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jueves. 18.08.2022
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Si bien entendemos que la historia desde un comienzo es un ir y venir del poder por sobre el poder mismo, en este caso la figura de Goliat excede el entendimiento tradicional, pues no fue el que quedó en pie luego de la batalla bíblica. Sin embargo para ejemplificar aunque efímero parezca este conflicto de dos monstruos, una empresa bajo las presiones de un estado avasallante como los Estados Unidos de Norteamérica y una multinacional china que viene pisando fuerte en ambos hemisferios, esta analogía nos cae como anillo al dedo. Una lucha sin cuartel entre políticos y empresarios, una guerra de mercados que golpea como un efecto mariposa al mundo entero. En todo cuento, en toda novela que se jacte de tal, existen antinomias, puntos opuestos, antagonismos muy claros que mueven la tierra, un motor que desde tiempo longevo parece no detenerse. Google y Huawei hoy simbolizan aquel gigante filisteo que osó asediar al pueblo de Israel, ambos máximos referentes de una convergencia digital que acapara el mercado global. Como consumidores tecnológicos nos encontramos cautivos de un sistema que no escatima en poner en peligro la conectividad de gran parte de sus habitantes en pos de intereses financieros. Esto es solamente la punta del iceberg, es un indicio de la nueva geopolítica mundial que nos espera, relacionado íntimamente con el control de la información y de la comunicación, es solo la espuma de una efervescencia que carcome todo a su paso. Hace algunos años atrás el gobierno de los Estados Unidos colocó en su lista negra al gigante asiático y le prohibió comercializar con entidades norteamericanas, esto llevó a que Google estuviera impedida de proporcionar a Huawei el sistema Operativo Android para smartphones, uno de los sistemas necesarios para poder operar en el territorio americano. Este proceso de industrialización tecnológica que se viene dando en este país de Asia Oriental no parece menguar su velocidad, todo lo contrario, previendo estas acciones dieron marcha a un andamiaje alternativo que sitúa en el plano principal de su economía la utilización de nuevos procesadores y por consiguiente la creación de su propio sistema operativo. Recordemos que China es el estado más poblado del mundo, cuenta con casi 1400 millones de habitantes, una carpeta de clientes inimaginable que puede girar el curso financiero de una región en un crepitar de ojos, entendemos por región a una gran globalización. El Departamento de Comercio de los Estados Unidos implementó una restricción porque creyó que la empresa estuvo involucrada en actividades que pudieron implicar riesgos para la seguridad nacional. Está claro que en esta fórmula no hay débiles, distan mucho de serlo, cada uno a su forma bosqueja el nuevo tablero de ajedrez y nosotros como piezas inútiles esperamos la nueva movida. Solo nos resta saber de quién será la mano que decrete el jaque mate, alguien de los dos lleva un bolso con piedras planas y una honda, hay falsos rostros que cual Tartufo de Moliere se van inclinando sobre el terreno esperando su oportunidad, atentos, agazapados, con todo el tiempo por delante. Puede que uno de ellos no sea Goliat, puede que David haya tomado su lugar, y ya sabemos como termina la historia. Dicen que la historia la escriben los que ganan, eso quiere decir que hay otra historia por contar, en las puertas de este nuevo siglo se comienza a escribir con otra tinta, veremos de quien.


El nuevo orden global será la dictadura digital

Goliat vs Goliat: una lucha de igual a igual