cierto que se añadía que cada uno tenía la plena libertad de interpretar esta denominación según su criterio o voluntad.
También se hablaba de la tradición del templo de Salomón, edificado por Hiram, que habría sido asesinado por tres compañeros a quienes no había querido revelar los secretos de su arte. Era una muy antigua tradición, pero los masones la consideraban como una alegoría moral no como un hecho histórico. El mito de Hiram, añadiríamos nosotros, es fundamental en el grado de maestro.
Los masones contraían mutuos deberes de solidaridad y se daban entre ellos el nombre de hermanos, independientemente de las diferencias sociales que les pudieran separar.
Los masones se reunían en logias o talleres.
La masonería reconocía tres grados: aprendiz, compañero y maestros. También habría grados superiores que variaban en función de los países, aunque, en realidad, añadiríamos nosotros, más bien en función de los ritos.
Por fin, se explicaba que las logias se reunían en torno a “centros administrativos” que cuidaban sus intereses generales, dirigían su acción y las representaban ante el poder civil. Estaríamos hablando de las Grandes Logias, Logias madres, Grandes Orientes y Consejos supremos.