viernes 3/12/21

El concepto de filtro de burbuja viene de la matemática aplicada a la informática, particularmente del diseño de algoritmos, esos dispositivos que establecen y jerarquizan qué vas a ver y qué no vas a ver. Lo hacen, los algoritmos digo, teniendo en cuenta tus deseos y afinidades generadas por tus búsquedas y enlaces con toda clase de fuente, web, blog, contacto personal, red social, etc.

Del mismo modo que te presenta la información que cree más adecuada para ti, inhibe o bloquea directamente lo que el algoritmo considera inapropiado para tus gustos. De ese modo, por acumulación de información y opiniones nucleadas sobre lo que el algoritmo considera oportuno, se crea un burbuja que se retroalimenta hasta el paroxismo. A esa composición que nutre y desecha información seleccionada para ti, los informáticos llaman filtro de burbuja, porque al filtrado de personalización le sigue la creación de una burbuja en la que el sujeto se sumerge al no recibir más información y opinión que la que ya conoce.

Pero yo quisiera hablar de otro tipo de filtro de burbuja. Me refiero a ese que están creando ciertos medios de comunicación a base de focalizar toda actividad comunicadora en unos pocos temas y unos pocos protagonistas

Es un fenómeno curioso con un potencial social devastador pues al generar y segregar colectivos constituidos y reforzados por la creencia propia y el desconocimiento de las ajenas,  provoca burbujas de descreimiento e incomunicación. Las turbulencias algorítmicas son un reto para las democracias que se basan en la dialéctica y la confrontación de ideas y de propuestas que desaparecen por desconocimiento de lo otro, de lo que está más allá de mi piel de burbuja autoreforzada por un cañón de opciones concentradas sobre lo que ya sé. No me enriquece con nuevas ideas como lo hace el dialogo y el debate, al contrario rigidiza lo que pienso, te reafirma en tus convicciones sean buenas, malas o regulares. La constitución de filtros de burbuja son un peligro holístico, un riesgo general que, supongo, es lo que ha llevado al gobierno a crear una agencia estatal para la vigilancia y análisis de la producción algorítmica. Ya veremos en qué queda esta necesaria iniciativa.

Pero yo quisiera hablar de otro tipo de filtro de burbuja. Me refiero a ese que están creando ciertos medios de comunicación a base de focalizar toda actividad comunicadora en unos pocos temas y unos pocos protagonistas. Los medios utilizan una metódica similar a la del algoritmo. Pero no seleccionan algo que te va a interesar, sino que dan la vuelta al algoritmo, esto te va a interesar si o si, porque no vas a encontrar otra cosa. Te voy a convertir en burbuja porque voy a limitar tu campo de visión a lo que yo te marque. Ahora es Ayuso quien está en todas partes sin que nadie haya expresado una particular inclinación por saber por qué existe, cuáles son sus bases sociales, qué plantean, cuáles serían los beneficios materiales y morales que la sociedad obtendría de su hipotético gobierno… Lo que sí sabemos es a qué dedica el tiempo libre.

Cuando el algoritmo burbujero me ataca compruebo que, al menos a nivel comercial, combina la gama de productos que trata de colocarme. Sean libros, zapatos o alimentos, el algoritmo no es tan tonto y varia el surtido de lo uno y de lo otro en cuanto percibe que voy a necesitar algo de ello. Pero en lo referido a la astragante campaña de los medios obsesionados, la cosa es exasperante, día y noche, en papel, radio o televisión, abrir un periódico, encender un aparato o conectar con la red, y ¡hale op! allá está otra vez. Aumentada su machacona presencia por el comentario a pie de un número alto de analistas que, supongo, se ven arrastrados y comprimidos por la piel de la burbuja.

Una lata te digo, estoy hasta el gorro. Esta realidad aumentada provoca otro fenómeno matemático algorítmico que se denomina espejismo de la mayoría, por el que se comprueba que una opinión puede aparecer como mayoritaria aunque no lo sea. Si queréis saber más de este fenómeno seguid al matemático divulgador Eduardo Sáenz de Cabezón (presentador de Orbita Laika) El espejismo de la mayoría es una paradoja de base comunicacional que revela lo engañosa que puede llegar a ser la realidad descrita por los algoritmos.

Todos los algoritmos engañan y se engañan. Pero este algoritmo blando y compulsivo de los medios que consiste en poner delante de la narices una y otra vez el mismo asunto corre un grave riesgo, en este caso para Ayuso, el hartazgo. Al subidón reciente que genera la polivisión de un mismo personaje, sin discurso por cierto, va a sucederle una especie de bajona o de rechazo que se verá amplificado por el abandono de los medios que habrán migrado a cualquier otra cuestión que les permita seguir en la vanguardia de la información más rabiosa y comprometida. Y el sujeto antes malcriado quedará arrumbado como un juguete roto.

Eso está muy visto, lo de las burbujas generadas por algoritmos no tiene perdón, pero el emburbujarse de ciertos medios no tiene más explicación que la que se otorga a sí mismo el Mundo Today: una apuesta arriesgada por la información, y por la pasta.   

Filtros de burbuja