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sábado. 25.06.2022

Las ganas irrefrenables de besar: basorexia

Como cualquier conducta llevada al extremo, el beso puede acabar siendo una conducta desadaptativa.
grafiti besos
Grafiti. Pixabay
  1. Señales químicas
  2. Neuronas sensoriales
  3. Reacción fisiológica
  4. Reacción psicológica
  5. Diferencias entre el hombre y la mujer
  6. La basorexia

Besar es una conducta adaptativa, tanto de carácter biológico como psicológico.

Señales químicas

Las conclusiones de un estudio realizado en la Universidad de Albany iban en esta línea, especialmente en un contexto romántico se intercambian señales químicas mediante las cuales se evalúa si existe compatibilidad genética o no. Y esto puede vincular a la hora de sentir interés o rechazo por una persona.

En este mismo sentido, en un estudio de Harrison y Hughes, publicado en la revista Scientific American Mind, los resultados obtenidos en su estudio denominado La psicobiología del beso romántico, constataban que cuando se produce el beso, y por tanto el intercambio de señales químicas, se activa de manera inconsciente unos mecanismos que evalúan la viabilidad reproductiva y la compatibilidad genética que tenemos con la otra persona.

Neuronas sensoriales

Son las neuronas sensoriales las que actúan y mandan mensajes a nuestro cerebro sobre si la persona que tenemos delante provoca atención o rechazo.  

Se desarrolla un proceso neuronal complejo a nivel sensorial: se segrega dopamina, un neurotransmisor encargado de transmitir la sensación de placer al cerebro; se segrega oxitocina, una hormona que funciona como neuromodulador de conductas sociales y afectivas y se segregan endorfinas, que son péptidos que contribuyen a la relajación y al bienestar.

Reacción fisiológica

Con un beso se activan hasta unos 30 músculos faciales, 17 de ellos relacionados con la lengua, se transfieren 9 miligramos de agua, otros 0,18 de sustancias orgánicas, 0,7 de materias grasas, 0,45 de sales minerales, además de millones de gérmenes, bacterias y microorganismos, y se queman, a lo largo de tres minutos, unas quince calorías.

Según un estudio de la Universidad de Viena, cuando cerramos los ojos y fundimos nuestros labios con nuestra pareja en un abrazo apasionado, las pulsaciones cardiacas suben de 60 hasta 130 por minuto, se libera adrenalina, baja la tasa de colesterol y al intercambiarse bacterias, se refuerza el sistema inmunitario.

Reacción psicológica

Por otro lado, está la parte psicológica, donde también se producen cambios positivos: se renueva la confianza y el vínculo afectivo existente entre las personas; se fortalece la relación de pareja; produce felicidad, al generar esas sustancias químicas neuromoduladoras (oxitocina y endorfinas)y se produce una sensación de placer y bienestar; por todo esto aumenta la autoestima, reduce el estrés y la ansiedad.

Diferencias entre el hombre y la mujer

Se ha descrito que hay diferencias en la forma de besar entre hombres y mujeres.

En el caso de las mujeres, según los datos aportados por un estudio de la Universidad de Lafayette, se libera menos oxitocina por beso, por tanto, necesitan mayor cantidad que los varones para sentir sus efectos.

Además, parece que por término medio los hombres dan más besos con la boca abierta e incluso con lengua, puesto que tienen testosterona en su saliva, la cual si se suministra durante un espacio de tiempo lo suficientemente prolongado estimularía la libido femenina.

La basorexia

Pero como cualquier conducta llevada al extremo, el beso puede acabar siendo una conducta desadaptativa, la basorexia (del latín “basium”, beso).

Es un tipo de parafilia que detona las repentinas ganas de besar a una persona, el deseo es tan fuerte que incluso puede generar un orgasmo.

Se percibe con angustia la incapacidad de llegar al orgasmo con la estimulación de otras partes del cuerpo, especialmente de los genitales, ya que en su forma más severa sólo se alcanza el orgasmo mediante el beso erótico.

También puede llegar a causar malestar el hecho de que no haya reciprocidad o compatibilidad con los gustos de la pareja, es decir, que se compruebe que más que una conducta erótica disfrutable, el beso, se ha convertido en algo que interfiere ese disfrute del erotismo.

Por último, esta reflexión de Joaquín Sabina:

“Lo bueno de los años es que curan heridas, lo malo de los besos es que crean adicción”.

Las ganas irrefrenables de besar: basorexia
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